Author Archive

Lunes, Diciembre 21st, 2009 | Author: readmin

30 años haciendo cualquier cosa es algo digno de mención. Pero 30 años reinventando un grupo fundamental en la historia de la música española es algo como para arrodillarse y dar gracias a la perversidad radioactiva de los robots industrialoides de Aviador Dro. Bien es cierto que sus discos más actuales como “Yo Ciborg” o “Mecanisburgo” no son tan impactantes ni esenciales como “Síntesis” por poner sólo un ejemplo, pero la importancia de este grupo es mucho más esencial en la historia de la música española de lo que parece.

Las propuestas “indie” de Servando en el mundo discográfico español fueron un paraíso en el aburrido panorama musical de los 80,  y la tabla de salvación que fue D.R.O. (Discos Radioactivos Organizados) para el emergente elenco de grupos esenciales de los años 80 fue sin duda alguna un momento que ha escrito uno de los mejores y más brillantes momentos de la historia de la música pop española. Bravo por Aviador DRO y por Servando.

Y por eso disfrutar de un concierto-homenaje como este es una buena idea, algo especial, sobre todo cuando nos encontramos con sorpresas tan renombrables en el elenco de artistas colaboradores. Descubrimos de esta guisa que Un Pingüino En Mi Ascensor sigue vistiendo de Chaqué, y cuál Dorian Gray se mantiene exactamente igual que siempre, bailando al son de “La Televisión es nutritiva”. Iñaki Glutamato ya no lleva su bigote, y se ha dejado el pelo largo, pero mantuvo con Servando Caballar un duelo interpretativo de alta escuela. Hasta German Coppini pareció estar en el mundo en su intervención. Aunque lo de Alaska fue algo impresionante, lo dió todo y además de estar guapísima derrochó olas de brillantina y glamour, que en una sala como la Joy Eslava se eleva a la décima potencia.

Aunque la palma se la llevaron los antiguos colaboradores, porque estuvieron todos, y fueron pasando todos por el escenario, y cosas mágicas pasaron. Extraño e impresionante fue la aparición de Arturo Lanz de Esplendor Geométrico. En el vídeo podéis ver también a Gabriel Riaza que se abraza a Arturo en escena, aunque este último no participó en el evento de forma activa. Extraño porque la enemistad con Servando ha durado décadas, con juicios por medio y todo, y parece ser que con esta aparición quisieron tirar pelillos a la mar, aunque la actitud indus-punk de Arturo quizá molestó a algunos, pero a un servidor le pareció un espectáculo imborrable, un auténtico “electroshock”, sólo tenéis que ver el vídeo de abajo. Sobran los comentarios. Quizá estaba siendo el desarrollo del concierto demasiado burgués, demasiado homenaje a la americana, como si fuera una reunión de viejos alumnos, algo faltaba. El arte de la transgresión lo trajo Arturo.

A los que le molestó, se delataron.

Sí, todos llevaban camisetas de Aviador Dro, menos Arturo, que llevaba una de Esplendor, y algo parece quedar del dolor de aquella separación, pero Arturo sigue siendo un punk con 50 años, sigue estando muy vivo, y los demás parecían estar recordando viejos tiempos. Arturo Lanz estuvo entre el saboteador y el salvador de la noche… En algún punto de ese espectro le encontramos en la gran noche de Aviador Dro.

Aunque verlos a todos sobre el escenario fue memorable. Ver a todos cantando “Nuclear Sí” fue increible. Han pasado 30 años y todavía tienen que recordárnoslo… Ya, el sonido no fue el mejor, y había momentos de cierta descoordinación, pero el Aviadro Dro y sus mecánicos especializados están por encima de cualquier consideración negativa de este tipo. La magía del aviador está en otras cosas. O lo ves o no lo ves, pero no se puede explicar.

Nos vemos en el 40 aniversario.

Sábado, Noviembre 28th, 2009 | Author: readmin

Hubo un tiempo en el que las canciones de Depeche Mode salvaron mi adolescencia. Martin & Cia eran capaces de aportar el equilibrio que me faltaba, llegando a con ellos a ser Uno sólo. Sin ellos mi existencia no hubiera sido la misma. Sí lo hubiera sido, y lo es, con otros grupos que adoro , se me ocurren ahora The Clash o Esplendor Geométrico por poner un ejemplo. Pero con Depeche Mode no es así, son imprescindibles. Y como yo,  todos los hijos del baby boom español, que parecieron en gran medida recibir el mensaje de Gore y cayeron hipnotizados por el misterio y la eterna elegancia de Depeche Mode.

20 años después Depeche Mode es un grupo de “Stadium Rock”, una marca registrada que al igual que U2 o The Cure, o quizá Bon Jovi o Bruce Springteen, no tienen otra finalidad que la de generar dinero manipulando las esperanzas del respetable. Un espectáculo de masas es un fenómeno que cada día está más lejos de lo que necesito en mi vida corriente, con dosis galopantes de alienación corporativa, así que estos conciertos tienen algo de despedida para mí.

Creo que hay mejores cosas que hacer que viajar a ver a Depeche Mode a Barcelona, aunque la excusa es buena si salimos de la monotonía de todos los días y vemos a viejos y nuevos amigos. No se puede decir que lo pasasamos mal, todo lo contrario. Aunque después de ver a Depeche Mode cuatro veces seguidas te das cuente de que nada es real. Ese gesto tan “espontáneo” de Dave con Martin y que tanto te gusta ver el primer día de concierto, es patético cuando lo repite el segundo día a la misma hora y en el mismo metro cuadrado. Y el tercero, y el cuarto día igual…

Por lo visto, mientras están tocando los bises al final del concierto, en la última canción, hay una furgoneta esperandolos detras del escenario, con los motores encendidos, preparada para salir a toda pastilla, con todas las puertas abiertas del Estadio, Centro deportivo, o lo que se tercie, para así no demorarse. Así que mientras ellos están “huyendo”, el respetable pide los bises, grita que vuelvan, llora, rie, o yo que sé. Pero ellos no están ahí para recibirlo, se van…

Los conciertos en Barcelona fueron más de lo mismo, un primer día flojo, y un segundo muy interesante, con algunos cambios en el set list, aparte de los acontecidos en Madrid en la segunda fecha, ya que eliminaron “Miles Away” por “Comeback” y al final del concierto aportaron un bis más, “Waiting For The Night”, quizá debido a que casi con toda seguridad editaran el DVD de la gira en Barcelona. Por cierto coinciden ironicamente en eso con Bruce Springteen…

La concurrencia el sábado era muy internacional, había personal de toda Europa, y el ambiente era magnífico. El concierto salió redondo y Dave y Gahan parecían disfrutar… Un éxito rotundo. Pero nada me parece real en el loco mundo del “Stadium Rock”…

Hasta la próxima Depeche…

Category: música  | Tags:  | Leave a Comment