¡Hoy tenemos melones de Torre Pacheco, lo mismo de cada año!, ¡y traen la calidad buena!. No les engañamos ni con el melón ni con la sandia, ¡son dulces como el caramelo!…
agitador cultural local, vendedor de melones, Todo los días a las nueve de la mañana
Estoy supuestamente de vacaciones, y digo supuestamente porque estar de vacaciones es todo un trabajo. En la sociedad de consumo, ya se sabe, se explota hasta cuando no estas trabajando, ya que el ocio es alineamiento también, y qué decir de las vacaciones en la playa, una actividad supuestamente libre pero encadenada al aburrimiento y escarnio abrasado. El dinero que has ahorrado a base de sudor y lágrimas te lo pules también en una supuesta orgía de placer y bienestar como son las vacaciones, devolviendo el dinero que te han pagado en la fábrica a los explotadores de medios de producción de ocio, que curiosamente, ¡oh casualidad!, suelen ser los mismos. Sin embargo las vacaciones son el Dorado del currito, un riachuelo vacío y repleto de buscadores de oro, de mirada anhelada, con sus copiosas y gritonas familias, sus toallas de motivos dalinianos, esterillas quejumbrosas y tumbonas de colores chillones. Menudos bodegones se ven por aquí. Dios, es que San Joan d´Alacant es muy muy mediocre. No hay para más.
Y sí, finalizó el Festival Internacional de Benicassim, y de los pocos a los que he asistido, ha sido de largo el peor parado, y no lo digo solamente por las cancelaciones de sus conciertos el viernes, sino precisamente por la baja calidad de los que llegaron a actuar. Me decepcionaron casi todos exceptuando Peaches y Franz Ferdinand. Además, el festival es ya un festival inglés, y lo que en principio es una experiencia estimulante y con posibilidades de intercambio cultural real al final se convierte en un martirio, porque sufrir a los ingleses es toda una mastodóntica prueba.
Las condiciones metereológicas no fueron nada comparado con las que pasamos viendo a los Killers, una banda extraña y moña que ni comprendo ni la entiendo. El caso es que -no pregunten- al final estuve en una supuesta “privilegiada” tercera fila de visión. Un agitador de pub inglés o algo parecido vino nadando entre la multitud a mamporros con su novia la princesa cutre del electro-clash. Les daba igual todo. Vivir o morir. El chaval empujaba a saco con ese rostro “Joker” que tenían muchos ingleses pasados de drogas y alcohol. Ustedes rianse pero ver de cerca a uno de estos comensales a menos de un metro es terrorífico. Así llegaron hasta una posición paralela a la mía. No sé si llegaban a los 20. El tío se lió a hostias con el de al lado, y en lo que doy la vuelta y me incorporo estaban abrazándose y cantando la canción. La gorda de atrás me restriega las tetas mientras baila, y de todas las chicas inglesas guapas que hay en el FIB a mí me ha tocado la camionera. En lo que me giro la oronda inglesa, totalmente ofuscada y roja como un tomate le propina al anterior sujeto unas formidables hostias “thacherianas”… El golfo se parte de risa.
Una ardilla pequeña hija de la gran bretaña, pelirroja y golfa como ella sola, le quemó con su cigarrillo el brazo dos veces a la pija sevillana que había venido con sus amigas a ver a los Killers… Mientras la sevillana, morena y de ojos negros azabache soltaba “¡jó!, es ya la segunda vez”. Mientras “la ardillita” se daba la vuelta partiéndose el culo con sus amigas certificando otro intercambio cultural fallido.
No veas las risas de los ingleses cuando salió Alaska al escenario. Y eso que esta vez no se cayó. El caso es que ellos van a saco, para ellos el FIB es Jurassic Park, aquí se viene para hacer el hooligan prehistórico, olvidándose de toda compostura y de toda una tradición de dandysmo y sentimentalismo inglés. Los chicos van descalzos a todas partes, las cogorzas monumentales en masa asustan, organizan carreras suicidas entre la multitud -de un punto a otro empiezan a correr y si se pegan un peñazo con alguien, pues mala suerte-, se disfrazan de lo que sea, de hippie, de Nerón, etc.. Así que es necesario ya un capítulo de Little Britain en Benicassim. Sólo con sacar la camara y grabar un poquito ya lo tienen.
No todo es malo, afortunadamente no llevan camisetas de grupos, porque eso es una cosa muy española, el vestir mal, y tampoco llevan gafa-pastas, y sabido es que los ingleses creen que los españoles indies tienen algún problema con la vista.
Los indies españoles han huído de Benicassim. Los españoles que quedan son “casuals”, o entran gratis. Los ingleses lo han conquistado, y su aliento canta a cerveza, pero al menos son más punks que los españoles indies sensibles y atormentados. Mejor malo desconocido que conocido. Además prefiero Oasis a los Planetas.
Y aquí estoy en San Joan D´Alacant, dónde la mediania social cubre la playa. Tengo una gotera en el apartamento. En el piso de arriba un inquilino que no paga desde hace dos años viene a escondidas para dormir por la noche. Los dueños del piso han cambiado de cerradura, y han quedado allí sus chaquetas, sus botes de tomate abiertos y sus posters de la NBA. El seguro arreglo su tubería corroída pero resulta que la tubería de los vecinos del bloque de al lado también supura agua, así que me pongo en contacto con ellos. Dos jubilados, un ex poilcía y una señora quemada a la que luego me entero llaman la Pantera Rosa me dicen que es imposible, que no, que ellos no tienen las tuberias rotas, que la sangre les riega bien el cerebro. Me tratan a patadas. Ella cree que como su marido es ex-policía y está en la Comunitad Valenciana, pues tiene carta blanca para hacer lo que quiera. Y por supuesto me conoce, sabe cuando vine, a que hora salgo y cuantos somos. La Pantera Rosa y el Inspector Closeau, además de unos cotillas redomados, al final, han recibido la visita de la administradora de la finca y mañana un fontanero creo que le arreglará las cañerías a los viejos. El agua que cae de mi techo sospecho, cae de sus cerebros por las noches.
Los edificios de vacaciones, podridos y abandonados por dentro, son un símbolo de esta sociedad en vacaciones, un viaje a lo más profundo de las clases proletarias embadurnadas de bronceador y excremento, engañadas y estafadas no solamente cuando trabajan.




