Pedro y yo y yo y Pedro. Mi hermano en las guerras Clon maldoronianas, ha sacado disco, el proyecto Kuu, el cd, “Suomi or the Well of the Impossible Wishes”, y realmente merece la pena escucharlo, a pesar de que a todos nos entran dolores de estomago cuando vemos a críticos musicales metidos a músicos. Pero Pedro siempre ha sido artista. Cuando escribía una crítica, cuando organizaba un concierto, cuando cogía una copa de vino o cuando metía la pata, siempre había algo más, un anhelo, una fuerza creadora, un dolor de cabeza, algo contenido que luchaba por expresarse. Y Kuu es la muestra perfecta de ello, y es realmente estupendo verlo publicado, porque es un cd sincero y verdadero como pocos.
Yo he sido testigo de excepción de la gestación del proyecto. Vi el fulgor de una extraña luz en Arhnem, Holanda. Hicimos agujeros con un berbiquí en un lago nocturno de Finlandia custodiados por las auroras boreales, a pocos metros del círculo polar ártico, en busca de deseos imposibles, y finalmente, vimos el abismo negro y espeso del vacío. Eso sí, yo desde la barrera.
Nuestros años de bohemia, rosas y azufre quedarán escritas con letras de oro en las cantinas más infectas y en los prostíbulos más sangrados. Historia pura del gótico español.
“Erase una vez, hace muchos años, Pedro Ortega y yo caminábamos como siempre, sin que ninguno de los dos tomara nunca el papel de Sancho Panza, una fría noche del frío invierno finés…”

