No quisiera abordar un tema de tan rabiosa actualidad, la verdad. Quisiera que este blog fuera como yo, un descubridor de cosas pequeñas, de gemas ocultas en el barro, de pepitas de oro ocultas y aprisionadas en desconocimiento. Pero ante el aluvión de desmedidas críticas hacia la versión cinematográfica de The Wachtmen, voy a salir a la palestra del gran teatro de temas actuales para defender la que a mí me ha parecido una incréible demostración de talento a la hora de triunfar en una cruzada imposible, adaptar con éxito el cómic “The Wachtmen” al cine.
El considerado mejor comic de la historia es como muchos otros comics, o como muchos otros libros adaptados al cine, una empresa dificil de concebir, la mayoría de las veces imposible. Estas adaptaciones son fruto de controversias porque las diferentes artes tienen lenguajes diferentes, tempos diferentes, y cualidades que las hacen únicas, por supuesto. Pero de libros mediocres han florecido grandes películas, y también es posible repetir este esquema con las adaptaciones de un cómic, aunque este caso se haya dado menos veces.
En el caso de “The Watchmen” ha pesado como una losa el hecho de que su creador, Alan Moore, no ha demostrado ningún cariño hacia esta versión. También el mundo del comic ha dado su negativo veredicto. Creo que quizá un veredicto basado más en cierto corporativismo que en una valoración objetiva.
Y para los que nada saben de comics, para aquellos pobres diablos que se acercan al cine con el mismo espíritu con el que van a ver Iron Man o Spiderman, escoltados con palomitas y refrescos varios, y con intención de pasar siemplemente el rato en el cine, pues evidentemente, se habrán sentido profundamente estafados. “The Watchmen” hereda la retorica poética de la novela gráfica, y la mirada antropológica hacia el mito de los superheroés, las preguntas filosoficas, las visiones oníricas y la sensualidad del original.La riqueza de contenidos es apabullante.
La narración, que existe y es excelente, no es sino una calle más de la película. La tremenda orgía de poderosas imágenes , cuidadas como si de cuadros se tratara, ralentizándolas, tratadas con un sentido de la poesía realmente impresionante, acercan la película a una experiencia abierta, poco narrativa o cerebral en un principio, y profundamente paradigmática, idealista y desestructurada. La Belleza y el Mito florecen y triunfan sobre el resto hasta dejar seca la mística de los superheroes.
Las paradojas son continuas, la sorpresa y el mensaje me parecen profundamente fieles al original y tan sólo me parecen discutibles algunas licencias con la música escogida… La verdad es que después de las excelentes “El Amanecer de los Muertos” y “300″ Zach Snyder ha vuelto a sorprenderme, y quizá sí estemos ante un genio de verdad. Quizá le falte hacer algo más suyo, algo original, en vez de una adaptación o un remake para ganarse tan preciada etiqueta. Ya veremos.
La sensación que me quedó al salir del cine entusiasmado fue la misma que me queda al disfrutar de una película de Lynch o Fellini, son películas en las que el espectador tiene que poner de su parte, que estructurarlas, darles sentido, porque lo onírico y lo abierto triunfa sobre la linealidad y la estructura. Por supuesto, teniendo en cuenta que los que asistimos al cine todavía abiertos a nuevas experiencias y formas de comunicarse somos pocos, pues realmente “entiendo” las críticas a la película. Evidentemente no las comparto. “The Watchmen” es una película profundamente emocional, como la novela gráfica, y cada vez la audiencia es menos empática hacía este tipo de experiencias artísticas.
“The Watchmen” da prejuicios al vulgo que va a ver la nueva peli de superheroés, porque no la entienden, porque no tiene acción, etc, etc, y también da prejuicios al clasicismo y academicismo cinematográfico, que no la considera seria, al haber enmascarados y demás platea adolescente en acción. Sin embargo, creo que más tarde que temprano la historía hará justicia a esta película, de igual manera que se obvió a películas como “Matrix” o “Blade Runner” al considerarselas trivialidades absurdas y sin sentido.
En lo que a mí se refiere, para bien o para mal, “The Watchmen” es una obra de arte, más, quizá, que una película.



