Brillo infinito

Cocó,

hay una lección a aprender para todo el mundo y, por mucho que nos la cuenten, no la haces tuya hasta que no la experimentas. Uno siempre piensa que las personas están ahí para siempre y que podrás tirar de ellas cuando las necesites, las pospones para el futuro. Y, a veces, en el futuro, ya no están.

Tú has influido tanto en mi vida, y yo nunca te lo he dicho. Pero deseo que cuando últimamente me mirabas a los ojos y me decías cosas bonitas sobre mí, sobre lo cambiada que estaba y cómo te gustaba verme así, te hubieras dado cuenta de lo que no te decía. Fuiste mi ejemplo y el ejemplo que a todo el mundo le puse cuando pensaba en aquello de ser sublime.

Antes tenía miedo al ridículo. Ahora tengo miedo a que haya alguien que no piense que hago el ridículo. A ver si me quito este miedo también, que nada debe de importarme.

Me enseñaste muchos trucos para salir adelante y quiero que sepas que los aplico día a día. A veces todo es gris, pero otras veces todo es tekno. Cuando oigo tu voz me estremezco siempre y pienso que ojalá hubiera aprendido más, ojalá te hubiese escuchado más. Yo pensaba que estarías ahí para siempre. Afortunadamente entre todos atesoramos mucho de ti y es difícil que todo lo que me diste no me lo sigas dando. Tú me enseñaste a brillar y, desde que te fuiste, es casi lo único que me preocupa.

Cocó en la época de Silvania. Foto de Nathalie Paco.
Cocó en la época de Silvania. Foto de Nathalie Paco.

Hoy, José Salas, de Machines Désiderantes, a quien muchos llamamos con cariño Josefina o Josephine, ya que Cocó nos lo presentó así, ha desvelado el último videoclip de Ciëlo, en el que él y Cocó estaban trabajando hace un año. Aquí está, precioso:

Esto lo escribí para el último disco de Ciëlo, Paraíso vacío, a petición de Cocó:

Sublevación // Paraíso Vacío // 2007

El punk en su apariencia primitiva, cuando es puro vómito, pertenece a la adolescencia (Mario lo sabe). Después las formas se suavizan, la ambición nos corroe y la transformación acontece en forma de traición. Cuando más necesitamos oponer resistencia a la inercia social, en esta juventud eterna que vivimos, es cuando estamos solos, abandonados a la deriva de un derrumbe personal artístico, ético, integral.
La única opción -hoy que ya no necesitamos vómito sino una belleza aguda e hiriente, clarividente- es la sublevación, que requiere un activismo que sea social y sea poético al mismo tiempo (Cocó lo sabe).
Mientras vemos a otros embarrancar con complacencia, la lucha armada de Ciëlo es un levantamiento insurgente e implacable que debería ser un ejemplo para ti y para tus hijos. El mandato no puede estar más claro en este disco: Vuélvete underground.
Una sintonía de ruido nuevo para heridos de fantasía, abismales como tú, ¡di adiós al cielo!
(Mario y Cocó lo saben y tú deberías saberlo ya, o estás muerto).

Elena Cabrera

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