Elena Cabrera baila el último baile

30 Septiembre 2011

De la devoción al parricidio

Ayer por la tarde, una mujer mató en Jaén a sus dos hijos ahogándolos en una bañera. Ella, Ruth, cuidaba del hogar. Los vecinos cuentan que sufría depresiones. A la misma hora en Madrid un hombre entraba en una iglesia y disparaba en la cabeza a quemarropa a una mujer embarazada, delante de su madre, que chillaba “me han matado a mi hija”. El hombre avanzó entre los bancos, disparó a otra mujer, se arrodilló y se suicidó con un disparo en la boca. El bebé, que salía de cuentas mañana, ha sobrevivido gracias a una cesárea de urgencia. Esta mañana, un hombre que sufre de esquizofrenia ha acuchillado en Linares a su madre en el cuello, que ha muerto desangrada en el portal de su casa.

Estos argumentos no forman parte de El club de los parricidas de Ambrose Bierce. No es literatura. Es vida real. Estas noticias nos remueven los entresijos como hijas que todas somos o como madres, que algunas también somos.

Hablar desde la maternidad es lo que hicimos este lunes en nuestro programa de radio. Nos atrevimos, incluso, a señalar que hay zonas negras en las que es incómodo entrar -a no ser que escribamos desde el terror, apuntó Natalia Carrero- como el rechazo o el deseo de la muerte de los hijos. A Carolina y a mí nos acompañaron en esta inmersión Natalia, Begoña Huertas y Iolanda Batallé, madres de hijos y libros, que crían y crean. Es preciso visibilizar la maternidad y sacarla del terreno de la abnegación. Añado, además, que al trocar la eme por la pe se siga teniendo la misma responsabilidad social, judicial y familiar. Denunciamos la farsa sustentada por las revistas de bebés y los anuncios de pañales que construyen una maternidad idílica y falsa. ¿Dónde están la depresión, las ojeras, el cuerpo deformado, el conflicto en la reincorporación a la vida laboral, el elevado IVA de los pañales de un solo uso (¿y qué pasa con los de tela?), las consecuencias de la episiotomía en las relaciones sexuales o el desplazo de los afectos en esas maravillosas madres de anuncio, rubias y guapas?

Haced clic para escuchar el programa en este aparato reproductor que hay debajo de estas líneas y leed las citas sobre maternidad recogidas por Carolina aquí.

(Nota: Un día tengo que escribir algo en contra de la utilización de los bebés y los niños para vender cosas, aunque sean productos para niños).

26 Septiembre 2011

De la inoportuna desconexión social de El País

Archivado en: periodismo — Etiquetas: , — elenac @ 2:11 pm

Sin pretender ser metódica ni sistemática y dejándome llevar por el impulso, quería apuntar, una vez más, mi decepción en relación con un periódico.

A la vez que El País deja de editar EP3, comienza una nueva cabecera llamada S Moda. A la vez, el mismo fin de semana. No puede ser casualidad. Sólo puedo interpretar estos cierres y estas aperturas en clave publicitaria. El País piensa en sus anunciantes, no en sus lectores. La progresiva despaginación de EP3, hasta su desaparición, entiendo que es debido al desinterés de los anunciantes. Supongo que estos no necesitan de un nicho juvenil, pues se ve que el fan de Manel (por poner cualquier ejemplo de portada) no compra nada que merezca la pena (quiero decir: el dinero) anunciar.

Así que digo yo que la pregunta fue: si nos quitamos de en medio el EP3, ¿qué producto podemos ofrecer a nuestros anunciantes para que sí quieran insertar sus publicidades? La respuesta es obvia, porque es la misma que en los diez o quince últimos años: la moda.

Y sí, producto, os lo pongo en negrita para que no olvidemos que lo que hacen las empresas informativas no son informaciones (eso sería un chiste léxico) sino productos, que para algo hay un nombre de puesto llamado Jefe de Producto.

A lo que voy con el título de este artículo, la inoportunidad, es la portada de este nuevo producto editorial, S Moda, en la que vemos a Sarah Jessica Parker (la sola elección de la modelo de la portada te cuenta todo sobre a quién va dirigida, sin tener que abrirla) vestida de TORERA. Sí, de torera, el mismo fin de semana que la España que defiende las corridas de toros (a mi entender: el espectáculo del sufrimiento del animal, la vergonzosa representación de la dominación del hombre sobre el toro) se enfrenta contra la España que defiende los animales, todo ello resumido en la última corrida en la plaza Monumental de Barcelona. (“No al maltrato por diversión”, firma Juan López de Uralde en un artículo de opinión en este mismo periódico).

¿Es un error de cálculo de El País o es que les da igual? Su portada es también la representación de esa España españolista, adinerada y ajena. Esas españolas que pueden comprar un bolso Pierre Hardy de 750 euros y un camafeo de Vendôme por 5.000 euros. Un producto para esas españolas que necesitan de las “22 claves de estilo para actualizar tu look al instante”. Loewe, Carolina Herrera, Giorgio Armani, Dolce & Gabbana, Tods, Clinique, Dior, Gucci, Donna Karan, Blumarine, Nissan, Lotus y hasta la distribuidora de la película Con derecho a roce (Justin Timberlake y Mila Kunis sobre una pareja de amigos que decide acostarse pero no enamorarse), entre muchísimos otros, abrazan con sus euros la aparición de S Moda.

El País ayuda a que nada cambie. Las españolas que ganan al mes lo mismo que cuesta el bolso de Piere Hardy pueden seguir soñando con que un día se gastan toda su nómina en ese bolsito (“los bolsos más deseados se inspiran en los diseños clásicos”, “un ejercicio de nostalgia inteligente”) mientras ojean las páginas de S Moda sentadas en el váter.

Las españolas que este mes no tienen ni nómina (porque la tuvieron y la perdieron, porque trabajan en negro, porque no trabajan) quizás se libran de estas ensoñaciones sobre “las españolas y la moda” (página 80) en el que nos enteramos que “el 19% prefiere reforzar su fondo de armario con un bolso de firma”, “un 60% invierte la mayor parte de su presupuesto en zapatos” y “un 19% se identifica con el estilo desenfadado de Sara Carbonero” quien, por cierto (y si no me falla el ojo) protagoniza la mencionada página publicitaria del reloj Lotus.

Y luego están las españolas que acogen felices esta nueva cabecera, esas que Loquillo entiende bien (página 200) cuando dice “entiendo perfectamente a esas mujeres que, si pueden permitírselo, se apuntan en una lista de espera para hacer con un Kelly de Hermès”. Esas españolas que veo entrar en las tiendas de la calle Ortega y Gasset y salir con bolsas, a las doce de la mañana. Este producto no está pensado para ellas -ya dije más arriba que está pensado para los anunciantes- sino que ellas son el daño colateral -o las víctimas, si queréis- de este producto. Para que nada cambie, para que sigan poniendo su dinero ahí donde se debe poner, porque es preferible reforzar el fondo de armario con un bolso de firma, aunque haya que inscribirse en una lista de espera para conseguir un Kelly o pagar los 750 euros del Pierre Hardy, tan de moda este otoño. Es el precio de ser la mujer que Sarah Jessica Parker con su chaqueta torera quiere que seas, el que El País y sus anunciantes necesitan que seas.

¡Olé!


Créditos: La foto de la corrida de toros es de Juan Manuel Robledo. La del desfile de Mosquino es de Imaxtree publicada en elpais.com.

15 Septiembre 2011

Curso de preparación al parto: tres libros y una película

Por estos días, hace un año, me quedé embarazada. Hace tres meses que nació Eleonor, así que prácticamente llevo un año inmersa en estos apasionantes asuntos de la maternidad. He descubierto que, a pesar de que tenemos manuales para casi todo (sabemos cómo contrainformar guerrilleramente, cómo hackear una consola, cómo montar un ladyfest o cómo autorrepararnos la bici) las mujeres (y también los hombres) tenemos que seguir los cauces establecidos para convertirnos en ese formato distinto de fémina que hemos dado en llamar madres. Y esta función de madre desplaza a algún rincón de la memoria las otras funciones que tuvimos como personas.

Tus otras ocupaciones quedan desatentidas y latentes porque no hay tiempo para más en los primeros meses de vida de un bebé. Afortunadamente en los estados sociales como el español pagamos entre todos un dinero mensual a las madres -que anteriormente han cotizado- para que no estén obligadas a seguir trabajando y puedan cuidar los primeros pasos en la vida de unas personas que no saben hacer nada más que los procesos fisiológicos más básicos. En mi caso, me pagáis entre todos 746,76 euros al mes, durante cuatro meses. (Dado que es un dinero público, creo que es justo decirlo).

Dentro de un mes, cuando se acabe esta asignación de la Seguridad Social, tendré que volver a trabajar, tecleando mis artículos con la mano derecha mientras le doy el pecho a Eleonor con la mano izquierda.

Pero esto no me da tanto miedo como el que me produce comprobar que, al finalizar la baja maternal, muchas mujeres siguen siendo sólo madres en su cabeza y todo aquello que desplazaron se quedó enterrado en la memoria. Y van a trabajar y sufren grandemente, porque lo único que desean con pasión es estar en casa cuidando a sus hijos.

¿Y porqué critico esta dedicación, que desde algún punto de vista es una loable abnegación? Porque he visto a demasiadas mujeres mayores con hijos mayores vacías de propósito. Porque cuando los hijos les crecen y ya no las necesitan ellas ya no tienen nada y dedican su inteligencia a urdir planes que pospongan (financieramente, afectivamente…) la dependencia de los hijos. Es decir, ser madres, la cosa más importante de sus vidas, echó sus vidas a perder.

Y no hay manual que te prepare contra eso.

Otro asunto preocupante es cómo se ha instalado en la moralidad que si una mujer con hijos no DESEA dedicarse a ellos por completo, es una mala madre, aunque se diga con tono humorístico. Se dice que ella es buena madre o él es buen padre como un título que te dan en la escuela de la abnegación. Y si no, repasad en vuestro inconsciente o encuestar a vuestros allegados.

¿Por qué soy yo peor madre, que quiero con locura a mi hija Eleonor, pero deseo tratarla como una igual y no como una subordinada de mi vida, que otras que dicen que los hijos les han hecho “mujeres completas”?

¿Dónde están los manuales para una maternidad feminista? En algún lado estarán, pero no al alcance de todas. Yo no los conozco.

Los que vienen a continuación no podemos llamarlos manuales pero sí es cierto que echan una mano. A mí me ayudaron durante el embarazo, mientras pensaba cómo sería nuestra vida después del parto:

Nueve lunas, de Gabriela Wiener

¿Cómo afectan los nueve meses de gestación en la vida de una periodista freelance? Esto podría ser mismamente mi vida, pero el libro lo hizo Gabriela Wiener, escritora y reportera gonzo, peruana afincada en Barcelona. En resumen, una tía que me cae muy bien. La transformación del cuerpo, la relación con el sistema de salud, la influencia del dinero, los cambios hormonales, la verdad sobre el componente gore de la gestación y el parto, la relación con su pareja, etc son aspectos que las gestantes hemos vivido pero pocas hemos literaturizado sin huachaferías.

Leer con niños, de Santiago Alba Rico

¿Para qué sirven los niños?, ¿para qué sirven los libros? Yo también me hacía esa pregunta. Libros y niños están muy relacionados. ¿Necesitará mi hija aventuras para interesarse por el mundo? ¿Cómo debo prepararme para que el Capitalismo no capitalice a mi hija? En el libro de Alba Rico encontré algunas pistas sobre la colectivización del espacio de lectura del que quisiera que Eleonor formara parte.

La memoria de las hormigas, de Iolanda Batallé

Una periodista cultural de cierto éxito lo deja todo y se va a vivir con su marido y su hija a un pueblo costero. Cambia redacciones y actos culturales por un tractor con el que limpiar la playa y hacer dibujos en ella. Me gusta la relación de Joana con su hija María, de seis años. Joana se ha dado cuenta de que la escuela y el trabajo son lugares que sirven para alejarnos de las grandes preguntas e impedirnos pensar. “La vida es un gran complot para evitar que hagamos algo de provecho”, dice. Pero ahora, de noche y junto al mar sí puede pensar en su hija, en su abuela, en sus amigas perdidas y sus pasadas relaciones.

La piel dura, de François Truffaut

Escribió el director que “La piel dura quisiera plantear esta pregunta: ¿Por qué se olvida tan frecuentemente a los niños en las luchas que emprenden los hombres?”. La película nos habla de cómo crecen los niños, de cómo son según les educan sus padres, de cómo influye en ellos el dinero, de cómo reaccionan ante el miedo y la culpa (o en la ausencia del miedo y la culpa). “Los niños son como una roca, tropiezan por la vida sin quedar lastimados. Ellos se encuentran en estado de gracia y eso les permite tener la piel dura. Son mucho más resistentes que nosotros”, dice un personaje.

13 Septiembre 2011

Postales desde el filo del verano

Archivado en: Radio — elenac @ 11:26 pm

Hemos vuelto.

Para los sindicalistas del cómic

Archivado en: cómic — Etiquetas: , , — elenac @ 9:41 pm

Según cuenta David Rubín, abre una nueva librería de tebeos en Ourense chamada Sindicato del Cómic. Os copio y pego lo que dice David, que me ha gustado mucho:

En estos tiempos en los que todo cierra, en los que las siglas E.R.E. se han instaurado a fuego en nuestro día a día, en dónde la cultura se recorta más que nunca, considero muy loable y valiente que unos chavales de esta, mi ciudad natal, Ourense, saquen pecho ante la adversidad y decidan apostar por brindarle a la ciudad de las Burgas un nuevo lugar en dónde la cultura del cómic tenga pleno protagonismo otra vez.

11 Septiembre 2011

Dos canciones olvidadas post 11S

Archivado en: Autoreverse, Música — Etiquetas: , , — elenac @ 1:34 pm

He visto varias piezas sobre la música vinculada al 11S (del que hoy se cumplen diez años). Entre ellas, el clip de la entrevista a Ángel Carmona en el estupendo especial de Rtve.es sobre el 11S o el artículo de Fidel Oltra en Muzikalia, en la misma línea. Un año más, en el aniversario del atentado en las Torres Gemelas de Nueva York, he esperado que alguien se acordara de la canción Pánico de Grado 33, o musicaran algún reportaje con este tema, yo lo hubiera hecho.

Carlos Ordóñez escribió esta canción para su disco del año 2002 como Grado 33, Ya se oculta el sol, que publiqué en Autoreverse. Uno de los mejores discos de techno-pop que se han hecho en este país. Carlos quedó, como todos, muy impactado por las imágenes del ataque, que contó en esta canción, cuya letra dice “Once de septiembre negro, se despierta la ciudad, la amenaza está en el cielo, nada ya será igual. Dos aviones kamikaze, sobrevuelan Nueva York, preparados para el ataque, van sembrando el terror. Pánico en Manhattan, pánico en Manhattan. Rascaielos derribados, oficinas sepultadas, esto es un atentado, miles de vidas sesgadas. Objetivo Occidente, Guerra Santa ilusión, terrorismo intransigente, el planeta en tensión. ¿Dónde está el asesino?, ¿dónde está el enemigo?, Occidente lo reclama y prepara su venganza”.

Esta es la canción:

Descargar mp3.

Y existe una segunda canción que siempre recuerdo asociada al 11S y creo haberla rescatado en algún aniversario en este blog. Es también un tema de 2002 y lo grabó la reverendo Chris Korda, fundadora de la Iglesia de la Eutanasia. Se llama I like to watch y combina la pornografía con la cobertura mediática del 11S. Esto molestó a muchísima gente pero yo creo que Chris Korda dio en el clavo pues ese “me gusta mirar” hurgaba en el placer oculto de los millones de espectadores que, a salvo en sus casas, observaban con adicción y en directo por televisión lo que ocurría en Nueva York. “I like to watch es un estudio personal sobre la corrupción y la decadencia -dijo Chris Korda- muestra hasta qué punto he sido pervertida por el inherente voyeurismo de los mass media”.

Aquí el videoclip para descargar en diferentes formatos.

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