Cómo romper la magia realista

Agosto 24th, 2009 por elenac

Me pregunto si esta brisa que atraviesa mi casa madrileña de Este a Oeste es real. Lo parece, pero ya quién sabe.

He pasado unos días en mi casa coruñesa y allí, estoy segura, la brisa sí que era real. Lo sé porque allí cualquier cosa extravagante que suceda es real. En Madrid, en cambio, es más probablemente un sueño. Aquí nos tenemos que conformar con vivir la magia realista mientras hay lugares en el mundo cuyo día a día es realismo mágico.

Qué difícil es hacer realismo en Madrid. No hay donde hacerlo porque está todo ocupado con la magia realista. Esta mañana zapeando por la TDT me quedo un rato en Esmadridtv viendo a los satisfechos vecinos de La Dehesa de la Villa cuando les preguntan por lo mejor de su barrio. Lo mejor, según todos, es lo bien comunicado que está con los transportes: desde hace poco tienen metro y disponen de varias líneas de autobuses. Están muy orgullosos de lo bien que se comunican con el centro, por eso es genial vivir ahí. En fin, supongo que os habréis dado cuenta del absurdo. Si lo que hace genial vivir en tu barrio es la facilidad de escapar de él, entones es que vives en un lugar equivocado. En Madrid un piso es cuanto más caro cuanto más cerca esté de una boca de metro. La cercanía a una estación se especifica en los anuncios de compra-venta y alquiler junto al dato de los metros cuadrados. Imagino que para compensar el tamaño de las celdas en las que vivimos.

La magia realista consiste en vivir una ilusión del día a día donde todo está ordenado y parece perfecto, como el ejemplo que ponía de los vecinos de La Dehesa de la Villa. Es muy difícil romper el encantamiento. Tan difícil que yo no sé hacerlo, aunque lo intento.

Algunos consejos para hacer realismo en Madrid:

1. Conoce a tus vecinos y ponte de acuerdo con ellos para hacer algo en tu barrio. Por ejemplo: unas fiestas populares, mejorar una plaza, pintar una pared, cultivar un huerto urbano en un descampado.

2. ¿Qué grupo quieres ver en directo? Móntales tú un concierto. Da igual que sea la banda municipal, el cuarteto de cuerda de tu prima o el grupo de hardcore de un amigo. ¿El alquiler de las salas es muy caro? Cierto: monta el concierto en el salón de tu casa.

3. Haz una fiesta en un lugar inesperado. Arriesga en los límites de la legalidad.

4. Olvídate del dinero. Regala y cambia. Monta un mercadillo de trueque o dona los libros que ya has leído y no volverás a abrir. Abre tu wifi. Comparte música. Haz una exposición en la calle de los cuadros que pinta tu madre. Dile a la gente quién te gusta.

5. Vuelve a los fanzines. Edita libros. Escribe más desde el nosotros y menos desde el yo.

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Update de verano

Agosto 16th, 2009 por elenac

Qué tópico es quejarse del calor, qué aburrido y, en cambio, qué inevitable, ¿saben porqué señores? Yo lo sé, porque cuando te quejas duele menos. Sí, está comprobado. Yo lo he comprobado. Cuando interrumpo una conversación y digo “pero qué calor que hace” noto cómo baja un par de grados, de los centígrados, la temperatura ambiente.

Julianna Swaney www.ohmycavalier.com

Julianna Swaney

Ocurre lo mismo con el parrafito de ahí arriba, que seguramente les habrá aburrido como hastían todos los comentarios obvios sobre el tiempo. Y en cambio, a mí, me ha refrescado que no vean.

Y entre una cosa y otra, ya he llegado al tercer párrafo, que para un post veraniego no está nada mal. Estoy en este Madrid que parece una secuela de Omega Man pasando indolentemente los días de tranquilidad y lecturas y las noches de descanso y ventilador. Avanzo lo que puedo con mi asuntos y, sobre todo, me recupero de mi última convalecencia, que me ha dejado a medio gas durante los últimos diez días aproximadamente. Además de cuidarme y cuidar a Milord (que malo no está, peor tampoco malo es), veo películas, trabajo en los proyectos y limpio la casa. También busco un instalador de toldos, pero están todos de vacaciones. Yo intento, a mi vez, convencerme de que también estoy de vacaciones pero es difícil. Esta situación a medio camino entre el desempleo, el freelancismo y el ama de casa no deja mucho hueco para sentirse de vacaciones. Qué demonios, estoy superfeliz (salvo cuando paso la noche vomitando, todo hay que decirlo).

En el capítulo de la autocomplacencia, hoy también estoy contenta porque he visto que han meneado mi post sobre los peligros de las redes sociales (que ha tenido duras críticas por parte de mis más valientes comentaristas) aunque no precisamente el publicado en mi web, que también, sino el que ha sido repicado en cubadebate.cu, pero bueno, igual da.

Como al fin he superado diferentes escollos que tenía con la técnica sonora, estoy montando nuevos podcast de Dancing. Como quería ver qué dirección de RSS de mi podcast anda por ahí colgada en internet, he hecho una búsqueda y me he encontrado con alguna mención del podcast por Javier Romero que me ha hecho mucha ilusión. Especialmente esta sección en el podcast Pin de 2006 llamada El Retropodcast en el que se comentan podcasts antiguos. Como fue en el año 2005 cuando más fuerte le di al podcasting (tres episodios, vaya), ya un año después parecía algo perdido en la memoria de los tiempos. Pues en este Podcast Pin Javier Romero dedica su sección a Dancing, tomando trocitos de mi poco audible podcast y diciendo cosas bonitas, pero también exageradas e inmerecidas, sobre mi débil intento de llevar al salón de casa lo que hacía en el estudio de la radio libre. El tiempo ha demostrado que fracasé, pero no sólo por la soledad sino también, y en principio, por la técnica.

En ese verano idílico también pasan cosas horribles, no os creáis. Por ejemplo, hay una avería en la línea de ADSL que va de la centra a mi casa. Está mal pero no es una tragedia gracias a la conexión 3G salva-vacaciones. Además, produce estampas agosteras memorables, como esta que cuenta Milord.

The Girls Production

The Girls Production

Madrid está raro, pero es habitable. El sábado de la semana pasada le pegamos un repaso a la ciudad. Es decir, fuimos a los dos únicos sitios a los que se puede ir sin morirse uno de aburrimiento: el Radar y el Dark Hole. Cuando entramos en el Radar sólo había 1 persona además de Sevi. Pero en fin, Sevi vale por muchos y una siempre se siente allí como en casa. Aunque ahora no puedo beber alcohol (o ya nunca podré beber alcohol, no sé) ni tampoco bebidas con gas, así que pasar la noche agarrada a un zumo de piña es menos excitante que si pudiera beber, al menos, un Bitter Kas, con lo que me gustan. El Dark Hole estuvo muy divertido debido a los personajes que se alzaron con los papeles protagonistas de la noche, anónimos conquistadores del escenario que go-goizaron la noche con un excelente sentido del humor, aunque no sé si esa era su intención. Eso sí, me escandalicé por la inconveniente subida de precio. ¿12 euros para entrar? Eso son 2 euros más de lo que costaba antes, que ya era caro. No se si se han enterado que el IPC ha caído, no ha subido, ha caído. CAÍDO. Pero vamos, que si el Dark Hole sigue subiendo los precios va a conseguir, el solito, que repunte el IPC.
(Porque ir al Dark Hole, creo yo, es alimento de primera necesidad).
Algo que aprendí el otro día en nuestro antro favorito es que no se puede pinchar Wrong en un club. No. Es imposible de bailar. Da bajón. Los pocos que se atreven a bailarlo ensayan unos vergonzosos movimientos sensuales que dejan tormentosos recuerdos. No, no se puede.

También ocurre que últimamente voy a las tiendas de discos (de vinilo, se entiende) de segunda mano y salgo sin nada. Esto también e morralla s bastante trágico. Pero es que lo que hay es muy caro. Es increíble lo que ha subido el vinilo de segunda mano. En La Metralleta, hospicio del que ha salido casi toda mi colección, ya nada baja de 10, como mucho a 6. Allí ya no se puede comprar. Saben lo que tienen y está todo muy preciado, ordenado alfabéticamente y en fundas de plástico. Ah, que tiempos aquellos en los que discos La Metralleta no era un nombre sino un adjetivo. “Este disco es de la metralleta”, decíamos para indicar no que se hubiera comprado allí sino que era tipo la banda sonora de Batman, todo un clásico de ese sótano.

Lo que queda en Yunke’s de vinilo si que es auténtica morralla, vieja y sucia, que deberían poner a 50 céntimos y así quizás me llevaría alguna cosa. Y el recorrido se completa con Killer’s donde venden un ejemplar de Necrosis en la polla por no menos de 300 euros. En Killer’s (calle Montera) tienen un sótano con discos en peor estado donde se encuentran cosas viejas y ralladas pero porquéno. Ese mismo sótano tiene una cuca sección de techno-pop con discos como este a 12 euros y, lo que es mejor, un depechero que te recibe con su camiseta del Violator y algún hit del grupo o amistades afines. Porque si uno pasa más de media hora escuchando la horrible música de La Metralleta sale de ahí con ganas de inhalar algo de CO2 del parking con el que comparte planta.

Demian de Ô Paradis

Vamos dando pasos hacia el concierto de Ô Paradis. La primera semana de agosto llevamos las entradas anticipadas e hicimos la ronda de las tres mejores tiendas de discos (nuevos) que hay en Madrid: Diskpol, Rara Avis y Rotor, en orden alfabético. Lo mejor es hablar con los tenderos y palpar el ambiente, es un gran sondeo sociológico. Gente como Amparo, Jorge y Andrés son especies a extinguir y allí están, resistentes, dando cobijo a gente como nosotros. Bueno, afortunadamente no viven de gente como yo, semi-pobre, que se compra un disco nuevo cada tres meses. Pero la culpa es de Depeche Mode, que entre la caja y las entradas para tanto concierto… prometo invertir más en novedades próximamente. Sobre todo si viene mucha gente al concierto de Ô Paradis, para que recupere mi fe en la música.

Si los que pagan 12 euros por entrar en el Dark Hole se les ocurre decir, o pensar, o siguiera insinuar que 8 euros por ver a Ô Paradis es caro, les clavo mi disco de The Pearl en la cabeza. ¡Por el canto!

Baja al quiosco. Ya.

Agosto 12th, 2009 por elenac

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No vendas a tus amigos, y menos gratis

Agosto 9th, 2009 por elenac

usuarios tirando de la ballena de TwitterNo quería hablar del tema porque sé que no hay mayor desprecio para alguien que no bloguear sobre él pero necesito mantener la cabeza ocupada en algo. Y qué mejor que en algo que odio para no pensar en las cosas que me dan miedo. Probadlo si alguna vez estáis en una situación atemorizante -por ejemplo, encerrada o encerrado involuntariamente en un cuarto de baño-, busca un objeto de tu odio -por ejemplo, Rupert Murdoch, Esperanza Aguirre, Gallardón, Bob Dylan o Emilio Aragón- y ya verás cómo se diluyen los nervios.
Volviendo al asunto, que se ve que hoy estoy con ganas de bifurcarme: si hemos superado aquellos grandes timos de la historia de la humanidad como son los crecepelo, las pseudosectas de ventas piramidales, la estampita, el agua bendita (salvo en los vampiros, claro) o la famosa peseta que llegaba por correo y te costaría la muerte si no repetías el envío a otros cinco desgraciados, ¿porqué, si ya no caemos en ellos, lo seguimos haciendo con las empresas que actúan en internet bajo el dudoso titular de ‘redes sociales’ regalando nuestra información a cambio de nada?
Últimamente, escucho con frecuencia explicar el método profiláctico de muchas personas para no hundirse en la marea anónima de los amigos que no son tales: “yo no admito a nadie que no conozca de verdad”. Estoy segura de que lo habréis oído muchas veces. De esa manera, aquel que nos habla, convencido del buen uso que le hace a la red social, sólo agrega como amigos a los amigos que ya lo son. ¿Entonces, por que te registras en la base de datos de una empresa con tu nombre real, tu edad, tu foto, tu ciudad, tus aficiones, dónde vas o dónde no vas a cambio de lo que ya tenías antes de regalarles tus datos personales? ¿Qué esperas obtener a cambio?
Si a pesar de ser consciente de ello no te importa que tengan tu ficha completa, tu suculenta ficha de consumidor -pues hablamos de Occidente y hablamos de capitalismo- y sepan qué ofrecerte cada vez que cargas una página, piensa que, cada vez que agregas a alguien, no sólo te vendes a ti sino también a tus amigos. Al agregar, followear, establecer amistad, estás diciendo al empresario, al dueño de la página y a su departamento de marketing: “oigan, que esta persona es como yo, le gusta lo que a mí, somos amigos y juntos hacemos fuerza”. Y de la contabilidad nace la estadística y de la estadística el marketing y del marketing el dinero, las ventas, que es a lo que van, que es, a la postre, lo que les interesa. Porque ellos viven de eso, a tu costa.
A no ser que te llegue dinero por ello. Porque a lo mejor te llega y yo no lo sé. En la columna de la derecha de tu página de Facebook te aparecen anuncios ¿verdad? Y son tan grandes que es difícil no verlos, y al final uno los acaba leyendo. Por lo tanto, tener una cuenta de Facebook no es gratis, te cuesta dinero pero no lo pagas con dinero contante, sino con el equivalente de la publicidad que consumes. ¿Cuánto dinero te paga Facebook cada vez que uno de tus amigos lee tu cambio de estado y, de paso, la publicidad?
Hay que repetirlo mil veces y hasta la saciedad porque siempre hay alguno que no se ha dado cuenta: todo lo que lleva publicidad no es gratuito. Tu presencia como consumidor de publicidad es valiosísima. Probablemente es más cara la inversión publicitaria por usuario de lo que te costaría pagar por este servicio. No tengo datos que apoyen esta teoría, pero algún día me gustaría poder comprobarlo.
Facebook, MySpace, Twitter… no son redes sociales porque en verdad no son sociales. No están descentralizadas porque son empresas. No dan el poder al usuario porque ellos tienen el poder. Ellos ponen la piscina y allí que nos tiramos todos. Cuantos más nadadores en la piscina, controlados dentro de sus cuatro paredes, más fácil es coger un megáfono y venderles algo a la vez. Una red social, para que sea tal, no puede pertenecer a una persona, a un empresario, ha de ser de todos y de nadie, ha de ser transparente, no controlable o controlable por todos.
¿Te imaginas que existiera un dueño de internet? Por ejemplo, que Rupert Murdoch comprara internet. Las operadoras de comunicaciones ya se creen los dueños de internet porque proveen el acceso. Son como los gorilas de las puertas que se creen los dueños de los garitos porque ellos deciden quien entra o quien no, y sobre todo porque vigilan que nadie entre sin pagar. Pero, al menos, no es un monopolio y no existe un único proveedor mundial.
Mientras no existan redes que funcionen de esa manera, registrarse en ellas supone el mismo tipo de acción que darle nuestros datos de gustos, marcas y sabores a El Corte Inglés para que nos mande información de qué deberíamos comprar o cómo deberíamos ser, qué nos debería gustar, a quiénes, qué otros clientes, deberíamos conocer.

CONVIENE RECORDAR QUE:
Rupert Murdoch (y perdón por la obsesión) es el dueño de MySpace desde que compró la empresa para sumarla a su emporio News Corp por 580 millones de dólares.

Jack Dorsey, Biz Stone y Evan Williams son los dueños y fundadores de Twitter. (Cuando se hackeó información privada de la compañía se supo que esperaban unos beneficios de 4 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2009). De su próximo modelo de financiación esperan conseguir 1 dolar por usuario y por año. Esperan conseguir registrar a 25 millones de usuarios cuando acabe 2009 y 1000 millones de usuarios en 2013.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, es el dueño del 30% de la empresa. (El multimillonario más joven del mundo según Forbes).

Son personas, son ellos a quienes les estás regalando tus amigos. No te conectas con tus amigos. Eso es una falacia. Tú ya estás conectado. Tú ya te trabajaste esas amistades antes. Tú les regalas a tus amigos. Y te regalas a ti mismo. Gratis. Y gracias a eso ellos ganan sus céntimos con cada dato, foto, contenido o amistad que introduces en sus bases de datos.

Notas:

1) A día de hoy, desconocemos cuál es el modelo de negocio que tiene planeado Twitter, quizá los mensajes de texto en los móviles, pero no se sabe. Probaron la publicidad en el site japonés y no les fue bien.  Aún así, les he metido en el mismo saco porque algún día, tarde o temprano, usarán su máximo valor: los usuarios y los millones de mensajes que se mueven, para ganar dinero con nosotros.

2) A quien pueda interesar: sí tengo cuenta de Twitter, no tengo de MySpace (tuve y la borré) y no tengo cuenta de Facebook. Sí tengo cuenta de Flickr, de 11870, de del.icio.us, de Last.fm y de Spotify. Me registro en las webs que me aportan un contenido que no tuviera antes de registrarme, como es el caso de un lugar para publicar fotos, lugares donde guardar favoritos y un servicio para escuchar y conocer música. Twitter lo uso como servicio de microblogging cuando no merece la pena abrir The Last Dance; lo uso más que Tumblr, donde también tengo una cuenta.

3) Me preocupa cómo se está volcando la información en Facebook de una manera masiva, hasta el punto de usarse como único medio para comunicar cosas. Si después de haber leído este post sigues convencido de que necesitas Facebook para vivir, no lo uses como único medio para comunicarte con el mundo, o les regalarás el monopolio de la información.

ACTUALIZACIÓN (12 de agosto):

Más pasitos por el camino del monopolio: Facebook, tras no conseguir comprar Twitter, compra Friendfeed (donde sí, también tengo cuenta, una cuenta robótica, por decirlo así, que agrega los feeds de otros servicios que sí uso como Twitter, del.cio.us o Flickr):

“La de Friendfeed supone la primera adquisición realizada por Facebook desde que el grupo ruso Digital Sky Technologies invirtiera unos 140 millones de euros el pasado mayo en la compra del 1,96% de la red social, valorando a la compañía creada por Mark Zuckerberg en unos 7.000 millones de euros”.

Autopromo

Agosto 8th, 2009 por elenac

Alberto me hizo estas fotos en Benicàssim, la noche de la tormenta de viento. Son increíbles:






Ven, Ô Paradis

Agosto 5th, 2009 por elenac

Conocí a Demian cuando viajamos a Barcelona para ver el -ya mítico- concierto de Current 93 en la sala La Paloma. Milord me lo presentó. Antes de volver a encontrarme con Alberto yo no conocía Ô Paradis, o no tenía recuerdo de conocerlo. Él quería aprovechar el viaje a Barcelona para hacerle a Demian una entrevista peculiar. Durante el trayecto en coche estuvimos escuchando sus discos, pero sobre todo La boca del infierno.
Después del concierto, fuimos al Nocturna, en L’Hospitalet, y allí coincidimos con él y con el Comandante y Ella, de Comando Suzie. Ya de madrugada nos volvimos los cinco en su coche a Barcelona.
Demian vestía de lino blanco. Envueltos en la oscuridad y la luz estroboscópica, entre correas de cuero, crestas y botas de metal, Demian me preguntó que debía parecerme raro verle así vestido en un sitio como aquel. Le dije que más o menos sí. Pero en realidad, lo confieso ahora, no me lo había planteado hasta que él lo dijo. A veces asumo las excepciones con una naturalidad pasmosa que a veces interpreto como falta de atención y otras como solidaridad de mi propia capacidad para parecer siempre fuera de sitio.
No sé si fue ya por aquel entonces o en una visita posterior a Madrid, cuando el festival Madrid Le Blanc, que Demian le dijo a Alberto que quería que fuera él quien montara un concierto de Ô Paradis en Madrid. No sería la primera vez. Creo que sentía que Alberto le entendía y que no había mejor persona en esta ciudad de cuerdos para hacerlo.
Dos años después, así sucede, tal y como Demian lo deseó:

Alberto Monreal y Elena Cabrera presentan: Ô Paradis en concierto, acompañado de Escama Serrada como grupo invitado.
Viernes 11 de septiembre, 21:30 (puertas y taquilla) 22:00 (concierto)
Sala La Boite. c/ Tetuán, 27. Madrid. Metro: Gran Vía, Sol y Callao
Entrada: 8 euros anticipada (Rara Avis, Rotor y Diskpol) · 10 euros en la taquilla

Más info sobre el concierto aquí.


Evento en Last.fm
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