Carlos Ordóñez se cansó del techno que había cultivado bajo los alias Prozack, Gauss, Discodé y Radio. Creó Grado 33 para realizar el techno-pop de ola fría que él siempre escuchó, como el fan de Décima Víctima y Kraftwerk que siempre fue. Ya se oculta el sol fue su único disco, grabado en Vigo con la colaboración de Alexandra a las voces. La impresionante portada muestra a Carlos y Alexandra como una pareja muerta en su banquete de boda, él, con uniforme militar, ella, con uniforme de novia.
Carlos escribió este texto sobre su grupo: “Grado 33 somos dos, Sandra y yo, Carlos. Sandra es una chica especialísima; tiene 18 años, pinta, escribe, es genial. Tiene un carácter de lo más punk. A los dos nos gusta el punk, el after-punk, el new romantic y el tecnopop. Escuchamos y nos encantan Cabaret Voltaire, DAF, Suicide, Japan, The Cure, The Durutti Column, Grauzone, Rheingold, Neu!, Décima Víctima, La Mode, Derribos Arias, Desechables… En general nos gusta el periodo 77-82 y, sobre todo, el sonido alemán. Odiamos a las Vainica Doble, la piruleta pop de los cojones, todo el indie noventero, la estética deportiva, Francia y su pop que nos da arcadas… Tenemos las ideas muy claras, lo que ocurre es que somos absolutamente vagos y trabajamos muy poco, aunque últimamente nos fluyen las ideas con especial lucidez”.
Un atolladero personal llevó a Grado 33 a una vía muerta. Posteriormente, Carlos Ordóñez lo volvió a intentar con un proyecto llamado Nómadas en el que había más músicos implicados, pero no funcionó.
