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Sábado, Noviembre 28th, 2009 | Author: readmin

Hubo un tiempo en el que las canciones de Depeche Mode salvaron mi adolescencia. Martin & Cia eran capaces de aportar el equilibrio que me faltaba, llegando a con ellos a ser Uno sólo. Sin ellos mi existencia no hubiera sido la misma. Sí lo hubiera sido, y lo es, con otros grupos que adoro , se me ocurren ahora The Clash o Esplendor Geométrico por poner un ejemplo. Pero con Depeche Mode no es así, son imprescindibles. Y como yo,  todos los hijos del baby boom español, que parecieron en gran medida recibir el mensaje de Gore y cayeron hipnotizados por el misterio y la eterna elegancia de Depeche Mode.

20 años después Depeche Mode es un grupo de “Stadium Rock”, una marca registrada que al igual que U2 o The Cure, o quizá Bon Jovi o Bruce Springteen, no tienen otra finalidad que la de generar dinero manipulando las esperanzas del respetable. Un espectáculo de masas es un fenómeno que cada día está más lejos de lo que necesito en mi vida corriente, con dosis galopantes de alienación corporativa, así que estos conciertos tienen algo de despedida para mí.

Creo que hay mejores cosas que hacer que viajar a ver a Depeche Mode a Barcelona, aunque la excusa es buena si salimos de la monotonía de todos los días y vemos a viejos y nuevos amigos. No se puede decir que lo pasasamos mal, todo lo contrario. Aunque después de ver a Depeche Mode cuatro veces seguidas te das cuente de que nada es real. Ese gesto tan “espontáneo” de Dave con Martin y que tanto te gusta ver el primer día de concierto, es patético cuando lo repite el segundo día a la misma hora y en el mismo metro cuadrado. Y el tercero, y el cuarto día igual…

Por lo visto, mientras están tocando los bises al final del concierto, en la última canción, hay una furgoneta esperandolos detras del escenario, con los motores encendidos, preparada para salir a toda pastilla, con todas las puertas abiertas del Estadio, Centro deportivo, o lo que se tercie, para así no demorarse. Así que mientras ellos están “huyendo”, el respetable pide los bises, grita que vuelvan, llora, rie, o yo que sé. Pero ellos no están ahí para recibirlo, se van…

Los conciertos en Barcelona fueron más de lo mismo, un primer día flojo, y un segundo muy interesante, con algunos cambios en el set list, aparte de los acontecidos en Madrid en la segunda fecha, ya que eliminaron “Miles Away” por “Comeback” y al final del concierto aportaron un bis más, “Waiting For The Night”, quizá debido a que casi con toda seguridad editaran el DVD de la gira en Barcelona. Por cierto coinciden ironicamente en eso con Bruce Springteen…

La concurrencia el sábado era muy internacional, había personal de toda Europa, y el ambiente era magnífico. El concierto salió redondo y Dave y Gahan parecían disfrutar… Un éxito rotundo. Pero nada me parece real en el loco mundo del “Stadium Rock”…

Hasta la próxima Depeche…

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Jueves, Noviembre 19th, 2009 | Author: admin

Volví al lugar del crimen, porque volver a un Palacio de los deportes un día que toca Depeche Mode es volver a revivir pasados conciertos acontecidos por los tres de Basildon, y algo de emoción contenida, nostalgia, y dolor, se agolpan en tu pecho pidiendo explotar. Pero esos fueron otros tiempos, y aunque intento mentalizarme para disfrutar de lo que estoy viendo, se me disparan las imagenes de un Dave totalmente endemoniado autodestruyendose en una perversa danza en la gira del Violator, allá por 1991 o por ahí, ya no recuerdo bien.

Intento no hacer comentarios de abuelete, pero me es perfectamente inevitable, lo cual empieza a tener tintes dramáticos. Si quiero volver a ver Arte, voy a tener que resarcirme viendo a los Horrors el próximo 25 de noviembre, y esperar que la sorpresa del Rock and Roll arrase todos los prejuicios preconcebidos que tenemos sobre la vida. Sin embargo, con Depeche Mode, sé lo que va a pasar en todo momento, hay mucho espectáculo, pero medido y encerrado en una ecuación de algún físico-matemático. Dicho una vez esto, y dejando aparte mis presunciones totalmente pesimistas, he de aclarar que aunque solo sea por evocar, ver a Dave y a Martin juntos en un escenario es algo especial. Aunque estos ya no sean “mis” Depeche Mode.

Lo primero que hay que apuntar es que el último disco “Sounds of the Universe” es un lastre muy pesado de sobrellevar, y está sangrando al grupo. “Sounds of the Universe” es un disco que gusta a los que no les gusta Depeche Mode, un disco sesudo y frío que además tiene el beneplacito de la crítica especializada, con lo que ya podemos darlo por muerto definitivamente.

Hace varías líneas prometí dejar nostalgias aparte, pero no puedo, me desdigo. Ver un concierto en la etapa del Violator -la mejor- de Depeche en el que se empieza con “World in My Eyes” y ver como Gahan surge como un rayo electrificado por la corriente del vicio por el sexo desde la derecha hasta al centro, da dos vueltas, y sin mirarnos, coge el micro como si fuera una ramera, y dice aquelo de “Let me take you on a trip”, no es lo mismo que salir al escenario y tocar “In Chains” como quien va y ficha para entrar en el trabajo. El concierto en esta gira no empieza hasta el cuarto tema, “Walking in my Shoes”. Qué diferencia.

Tampoco nosotros somos los mismos. Sorprende bastante el ver que en la cuarta fila en la que estaba, te llamaban la atención si dabas una pequeña patada a alguien o tocas sin querer la cabeza de alguien. El público, burgués y aristocrata, me pareció bastante vulgar, nada que ver con aquellos tiempos -otra vez- en los que la gente que no vestía de negro resultaba llamativa. Ahora es al revés.

Gahan ha perdido bastante voz -cada vez más nasal-, y aunque sigue teniendo un magnetismo impresionante, su baile consume diesel, preparado para durar, no para arrancar a toda velocidad… Y los temas del últimos disco, sobran. Tampoco me gustó la versión que realizan en este tour de “In Your Room”. Pero todo lo demás, bien, a secas, y excelentes, arrebatadoramente excelentes, las apariciones de Martin Gore, y me quedo con “Dressed in Black” cantada por Martin en el segundo concierto en Madrid. Lamento decir esto, porque yo soy de los de Gahan, pero a Martin le veo más en forma que a Gahan. Y eso es preocupante porque el directo de Depeche es Gahan.

Vaya, estoy siendo demasiado duro, como con aquellos a los que más quieres y les exiges más. Realmente, entendido como espectáculo, un concierto de Depeche es siempre algo muy bonito de ver, muy bien empaquetado, y con algunos de las mejores temas de pop de la historia, y por muy mal que lo hagas siempre va a ser algo precioso. Y tuvieron sus momentos memorables, especialmente el segundo día, estuvieron más animosos, se nota que habían descansado, se movian más y culebreaban sobre el escenario con más alegría. Ya no será nunca como antes… ¿Nos debemos conformar?

Ya veremos en Barcelona. Aproximadamente  por la 4ª fila.

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Miércoles, Noviembre 04th, 2009 | Author: admin

Lamentablemente, no pude ir al Sonikas de este año, en el que participaba Miguel A. García, pero saldaré esta cuenta con la recomendación de acercarse a este autor sonoro de la emergente escena experimental del País Vasco. Su micro-industrial minimalista y ruidista dispone sobre el tapete un amplio abanico de interesantes propuestas musicales que sorprenderann y conquistaran a los amantes de la música industrial experimental y minimalista.

La crítica de su disco Armaniak la podeis leer aquí.

Y la entrevista que le realicé para La Defunción aquí.

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Domingo, Noviembre 01st, 2009 | Author: admin

Que Nick Cave es un capullo integral ya lo sabemos todos. Menuda carrera tiene Nick Cave, a mi modo de ver, uno de los artistas vigentes más influyentes del planeta Rock, un puro talento bohemio cuyos malsanos deleites no parecer tener fin. Desde los tiempos australianos en The Birthday Party hasta las colaboraciones con Blixa Bargeld en Berlin, desde su oficina londinense de Candem Town, donde supura Arte dónde otros hacen facturas, han pasado muchos años, muchos discos, muchas bandas sonoras, y alguna obra maestra (The Godd Soon, Let Love In, The Boatman`s Call, etc). También pasaron muchas jeringuillas clavadas en corazones doloridos . Qué capullo es Nick Cave. Qué Genio, el puto amo.

Sí, me gustan más Morrissey y Marc Almond, porque bajo mi férrea disciplina militaroide soy una petarda, pero reconozco que Nick Cave habla más a lo eterno que estas locas arrebatadas. Nick Cave es un Dios de las profundidades del Alma Doliente, y así lo entendí cuando un día cruce algunas palabras con él. Uno de los momentos más impactantes en mi vida, sobre todo cuando he hablado con muchos de mis Dioses Personales y la decepción ha coronado casi todos mis encuentros. Pero con Nick Cave me sentí como un apóstol al lado de Jesucristo. Fue muy amable, e incluso realmente estaba muy interesado en lo que estaba diciéndole. Realmente, le hubiera interesado cualquier cosa de cualquier persona, yo pasaba por allí, y nos pusimos a hablar, con ese ambiente tan peculiar, tan Bad Seeds, con Blixa borracho y drogado bramando en alemán enclaustrado en su silla, con las botellas todas vacías cayendo como muertos en una guerra civil, y con las grupies graznando como buitres, y con los gafa pastas de los críticos musicales acariciando su barbilla de la misma manera que escudriñan un disco. Yo era una mezcla de todos pululando por ahí. También estaba Evan Dando de The Lemondheads que habían tocado un día antes –también estuve allí-, y de repente allí estaba hablando con los dos. Evan es un fan de Nick Cave, y sólo le faltaba arrodillarse ante Nick, pero a Nick le aburría Evan, parecía más interesado en escuchar lo que yo pensaba de The Carpenters…Allí sentado, con las piernas cruzadas, perfectamente vestido, reposaba tranquilamente, después, es cierto, de otro memorable concierto, el de la caótica gira del “Henry’s Dream”, después de haber pegado a un tío en el escenario y de haber sudado toda la furia de un demonio de Tasmania.

Y todos estos recuerdos vienen a cuento por la reciente lectura de la nueva novela de Nick Cave, “La muerte de Bunny Munro”, un trabajo literario que sin duda alguna me ha traído de nuevo al Nick Cave que echaba tanto de menos… y es que ni sus aventuras en Grinderman ni el último disco de Nick Cave me ha arrancado los sentimientos que tengo al respecto de su soberbia discografía anterior. Al bueno de Nick, como a tantos otros, le ha sentado mal el cambio de siglo, resultando bastante indigesto, ahondando en una decadencia nada estética. Vamos, que tengo mi brocha de tachar atenta a sus próximos pasos.

“La muerte de Bunny Munro” es el segundo libro de Nick Cave, con más de una década de espacio con el anterior, el imprescindible “Y el asno vio al Ángel”, un debut impresionante, un libro de cabecera, muy especial y que marcó a todos los que nos metimos en sus metafóricas ciénagas del Sur de nuestras Almas. Demasiado tiempo es quizá el pasado entre estos dos libros, demasiado tiempo esperando un segundo libro, y diluido en el tiempo se quedaron las ganas que tenía de leer algo más. Pero al fin éste apareció, como un amante a destiempo.

Llegó ese momento, y no sin cierta polémica, dadas las características de la novela, sobre todo con las referencias sexuales que se citan al respecto de ciertas personalidades del mundo del espectáculo, especialmente con Kylie Minogue y Avril Lavigne. Algunos críticos le han echado a la cara el pajeo y la masturbatoria terapia emocional que parece haber enfermado a Nick Cave con el personaje de Bunny Munro, un supuesto Alter Ego oscuro del propio Cave. Realmente, la novela adolece de alguna falta de objetivo cristalino, es cierto, y algunos recursos parecen algo torpes o incluso superfluos. Sin embargo la tensión acumulada del desgarro emocional de un personaje arrabalero en caída libre autodestructiva resulta estremecedora, entre el asco y el encanto de lo pendenciero, dónde la relación de con su hijo Bunny Munro Jr produce un efecto alfo perturbador, sobre todo si eres padre.

Y el Asno vio al Ángel” me parece mejor novela, pero “La Muerte de Bunny Munro” recupera un Nick Cave al que echábamos de menos. Especialmente impresionante es su audiolibro, musicado por el propio Nick y su colaborador en The Bad Seeds Warren Ellis, con el que ha colaborado también en las bandas sonoras de las películas “El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” –título que comparte con Bunny Munro el contar el final en el título- y en “La Carretera”, todavía por estrenarse, -y que comparte con Bunny Munro la idea central de la relación de un padre con su hijo-. Además leído por el propio Nick, un documento realmente impresionante…

Por último, aprovecharé la ocasión para haceros llegar la información de la carta abierta literaria que Carolina León y Elena Cabrera nos hacen llegar a través de Radio Carcoma todos los lunes de 21:00h a 22:00h en el programa “¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor?, en el que un servidor tiene sus cinco minutos de pajas mentales en su sección, y cuyo primer capítulo ha sido precisamente este “La muerte de Bunny Munro” de Nick Cave y que podéis escuchar aquí. Por cierto en el programa de mañana vamos con otro “enfant terrible”, Arthur Rimbaud, y comentaremos la edición de sus cartas completas, “Prometo ser Bueno” (Barril & Barral), un buen tema sobre todo de cara al aniversario de su muerte el próximo 10 de noviembre, y también, es cierto, para escuchar mi voz viva, se zombie nasal reflexivo y pausado, emocionado desde la gélida alma que me hace despedirse de vosotros con una reverencia, atenta y distante, de esas que debía hacer Rimbaud antes de los 20 años, cuando dejo de escribir. Yo también voy a dejar de escribir. Al menos hasta mañana.

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