Posiblemente no hay nada más gótico que plantearse qué es gótico y qué no lo es. Es un clásico, una pregunta existencial que ha rondado mi cerebro, corazón y armario durante gran parte de mi devenir como supongo, una de las personalidades más góticas de Madrid. Yo me considero, y creo que me consideraré toda la vida, un gótico muy muy puro, de esos de sangre azul, amantes del S. XIX, de la novela romántica y de la tragedia griega.
Gótico es Baudelaire, Poe, Tim Burton, pero también lo pueden ser el Fary o Manolo Escobar, según el prisma por el que pases la palabrita mágica, una palabra maldita que no está suficientemente enmarcada ni connotada. Esa palabra que no sabemos si es un insulto, o una medalla al Valor, esa palabra que nos tuvo ayer dando vueltas sobre la mesa redonda de La Semana Gótica de Madrid, dóde Fernando O. Paíno, Julio Ángel Olivares Merino y Silvia Grijalba intentaron aclararnos, musicalmente hablando, la definición real de lo qué es el gótico.
El único que lo tenía claro, me parece, es Fernando O. Paíno, autor de algunos libros muy interesantes para adentrarse en la música gótica y al que entrevisté una vez para La Defunción y cuya entrevista podreis escudriñar aquí. Fernando repartió simpatía y etiquetas por doquier, como si fuera un científico dispuesto a no pasar ni una, cerrando una categoración muy purista con la que no parecían comulgar otros contertulios y parte del público. Por ejemplo, grupos considerados góticos como Joy Division y The Cure los consideraba cercanos, pero no los metía en el saco. Y lo argumentó y tiene por supuesto toda la razón del mundo.
Me parece increible que exista un evento así en pleno centro de la capital más paleta de Europa, y aunque el enfoque y la puesta en escena es muy imperfecta, existe un trabajo muy interesante detrás que puede dar lugar a momentos realmente interesantes. Yo sé lo duro que es realizar un evento de estas características. Por cierto, el stand de la Fnac es alucinante. Lo compraría enterito…


