Los ciclos económicos, decia el personaje interpretado por Peter Sellers en “Being There”, cuya traducción, supongo, realizada por la esposa del taquillero, en España es “Bienvenido Mr Chance”, son como el paso de las estaciones del año. Hay ciclos en los que el jardín muere, concretamente en invierno, algo que es normal siempre y cuando no afecte a las raíces. Así pues la primavera de la felicidad siempre vendrá. Así es la naturaleza del capitalismo, una supuesta tómbola de luces y color en la que hay ciclos de expansión y otros de contracción. Lo que no cambia es que la clase dominante siempre vive bien, haya crisis o no. No todo el mundo puede decir lo mismo.
Hoy, os aviso, esas raíces económicas están podridas, inutilizables, y quien sabe que florecerá en primavera a parte de flores, líbidos variadas y colas del paro…
Son muchos los sectores afectados, cuyas condenadas raíces llevan tiempo infectadas, pero en el caso de la prensa parece que la cosa va muy en serio. A la crisis de objetivos y de identidad de la que disponen los medios de comunicación actuales se une la económica. Sueldos miserables, mileuristas, condiciones de trabajo difíciles, e implantación de la nueva moda, tener los menos asalariados posibles y hacer autónomos a la mayor parte posible del personal. Amén de aprovecharse de la situación de la crisis para hacer limpia de personal o cerrar periódicos -al menos echar al personal y meter contenido vacío- como es el caso de ADN.es, situación que he vivido muy de cerca.
Hace tiempo ya que el periodista acepta las presiones de los grupos empresariales que los sustentan, prostituyendo su supuesta vigilancia y control de los tres poderes democráticos para convertirse en un asalariado del grupo-imperio que lo paga. Prisa, Vocento, Planeta, por poner algún ejemplo, utilizan sus medios de comunicación de forma empresarial. Sólo es noticia lo que les hace ganar más dinero. Un ejemplo tonto, para Tele 5 ha dejado de ser noticia la Formula 1 porque ahora han dejado de tener los derechos y los tiene la Sexta.
Una vez estuve colaborando en un estudio sociológico en el que una empresa con un canal de televisión por cable quería desarrollar un canal de tribus urbanas, con la idea de venderles los productos de su grupo empresarial. Los contenidos, evidentemente, se enlazaban con sus productos.
Por eso sorprenden los casos en los que a pesar de todas las dificultades,hay propuestas independientes o que mantienen una postura coherente. El periodico quincenal Diagonal es un ejemplo de ello. Y también lo ha sido ADN.es a pesar de estar ubicado en un imperio tan reaccionario como Planeta.
Su sección de cultura en la que he tenido el honor de participar como colaborador ha sido una fuente de contenidos en los que ha habido una propuesta muy diversa, seria, y a la par presentada de forma divertida. Evidentemente había que estar en la presentación del último bodrio alienante de Ruíz Zafón, pero acompañando había perlas diferentes, inquietas y abiertas a multiples propuestas. Se nota que Marta, Elena, Carmen y Javi tenian la inquietud de hacer descubrir otras cosas, diferentes a otras secciones de cultura de otros periódicos. Yo creo que daban más que cualquier otra sección de otro periódico. Hablaban de lo clásico, de lo alternativo, y además incluian dosis de serie B, porque la cultura ,además de un verso en el cuello de una académica pajarita, también es una máscara de lucha libre sobre un videoclub de tercera regional… Seguro que me entiendes, pese a la insoportable cursileria de la metáfora.
Antes de despedirme, podéis despediros de la redacción de ADN aquí.
En cuanto a un servidor, estos son algunos de los artículos que me publicaron en ADN.es, recopilados para mayor gloria de una muerte injusta, prematura, romántica, y para mayor desgracia, en su mejor momento, cuantitativa y cualitativamente. El cadaver que ha quedado es un exquisito portal a una muerta dimensión demóniaca. Triste.
El artículo sobre Laibach

El artículo sobre Einstuerzende Neubauten

El artículo sobre Aleister Crowley

y también el artículo sobre la influencia de Mr.Crowley en el rock
Hasta nunca. Nos vemos en el infierno.