5. Topless con mascarilla

No era mi intención ponerme a contar cuántas mujeres había en la playa haciendo topless, pero al final me vi obligada a hacerlo. Una, dos, tres, cuatro… lo hacía señalando sutilmente con el dedo o con la barbilla, hasta que mi hija me rogó que parase.

La verdad es que, en una estadística a ojo, éramos menos del 48% que afirmó un informe del Ifop, una empresa francesa de estudios de opinión, que lo hacíamos en España el año pasado. Según las encuestas realizadas a las españolas, solo un uno por ciento ha decidido volver a abrocharse la parte de arriba, respecto al mismo cuestionario realizado en 2016. En cambio, en el resto de países europeos sondeados, el descenso de señoras en topless está entre los cinco y los siete puntos. Cuando preguntaron a las mujeres francesas por qué habían dejado de hacerlo, la respuesta variaba según la edad. Las mayores, principalmente, por el riesgo de exposición de la piel al sol. Teniendo en cuenta que los bikinis son la prenda más cara que existe en relación a los centímetros cuadrados que cubre, no deja de ser chocante. En cambio, para las jóvenes menores de 25, la razón principal ha sido las miradas de los hombres. La segunda, el miedo a ser objeto de una agresión sexual, física o verbal. La tercera, el temor a recibir críticas negativas sobre su propio cuerpo. Al ir a mirar cuál es el segundo motivo para la mujeres mayores de 25, nos volvemos a tropezar con el miedo a las miradas de los hombres. Es decir, que al final no es que ellas no quisieran quitarse la parte de arriba, sino que tenían miedo de hacerlo.

Esto es solo el principio. Sigue leyendo haciendo clic en este enlace. Este artículo pertenece a la serie El verano del coronavirus, publicada en eldiario.es
Todas las ilustraciones de la serie han sido realizadas por Isa Ibaibarriaga.
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