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5 Diciembre 2010 por elenacLa defensa de los animales de Anna-Varney Cantodea.
La defensa de los animales de Anna-Varney Cantodea.
Aquí va una pequeña historia basada en hechos reales.
Una usuaria de eBay quiere poner a la venta un manga de Enomoto, divertido cómic cafre y escatológico que ya ha leído y de nada sirve conservar en la estantería. Aunque lleva tiempo vendiendo y comprando cosas con su cuenta de eBay, cuando intenta poner a la venta este tebeo, el sistema le desloguea automáticamente. Introduce de nuevo el usuario y la contraseña pero la página le lleva siempre a la página de identificación, sin dar ningún error o ninguna explicación, sencillamente le pide una y otra vez su usuario y contraseña.
La usuaria prueba con diferentes navegadores y el error persiste. Acude a las páginas de atención al cliente de eBay y recibe el consejo de borrar las cookies del navegador.
Ella lo hace, prueba de nuevo a poner en venta el Enomoto y, a la hora de darle al botón de poner el artículo en venta, la página la expulsa una vez más. En cambio, sí puede utilizar otras funciones de la web. Salvo vender, cualquier otra cosa.
Irritada, regresa a las páginas de atención al cliente y llega al momento en el que se le presenta un formulario para exponer su problema de autentificación. Ella lo hace y un par de horas después, recibe una respuesta en su buzón. Pero es una respuesta automática, y así queda advertido en el email, donde se le explica que si no puede loguear es porque no ha confirmado su dirección de email como válida.
¡Tonterías!, exclama. ¡Si llevo vendiendo con esta cuenta y con este email desde hace años! Vuelve de nuevo a intentar vender el Enomoto. Imposible. eBay no quiere que venda.
Pasan los días y el ejemplar de Enomoto sigue sobre la mesa, esperando un nuevo dueño que se eche unas risas con los chistes de cacas. Y entonces nuestra protagonista recuerda un incidente similar a este. Unos meses atrás intentaba publicar una noticia en lainformacion.com pero el sistema no se lo permitía. Nadie sabía decirle porqué, hasta que se le ocurrió sustituir la palabra xxxx por otra, y de esa manera sí pudo publicar; esa palabra estaba censurada por el sistema.
En el texto para vender el cómic de Enomoto se incluía una cita de Shunji Enomoto tomada de la solapa del manga: “Si yo hubiera sido un hombre maravilloso de creencias inquebrantables, Enomoto no existiría hoy. Por eso quiero pedir a todos los fans de los culos y la mierda del país que, a pesar de mi irresponsabilidad, sigáis apoyándome”.
Nuestra protagonista -o sea yo, pero es que me canso de escribir en primera persona- eliminó las palabras “culos” y “mierdas” de ese texto y, como le había pasado en aquella otra ocasión, el sistema le permitió publicar sin problemas.
Así que ya sabéis, amiguitos, en el mundo perfecto de ebay no existen los culos ni las mierdas porque nadie caga. Es como en los periódicos de derechas: hay cosas que la gente respetable no hace, como defecar, follar o protestar. ¿Y lo más horrible de su podredumbre? Que en lugar de admitir y explicar la censura y la limitación, expulsen al usuario a un delirio de errores invisibles, como si el usuario hubiera perdido su identidad por el camino. Como cuando llegas a casa borracho y tu madre no te abre la puerta porque no te reconoce: tú no eres mi hijo, en ese estado lamentable no te quiero ver, vuelve cuando ya no salgan palabras feas de tu boca.
No pude ir, y me dolió. Pero no os perdáis las fotos. Ni por supuesto el reportaje completo de Igualdad Animal, del cual ya os he hablado: Piel es asesinato.
No está de más seguir insistiendo. Desde mi sofá, viendo la tele, me pongo enferma con las declaraciones de los políticos y las cautelas de los medios.
Más aquí.
La pequeña V. tiene seis años y cursa primero de Primaria. Es su primer año con libros de texto, pupitres individuales y diferentes profesores.
No es el primer curso que trae deberes a casa. En el anterior ya se los imponían los fines de semana. Pero ahora tiene que hacerlos todos los días.
La palabra “deberes” no me gusta, y a veces es más bonito decírselo en inglés: homework. Pero es inútil, yo sé que el término es sólo una cortina de humo. Son deberes, el tributo de una deuda contraída con el colegio que no se cansa nunca de exprimirte, incluso cuando cruzas la verja de la escuela.
Ayer V. salió del colegio, como todos los días, a las 16:30. Llegó a casa a las 17:00. Después de merendar y jugar un poco con sus Little Petz Shop, nos pusimos a hacer los deberes a las 17:30: entre dos y una páginas de cada libro de texto (English, Lengua, Matemáticas y Plástica), una hoja con sumas y restas y un dictado que corregir y colorear.
Teníamos hasta las 20:00, pues después tiene que cenar y dormir. ¿Le dio tiempo a la pequeña (y por otro lado lista, aunque soñadora y juguetona como cualquier otra niña de su edad no excesivamente domesticada) V. a terminar sus deberes antes de la hora? No. Las escamas del pez que debía recortar y pegar eran interminables, las cuentas con números altos, difíciles, los ejercicios de lengua y caligrafía que hubo que borrar y corregir, eran más de cinco, seis, siete.
Esos son los deberes del colegio pero, ¿y nuestros poderes? El colegio extiende sus garras durante el tiempo doméstico y no nos deja espacio en el que poder enseñar otras cosas, de otra manera. No le pude leer otro capítulo de Alicia en el País de las Maravillas. Ella no pudo hacerme preguntas. No pudimos hablar de los animales. No pudimos hablar para aprender. Agotada, harta (yo más que ella), los libros de texto y los cuadernos de actividades volvieron con su máximo peso a la mochila de ruedas, carrito de la compra educativa, que ella ya sabe llamar schoolbag, con sus pen y sus pencil en su pencilcase, que todo eso ya lo sabe.
Pero da igual como lo llames, pequeña V, que sigue pesando lo mismo: demasiado.

Dicen los corresponsales españoles que Marruecos no les deja ir a El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, cuyo campamento de protesta, a las afueras de la ciudad, ha sido arrasado hoy por el ejército y la policía marroquí. Cuando 13 periodistas se disponían a tomar un avión, sus billetes electrónicos aparecieron como bloqueados y no pudieron embarcar, mientras el resto del pasaje sí lo hacía.
Pero hay algo que no entiendo, ¿porqué no estaban allí desde antes?
Unos días antes, estaban recibiendo palos por parte de ciudadanos marroquíes en un juicio contra saharauis en Casablanca.
Pero tenemos estas imágenes tremendas en YouTube, y muchas más, subidas por los que están allí, grabadas por los propios saharaius o por cooperantes de Thawra con sus teléfonos móviles o cámaras domésticas:
El campamento arrasado:
Miles de saharauis que protestaban pacíficamente desde el pasado 10 de octubre en el campamento de Gdaim Izik, han sufrido un ataque premeditado e indiscriminado de fuerzas armadas marroquíes. El campamento fue arrasado en menos de dos horas:
“La compañera de Thawra que se encontraba con estas mujeres relata como los militares y antidisturbios marroquíes golpearon salvajemente a varios de los jóvenes saharauis que les acompañaban. Cuenta el caso de, por ejemplo, Bachir Llaya, preso político saharaui, que fue agredido por más de 60 antidisturbios marroquíes y como fue subido a uno de sus vehículos (marroquíes) inconsciente y ensangrentado; junto con otros dos activistas saharauis más”, leemos en el relato de los hechos en la web de Thawra.
Rebelión en El Aaiún
Posteriormente al ataque al campamento, los saharuis han caminado 18 km hacia las ciudades y han continuado los enfrentamientos en localidades como el Aaiún y Smara. En la tarde y la noche, muchas casas de saharauis han sido registradas por la policía y el ejército, acompañados de colonos marroquíes, maltratando a sus moradores, deteniendo a los más jóvenes. Varios edificios de la capital saharaui han ardido, entre ellos las sedes de televisión y Correos, así como numerosos coches y neumáticos en las calles:
Más info aquí.
¿Cómo puede, y por qué, una compañía área como Binter Canarias, que opera entre las islas y El Aaiún, suspender los vuelos con esta ciudad? Es decir, incomunicarla desde territorio español. Las Islas Canarias se encuentran a unos 300 km de El Aaiún, mientras que Rabat está a más de 800.
Cuando llega el frío comienzan a aparecer cómplices del asesinato de miles de animales exhibiendo orgullosos sus cadáveres en forma de abrigo.
Menos mal que, cuando llega el frío, también está ahí Igualdad Animal para mostrarnos qué pasa en las granjas de visones:
Aquí está la investigación sobre las torturas recibidas por 400.000 animales cada año por encargo de la maquinaria de la industria peletera.
Hoy es un día trágico: el Gobierno ha decido ceder a las presiones del lobby de toreros y pasar la competencia de las corridas de toros del Ministerio del Interior al Ministerio de Cultura.
La recreación en la muerte de un animal no puede ser cultura. Jamás de los jamases. Es un grave error. La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, es aficionada a las corridas. Por lo tanto, debe estar muy contenta de tener ahora lo que ellos llaman “la fiesta” bajo su jurisprudencia, tal como le habían solicitado los toreros temerosos de una sociedad que empieza a darse cuenta que no por tradición el asesinato del toro ha de seguir respetándose. Ella se ocupará de defenderla ahora. Si quiere, puede hacerlo junto a Esperanza Aguirre, “Goya, Picasso, García Lorca, Hemingway y Orson Wells”.
Una de las pintadas de la calle más antiguas que recuerdo decía “touros sí, toureiros non”. La grabé en mi memoria mucho antes de entenderla.
No a las corridas de toros y otros festejos donde se utilice al animal como espectáculo. No a la preservación de las corridas de toros. No a la información sobre estos espectáculos denigrantes (“la lidia”) en los medios de comunicación y aún menos en la sección de cultura.
EL RITMO from decipher films on Vimeo.
El fotógrafo Eduardo León, miembro del colectivo editor de DIAGONAL, fue detenido ayer domingo mientras documentaba la redada realizada por la Policía Municipal en la Casa de Campo contra migrantes ecuatorianos. (Sigue leyendo en Diagonal).
