Elena Cabrera baila el último baile

13 Septiembre 2014

Un desastre

Archivado en: Cosas que pasan cuando te quedas en casa — Etiquetas: — elenac @ 8:11 am

I’m a mess
I’m the worst
But the best
that you’ve heard

30 Mayo 2014

Armamento vencedor

Archivado en: Cosas que pasan cuando te quedas en casa — elenac @ 2:19 pm

La artillería de los vencedores no es siempre tan visible como aparenta en el Telediario. Las noticias muestran que, para lo gordo, los dominantes usan tanquetas, cortadoras de césped, jeeps grand cherokee, land rover discovery, defenders, aparatos 4×4 de la ideología y la cultura. Para lo fino, el armamento es más sutil, pero apisona con la misma intensidad.

16 Mayo 2014

Autobiografía sentimental (1994-2012)

De mi Diario, abril de 2012:

No echar de menos pero (más…)

22 Abril 2014

Mi fracaso personal

Archivado en: Artículos, Cosas que pasan cuando te quedas en casa, Música — Etiquetas: , , , — elenac @ 11:11 am

Estoy buscando otras cosas en mis archivos y dejo caer los ojos sobre algunas líneas de una entrevista que hice a Astrud para Vanidad en 1999.

Le pregunto a Genís cuál es su fracaso personal (la pregunta alude al título de su nuevo disco). “Es que mi fracaso personal no cuenta porque yo no hago las letras y si me preguntas cuál es pues te diría que mi fracaso personal es el típico mal rollo de no ser como te gustaría ser. Cuando tienes 15 años y tienes granos, ese es tu fracaso personal y eso se va alargando en la vida y va cambiando de forma, se van los granos pero no engordas, u otro engorda demasiado… que es una cosa absurda, superadolescente y tal pero que nunca eres… no vives en la película o en el videoclip o en el disco en el que te gustaría vivir”.

El siguiente entrecomillado lo escribo yo a renglón seguido en ese artículo: “Exacto: llevas diez años esperando vivir algún día en el vídeo de Being Boring y esa fiesta nunca llega, ni esos besos, ni esos baños de espuma. Les veo como posa, inmaculados blancos, ante la cámara de Ramiro e y les siento tan cerca y tan lejos y, aunque sé que sólo es cuestión de tiempo… recordaremos cuando las cosas eran bonitas y raras”.

Entrevista con Astrud. Vanidad junio 1999

2 Abril 2014

¿Qué hemos aprendido de Virginia Woolf? (Pero cantando)

Archivado en: Cosas que pasan cuando te quedas en casa, De la literatura, Música — Etiquetas: , — elenac @ 12:02 pm

Virginia Woolf from Catti Brandelius on Vimeo.

20 Marzo 2014

Gastroenteritis y creación

Mi hija Eleonor está enferma. Le acaricio el pelo durante minutos interminables mientras ella reposa su cabeza sobre mis rodillas y se queja del dolor de tripa. Vomita sobre mí, sobre mi falda y mis medias. Limpio el baño con lejía después de sus deposiciones. La miro acongojada porque me siento culpable de haberla traído al mundo para que sienta dolor de tripa. Me siento responsable por lo que se haya podido llevar a la boca que la haya hecho enfermar, por mi falta de vigilancia. ¿En qué estaría pensando yo mientras la bactería se introducía en su cuerpecito, ya tan separado del mío?

Cuando paso mi mano por su pelo mil veces, sin cansarme y ella se queda dormida, yo pienso o leo. Secretamente la culpo de tenerme ahí amarrada, con una sola mano libre para sostener el libro o el mando de la tele. Si tuviera las dos manos libres, podría estar escribiendo, me digo, aunque ella siguiera acurrucada en mi regazo.

Recuerdo estas citas (vía Tillie Olsen en Moyra Davey: Maternidad y creación):

“La respuesta de una mujer a la enfermedad de un niño forma parte de su total implicación con el niño; tal vez no es lógico y aun así es esencial para la confianza de un niño que su madre se preocupe por él. No puedo imaginar seguir trabajando cuando uno de mis niños tiene fiebre alta o le duele algo; mi mente estaría completamente distraída. Tampoco me resulta fácil dejarlo en manos de otra persona; mis pensamientos se centrarían en él”. (Sally Bingham, n. 1937).

“Mi abuela, que escribió y vendió cuentos cortos en un momento de su vida, antes de criar a seis hijos, solía declarar con cierta amargura que dar a luz y criar hijos agotaba la creatividad de la mujer. Su decepción me hace recordar mi propio fracaso en cuanto a resolver las dificultades de la educación de los hijos ejerciendo una carrera de plena dedicación. La savia todavía no la he perdido, pero sin duda alguna he perdido tiempo: como mínimo he ‘perdido’ cinco de los diez años pasados por dar a luz y criar a tres niños, y todavía no veo el final del túnel. Mi trabajo se reduce a cinco o seis horas a la semana, sometido siempre a interrupciones y a cancelaciones; y aun así no me arrepiento de la forma que ha tomado mi vida, aunque no es la que yo hubiera escogido, diez años atrás”. (Sally Bingham).

Es humanamente imposible para una mujer que es esposa y madre trabajar con regularidad y escribir. Los fines de semana, las noches, las vacaciones van bien para leer, pero no son suficientes para escribir”. (Margaret Walker, n. 1938 – m. 1968).

“El significado del trabajo, y la necesidad de aprender insistentemente a ser un artista formando una familia es lo que ahora intento siempre entender, y después de cada momento de entendimiento, trato, concienzudamente, siempre prestando mucha atención a cada detalle, de estructurar mi tiempo. [...] No debo aceptar ni un solo compromiso social. No debo hacer nada más que trabajar cuando no estoy con los niños. Debo aprender a dormir menos. Así es. Todavía me siento atrapada en el medio, entre ese tiempo en el que las mujeres serán capaces de dedicarse a trabajar y tener hijos y querer… y el pasado, el entorpecimiento físico y emocional. [...] Hay tanto que escribir sobre esta maternidad y sobre su poder… Mis hijos tienen sólo dos y seis años, todavía bebés, cuyos cuerpos añoro cada tarde hacia las cuatro cuando voy a recogerlos”. (Jane Lazarre).

“Intenta decirle a un niño que mamá está trabajando, cuando el niño ve con sus propios ojos que su madre está sentada escribiendo… No me atrevo a poner música cuando estoy en el sótano escribiendo, no sea que arriba se crean que estoy holgazaneando. Tengo la sensación de que para que me respeten debo hacer pasteles y pan casero y mantener las habitaciones y la casa ordenada”. (Liv Ullman vía Susan Rubin Suleiman).

“Para mí, la poesía era donde yo vivía como madre de nadie, donde existía por mí misma”. (Adrienne Rich).

1 Septiembre 2013

Volver a lo básico

Archivado en: Cosas que pasan cuando te quedas en casa — Etiquetas: , , , — elenac @ 1:25 am

No podía dormir, o no quería dormir, y tenía ganas de romper algo. Miraba el móvil en mi mano y, aunque era tentador, sabía que me arrepentiría si lo arrojaba contra la pared, a pesar de que disfrutaría transmitiendo fuerza a mi antebrazo y abriendo la mano, con algún gesto un poco teatral, algo exagerado.

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26 Mayo 2013

Tendedero interior, armarios empotrados

Archivado en: Cosas que pasan cuando te quedas en casa — Etiquetas: — elenac @ 3:17 am

Los compradores o alquiladores de un piso suelen visitarlo con mucha desconfianza. En principio, todo les parece mal o regular. Forma parte del ceremonial de la visita el encontrar defectos que los alejen de la posibilidad de vivir allí y que el paseillo por habitaciones y baños se sienta como una pérdida de tiempo incluso antes de haber abierto las puertas de los armarios empotrados.
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26 Abril 2013

Lo que el Futuro no es

Archivado en: Cosas que pasan cuando te quedas en casa — Etiquetas: — elenac @ 9:43 am

Todos estos años que venimos cumpliendo desde el año 2000 son de supervivencia. Al ir a fechar un documento me he sorprendido escribiendo un 13 al final del año. Quiere decir que ya son 13 años sobreviviendo de más. Si a nosotros, los jóvenes finiseculares no nos hubieran inculcado nuestros mayores esa fascinación y mito por el año 2000 y sus tintes apocalípticos, nos hubiera sido más fácil seguir viviendo, en lugar de sobreviviendo.

En las dos últimas décadas del siglo pasado todo tipo de productos se llamaban 2000. Una inmobiliaria, un modelo de zapatilla, un vagón de metro, una papelería, una catástrofe informática. El Futuro se llamaba 2000. Y, tras 2000, no había nada, 2001 era una película antigua, no existía más allá.

Quizás motivada por la intuición de estar llegando al borde, me mudé a otra ciudad en 1999. Pero regresé a Madrid en 2000, cuando el peligro del fin del mundo parecía haberse superado. Como si el apocalipsis sólo pudiera suceder en Madrid.

Dicen que esta tarde lloverá.

5 Octubre 2012

Siempre me miras de la misma forma

Archivado en: Cosas que pasan cuando te quedas en casa — Etiquetas: , , — elenac @ 11:48 pm

No, no escribo mucho, eso es verdad.

No tengo mucho tiempo.

Además, tampoco me siento cómoda.

Pero esta noche estoy recordando este vídeo en el que Carmen Martín Gaite dice que cuando no puedes conversar, escribes. O algo parecido.

Si pudiéramos hablar bien no escribiríamos, dice. Y también añade que, cuando no encuentras ese interlocutor, te pones a escribir.

La búsqueda del interlocutor es todo un tema. Sobre todo si eres Carmen Martín Gaite. Para todos los demás, la búsqueda de interlocutor es una tragedia. Ni tema ni hostias. No hay. No existe. O monologas o escribes.

Yo no sé monologar. Yo solo sé enredarme.

Cuando estoy muy desesperada le pido a alguien que me haga alguna pregunta. Pero me toman a broma y no me las hacen. A mí, la periodista, la de las preguntas. A mí, la opaca, esa que se lo guarda todo, resulta que a veces quiero, no, necesito, que me hagan buenas preguntas, o me muero.

Pero no me las hacen. Yo qué sé. En este país no se puede pedir nada. (En otros, tampoco).

Es como cuando les pido que me lean. Y no me leen. Hay dos personas a las que les pido que me lean pero no sé muy bien si no quieren o si no me toman en serio.

A mí también me gusta leer en alto pero nunca nadie me pidió que lo hiciera. A Eleonor le intento leer pero ella prefiera jugar a cerrar el libro que tenga entre mis manos. Aunque a ella le gustan mucho los libros, eso me hace muy feliz. También le gusta la música. Y eso ya me parece brutal.

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