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Sábado, Febrero 28th, 2009 | Author: admin

Los ciclos económicos, decia el personaje interpretado por Peter Sellers en “Being There”, cuya traducción, supongo, realizada por la esposa del taquillero, en España es “Bienvenido Mr Chance”, son como el  paso de las estaciones del año. Hay ciclos en los que el jardín muere, concretamente en invierno, algo que es normal siempre y cuando no afecte a las raíces. Así pues la primavera de la felicidad siempre vendrá. Así es la naturaleza del capitalismo, una supuesta tómbola de luces y color en la que hay ciclos de expansión y otros de contracción. Lo que no cambia es que la clase dominante siempre vive bien, haya crisis o no. No todo el mundo puede decir lo mismo.

Hoy, os aviso, esas raíces económicas están podridas, inutilizables, y quien sabe que florecerá en primavera a parte de flores, líbidos variadas y colas del paro…

Son muchos los sectores afectados, cuyas condenadas raíces llevan tiempo infectadas, pero en el caso de la prensa parece que la cosa va muy en serio. A la crisis de objetivos y de identidad de la que disponen los medios de comunicación actuales se une la económica. Sueldos miserables, mileuristas, condiciones de trabajo difíciles, e implantación de la nueva moda, tener los menos asalariados posibles y hacer autónomos a la mayor parte posible del personal. Amén de aprovecharse de la situación de la crisis para hacer limpia de personal o cerrar periódicos -al menos echar al personal y meter contenido vacío- como es el caso de ADN.es, situación que he vivido muy de cerca.

Hace tiempo ya que el periodista acepta las presiones de los grupos empresariales que los sustentan, prostituyendo su supuesta vigilancia y control de los tres poderes democráticos para convertirse en un asalariado del grupo-imperio que lo paga. Prisa, Vocento, Planeta, por poner algún ejemplo, utilizan sus medios de comunicación de forma empresarial. Sólo es noticia lo que les hace ganar más dinero. Un ejemplo tonto, para Tele 5 ha dejado de ser noticia la Formula 1 porque ahora han dejado de tener los derechos y los tiene la Sexta.

Una vez estuve colaborando en un estudio sociológico en el que una empresa con un canal de televisión por cable quería desarrollar un canal de tribus urbanas, con la idea de venderles los productos de su grupo empresarial. Los contenidos, evidentemente, se enlazaban con sus productos.

Por eso sorprenden los casos en los que a pesar de todas las dificultades,hay propuestas independientes o que mantienen una postura coherente. El periodico quincenal Diagonal es un ejemplo de ello. Y también lo ha sido ADN.es a pesar de estar ubicado en un imperio tan reaccionario como Planeta.

Su sección de cultura en la que he tenido el honor de participar como colaborador ha sido una fuente de contenidos en los que ha habido una propuesta muy diversa, seria, y a la par presentada de forma divertida. Evidentemente había que estar en la presentación del último bodrio alienante de Ruíz Zafón, pero acompañando había perlas diferentes, inquietas y abiertas a multiples propuestas. Se nota que Marta, Elena, Carmen y Javi tenian la inquietud de hacer descubrir otras cosas, diferentes a otras secciones de cultura de otros periódicos. Yo creo que daban más que cualquier otra sección de otro periódico. Hablaban de lo clásico, de lo alternativo, y además incluian dosis de serie B, porque la cultura ,además de un verso en el cuello de una académica pajarita, también es una máscara de lucha libre sobre un videoclub de tercera regional… Seguro que me entiendes, pese a la insoportable cursileria de la metáfora.

Antes de despedirme, podéis despediros de la redacción de ADN aquí.

En cuanto a un servidor, estos son algunos de los artículos que me publicaron en ADN.es, recopilados para mayor gloria de una muerte injusta, prematura, romántica, y para mayor desgracia, en su mejor momento, cuantitativa y cualitativamente. El cadaver que ha quedado es un exquisito portal a una muerta dimensión demóniaca. Triste.

El artículo sobre Laibach

El artículo sobre Einstuerzende Neubauten

El artículo sobre Aleister Crowley

y también el artículo sobre la influencia de Mr.Crowley en el rock

Hasta nunca. Nos vemos en el infierno.

Sábado, Febrero 07th, 2009 | Author: admin
hace 18 años...

hace 18 años...

Este pedazo de papel arrugado de aquí a la izquierda yace desde ayer huérfano, abandonado, recobrando un nuevo significado desde que Lux Interior se ha descalzado para siempre de sus tacones de aguja. Lux interior ha muerto. Qué putada.

El caso es que los objetos no tienen vida propia, tienen la que les damos, aunque en este caso, también tienen la vida que les quitamos, resultando su significado diferente según devienen los acontecimientos. Hoy me toca reflexionar sobre este arrugado trozo de papel a raíz de la tragedia de Lux.

Tenía 20 años, un coche, y mi colección de discos de the Cramps pegados sin remedio al plato del tocadiscos. Mi compañero universitario David, que tenía un master en pogo punk en Getafe,  me acompañó hasta Zaragoza, ya que los Cramps vetaron Madrid en sus giras después de sufrir el “cariño” de los punks madrileños en un concierto pasado. Era una oportunidad de oro.

La fuerza y el talento que The Cramps desbordaron aquella noche no se puede describir con palabras. En los bises, después de haber sido zarandeados por el zumbido estridente del Rock and Roll más marciano y salvaje, después de que Poison Ivy se riera cuando le saqué la lengua, y después de que Lux Interior se bebiera nosecuantas botellicas de vino del lugar, empezó uno de los momentos más memorables que haya tenido nunca como espectador de un concierto de Rock and Roll. Ese día Lux Interior cambió mi vida, y nunca había visto a nadie que me diera la clave de los misterios que escondía la palabra Rock and Roll: peligro, salvajismo, sangre, caos, servido todo en una bandeja de plata con la palabra glamour reluciendo en su base.

Lux salió del agujero en el centro del escenario, que había creado concienzudamente en el anterior tema con la base del micro. Las astillas de madera habían revoloteado como polillas danzantes bajo los tacones de Lux. Después, ya en los bises, su cabeza asomaba palida por el agujero, micro en mano, bramando y surgiendo como un ave fénix en fuego consumido, marcando con el batir de sus alas el baile más salvaje y absolutamente desprendido de todo pensamiento racional o humano. Aquello era un animal.

Bajo el mantra eterno de “Sufin´Bird” Lux se subió a los andamios laterales del escenario, hasta que llegó a los focos de luz, jugandose la vida. Les arrancó el celofan y se los comió. Luego bajó -todo con tacones de aguja-,y se cepilló otra botella de vino en segundos. Los churretones de vino, rojos como la sangre, salian de su boca compitiendo en intensidad con el rojo de sus encolerizados ojos. Estaba poseído.

Cogió la botella vacía y la puso en el pie de micro. Empezó a zarandear circularmente el pie de micro con la botella sujeta precariamente hasta que esta se soltó yendo a parar a unas jóvenes lugareñas  que estaban justo delante mía. Ni cortas ni perezosas, en un arranque totalmente animal y salvaje, las chicas, que parecían inofensivas, se revolvieron y cogiendo la botella de nuevo, se la tiraron a Lux violentamente, totalmente a quemarropa. Nunca olvidaré esa botella verde dando vueltas como una peonza  desde mi angulo recto a la cabeza de Lux Interior.

Lux la esquivó habilmente mientras se le caía otro etílico “Surfin´Bird” de la boca. La botella impactó intacta en el suelo enfrente de la batería, demostrando tener más vidas que un gato. No sé como sería el vino pero el vidrio era de primera calidad. Lux la cogió de nuevo y con mirada de asesino, se abalanzó hacia delante con la botella en alto, ahogándola del cuello, dispuesto a incrustarla en el cráneo de las sorprendidas chicas que se atrevieron a tanto. Ellas se echaron para atrás. Blancas del susto, se agacharon junto a todos nosotros llevándonos todos las manos a la cabeza. ¡nos iba a matar!

Cuando oimos el sonido seco del cristal no vimos ninguna cabeza decorada con navideños motivos fabricados en vidrio, ni ninguna sangre brotando a borbotones de cualquier descerebrada. Lux  había roto la botella en el primer monitor de retorno enfrente justo nuestro. Con todos paralizados, no sabiamos que hacer, si echarnos a llorar o cogerle del cuello y matarle allí mismo.

Entonces, con la banda todavía zumbando alrededor, lux cogio el micro, lo puso en el cuello de la malograda botella, y poco a poco fue rezando un suuuuurfiiiiinnnnnnBiiiiiirrrrrdddddd que sonaba espenpentizado, deformado por el vidrio y la unión de la sangre y el alcohol que colgaba del micro.  Lux volvió a agitarse bailando como una peonza dando vueltas sobre el escenario cantando como un poseso.

A esas alturas, nosotros ardiamos consumiendonos en Las Inmortales Llamas del Rock and Roll salvaje, real y super cool que Lux Interior protaginizaba. Nos unimos a él, abandonándonos a un estadio superior, abandonando toda sensación personal y abrazando sin remisión al lado más salvaje del Rock and Roll.

Mi vida nunca volvió a ser igual.

Gracias, Lux, por aquello y por lo demás.

Lo siento, Ivy. (¿qué haces mañana por la noche?)

asimiliando a Lux Interio, versión Monreal

asimiliando a Lux Interior, versión Monreal