Siempre que uno se enfrenta a una lectura, el escritor te plantea un juego. Algo parecido a un acertijo. En los mejores libros, el autor te marea con su prosa para descifrar el verdadero objetivo del libro, tú mismo. Te puedes ahogar en el libro, disfrutando de su asfixia, o muy al contrario, mantener una postura distante, comprarte un flotador, e interpretar el agua que te intenta descifrar, salvando las distancias, claro.
Dejarse llevar o interpretar, en el caso Mr. Brooks, es crucial. Después de la publicación en España de Guerra Mundial Z, y el editado recientemente en España Zombie Guia de Supervivencia, ya somos muchos los que tenemos elaborados varios planes de supervivencia, y estamos recolectando el material necesario para sobrevivir a la futura plaga del Solanum. Por cierto, en Madrid lo tenemos jodido…
Sin embargo, en el otro lado de la balanza, gozamos enormemente con la sangrienta crítica social que esconde la metáfora zombie, celebrando la paradoja de la fantasía del terror combinada con la literatura científica. La verdad personal, después de haber vivido el asedio zombie en ambos libros, es que uno no puede dejar de sentir la conseguida sensación de realidad, dada la verosimilitud tan conseguida por Max Brooks. Y es que, al contrario que ha pasado en las ediciones originales de EEUU, los libros en España se han editado al revés, primero se ha editado Guerra Mundial Z, que es el segundo, y a continuación Guía de supervivencia Zombie, que en realidad se publicó antes. Lo cuál resulta ideal, porque después de angustiarnos con la carnicería sociologica de Guerra Mundial Z el libro que necesitamos precisamente es uno de “autoayuda”, como es el caso de la imprescindible guia zombie.
La ilustración , tipo cartilla Palau, se plantea un precioso bodegón postapocalíptico con dos intrépidos pescadores de zombies limpiando, pongamos un caso cercano, el Pantano de San Juan. Ahora puedes tomártelo en serio, o interpretarlo, eso está en tu mano, pero ten cuidado no te la muerdan…
La visión de Max Brooks recoge la esencia del género, es decir, la del Padre Abraham de los Zombies, Georges A. Romero, y con excentricas dosis de humor empapado en mala leche, quizá heredadas también de su padre Mel Brooks, se dedica a criticar transnacionalmente la globalidad planetaria, los modelos de convivencia actuales y la podredumbre de la clase política mundial.
Son muchos los que como yo, han cambiado las teorías marxistas del advenimiento del proletariado como clase dominante a las teorías “Brookistas” del advenimiento del Zombie como clase dominante. Ambos dos destruirán el capitalismo globalizador, tan deshumanizado que transforman a los zombies en una especie de justicieros metafísicos -ya hablaremos en otros post de eso…-. El problema colateral es que se te pueden alistar en sus filas. No lo permitas. Informate. Devora el conocimiento antes de que el hambre de la muerte te haga arrodillarte. Ya sabes, una mochila, un par de bocatas de chorizo, y huye, huye rápido. Ya falta menos de lo que crees.




