Absencia
8 Mayo 2009 por elenac
Voy al balcón a leer a un Aldecoa que le he cogido a Milord de esa estantería que ha pasado a formar parte del Imperio estelar, pero acabo distrayéndome porque el sol rebota en las páginas blancas y me hace daño en los ojos. Miro hacia abajo atraída por una chica de falta larga que camina ondeando la tela, marcando el ritmo a paso rápido. Imagino que se cree en un videoclip. Recapacito unos segundos después, a menudo creo que todo el mundo piensa igual que yo.
Ayer nos dio un ataque de risa en el programa de radio. No diré en qué momento porque es bochornoso. Entendí que la palabra ataque sirve, precisamente, para casos como este, en los que no puedes hacer nada para defenderte de esa bomba algo impúdica. En el balcón he recordado la cantidad de tonterías que dije ayer. Me explico fatal bajo presión. Yo sé lo que quiero decir pero no me sale y entonces la lengua se me va por lo tópicos y al querer arreglarlo lo empeoro.
Con lo bien que estaba yo leyendo a Aldecoa no sé porqué tuve que empezar a pensar. Lo hago poco, no había porqué intentar mejorarlo. Hoy, desde luego, no parece día para pensar mucho. Quizás mañana, que lloverá. Pero hoy el sol te tuesta las ideas. A mí me gusta pensar hablando pero eso es algo muy inusual porque no existen interlocutores dispuestos a ello. La gente quiere datos, chistes, cosas nuevas, ideas ágiles esbozadas en tres segundos. Si no sabes hacer eso olvídate, estarás condenando, como yo, a tener un blog como único compañero de conversación.
















Mayo 8th, 2009 a las 9:11 pm
“La personas somos una conversación”
Heidegger
Cuando estoy, no está, cuando llamo, no responde, cuando no entiendo, aparece Astrud y su “Minusvalia”. Y cuando cae sobre nosotros el peso de un espacio blanco y sordo, con kilos que nos entierran al suelo, surge el blog para contactar, para recuperar la gravedad normal y comprender el fulgor de un verso oculto, justo como en el baudeleriano poema “Correspondances”. Siempre, ese blog de Baudelaire llamado “Las Flores del Mal”.
La chica de falda larga, el ataque de risa, y la sensación de que su palabra no importa parecen un dramatis personae Felliniano. Así le ha quedado este post, Felliniano. Pero como siempre en usted, más oscuro de lo normal, que viniendo de una pluna tan “gótica-oficial” como la mía, es quedarse literalmente a oscuras.
Te acabo de llamar al teléfono, y como no respondes, te escribo aquí… Aquí siempre descuelgas el auricular y se te escapa un intangible. No sé que conversación hubieramos tenido, pero seguro que no esta.
Esa es la grandeza de esta vida paralela: “The Last Dance”.
Mayo 8th, 2009 a las 11:02 pm
A mi me gusta pensar mientras hablo. Llama cuando quieras.