¿Dónde están los enemigos públicos en la literatura?

Noviembre 15th, 2009 por elenac

El Eñe viene a ser algo muy parecido al Hay de Segovia, que es el único en el que he estado. Javier Rodríguez Marcos dice en El País del sábado que “[el Eñe] no es el Hay de Segovia o Granada pero las escaleras obligan a hacer casi tantos kilómetros como allí”. Extrañamente no me duelen las pantorrillas, y eso que no usé el ascensor. Cada piso del Círculo de Bellas Ares duele como dos, o incluso como tres si tomo por referencia las escaleras de mi casa. Y algunos de los escritores participantes en el Eñe, por seguir con las comparaciones, han sido tan pesados como mi vecino el aspirante a Operación Triunfo.

He preparado un top 5 para el programa de radio de mañana, que no podré hacer en directo ya que estaré aquí.

1. Guillermo Fadanelli

2. Ana María Moix con Esther Tusquets

3. Manuel Vilas

4. Ignacio Echevarría, Ray Loriga y Rodrigo Fresán

5. Andrés Barba y Peio H.Riaño

Me perdí dos cosas importantes por coincidencias o torpezas: Leopoldo María Panero y Alberto García Alíx. Tampoco estuve en la Cata Literaria de José Luis Cuerda, que me apetecía mucho. Me encanta que un director de cine monte una bodega.

Esther Tusquets: “Si alguien protesta por lo que he dicho, puedo decir mucho más”. “¿Por qué escribo distinto? Escribo distinto porque hoy soy distinta”.  ”Prefiero la intensidad a la felicidad”. “Mi madre no me quiso pero todo lo que me gusta proviene de mi madre”.

Abriendo el festival, la mesa de los editores del grupo Contexto. Félix Romeo: “Cuando era adolescente lo chulo era ser escritor, hoy lo chulo es ser editor”. Julián Rodríguez de Periférica: “Nuestra tarea es ser más amantes de lo que otros lo fueron”. Santiago Tobón de Sexto Piso: “El pequeño ecosistema frágil de la vida del editor independiente”. Enrique Redel de Impedimenta: “Últimamente lo que hago es publicar enemigos públicos, gente que pone el dedo en la llaga”. Julián de Periférica: “La impresión bajo demanda debe estar en manos del librero, no es la tarea para los editores”.

El fotógrafo Chema Madoz: “No espero que el detonante aparezca delante de mi [para hacer una fotografía] sino que creo que el detonante está en la cabeza”. (No lo comparto pero es interesante).

Use Lahoz: “La literatura es emoción o no es”. (No lo comparto y además me parece una tontería). Jordi Carrión: “La literatura puede ser otras cosas pero lo que más me interesa es que la literatura sea crítica con su realidad” (¡al fin!). “La novela póstuma de Mario Levrero sintoniza al mismo tiempo con el siglo XX y con el XXI, es una novela bisagra”.

Andrés Barba: “Hay que dejar de llamar a las cosas malas ‘monstruosas’ porque eludimos nuestra responsabilidad en ellas, la crueldad de uno niños contra otros no debe llamarse monstruoso sino humano” (siguiendo a Hannah Arendt).

Ray Loriga: “Kerouac murió alcoholizado por que no soportaba tener su casa llena de hippies”. (Se lo contó al propio Loriga la mujer de Neal Cassidy y él nos lo dijo en la conferencia más abarrotada que vi en el Eñe).

Guillermo Fadanelli: “Los premios son importantes porque cuando alguien es premiado lo dejo de leer, es una buena manera de acotar las lecturas… y no soy un acomplejado, he tenido dos premios y mucha cocaína”. Sobre escribir emails borracho: “A mi mujer no le digo escóndeme las botellas, le digo escóndeme el Internet”.


Foto robada a Roger Casas.

El apretado horario impedía, a no ser que pasaras descaradamente de ver cosas, compadrear en el salón de baile, donde había café de cortesía, puffs y mesitas junto a un bar instalado por La Pecera a 2,50 la copa de vino tempranillo joven. Las mesitas eran lo mejor. En ellas pude avanzar con el libro de Gabriela Wiener y desplegar el programa (que soltaba tanta tinta que siempre llevaba los dedos negros), charlar (o bombardearnos) con Rubén Romero (que condujo el encuentro sobre la ciudad de Los Ángeles con James Frey; vi un rato pero no me interesó mucho), descansar con mi secuaz y compañera de fatigas Carolina León u observar con descaro a quién hablaba con quién. Lo malo es que ese espacio era también un escenario de encuentros, por lo que a veces uno se ponía a conversar sin escuchar a los que tenían micro. Me sentía maleducada pero a veces era inevitable.

Elena Medel y Guillermo Trapiello hicieron un Gabinete de Crisis. Ellos eres unos reyes magos a los que pedirles un regalo. Como la literatura es la realidad del plano de la fantasía, en el plano de la hoja de papel te escribían y dibujaban, respectivamente, lo que tú les habías pedido. Yo les pedí, de regalo para Navidad, un apocalipsis:

Les pedí un apocalipsis

Elena, además, nos ha mencionado en su blog sobre el festival, que me acabo de enterar de que lo estaba haciendo. A veces pienso cuál es mi problema, porqué no me entero de las cosas. En días más optimistas pienso que es que LOS DEMÁS no saben comunicar las cosas que hacen (no lo digo por Elena, lo digo por el Festival).

“De Macondo a Barajas” fue un buen título para en encuentro entre escritores latinoamericanos en la diáspora. El chileno Carlos Franz me interesó. A Soledad Puértolas no le funcionó lo de leer dos textos suyos entorno a las enfermedades de los escritores, por lo que abandoné.

Vicente Molina Foix (“o Foá”, como dijo Guillermo Fadanello) es cada día un señor que cae más antipático. Intentando olvidar, si es que posible, su metedura de pata respecto al cómic, impidió que el encuentro con Herralde fuera con Herralde, en lugar de con él y con Pombo. Cuando hablaba Foá me abstraía y recuperaba la atención cuando dejaban hablar al editor de Anagrama.

Seguimos con el Eñe esta noche (lunes) en ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor? Pero yo no estaré en directo, pues tengo cita con Martin Gore, él no lo sabe claro, pero  yo sí, y mi cuerpo también, pues ya se ha puesto del revés.

De entre los momentos privados del festival, el mejor fue la entrevista, en las frías escaleras del Círculo, a Gabriela Wiener. Venía de una charla absurdísima titulada “Pornófilos” en los que ninguno se asumía como tal. Sobre todo la presencia de Fernando Marías era inexplicable. La mesita redonda fue aburrida salvo por los casos reales de Gabriela y sus ejemplos en el mundo del periodismo gonzo para Primera Línea. Luego la raptamos y la grabamos para el programa de esta noche, así que ahí podréis escuchar unos cortes de la conversación.

Qué hacer con el sueño huido entre los párpados

Octubre 10th, 2009 por elenac

Yo tenía mucho sueño. No sé en qué momento lo perdí entre el sofá y la cama pero, ahora lo veo claro, se me escapó por alguna rendija que dejaron los párpados. Mi familia me debe oír teclear a lo lejos, entre sueños.
Hoy me pusieron falta en una conferencia de Jorge Haro en Espacio Mínimo pero había tanto que hacer en casa de cara a la fiesta de mañana que se me echó la hora encima. Ayer fue un día denso, también. Todo comenzó quizás antes de ayer o, mentira, ya estaba todo empezado desde hace un tiempo, desde antes de que arrancara este octubre.
Antes de ayer fue suave y bonito, otoñal, de primeras lluvias. Me puse una falda blanca, unos zapatos a cuadros blancos y negros y un jersey negro de manga corta de corte bonito, como de agregada cultural, y me fui a Casa Árabe, que le hacíamos un bis al Experimentaclub. Me impresionó que siendo tan bonitas las Escuelas Aguirre por fuera, sea Casa Árabe tan feo por dentro. Esa noche, tras las presentaciones, me porté bien y volví a casa pronto, esperando el autobús número 9 bajo la marquesina, resguardada de la lluvia apacible. No llevaba mi paraguas blanco.
Ayer era más complicado. Tuvimos programa (este, en concreto) en el que entrevisté a Max para Poco Común con motivo de Avantcomic (9 y 10 de octubre en La Casa Encendida). Fue muy bonita la entrevista telefónica que Natxo le hizo al sindicalista de la Naval Xixón Morala. Al programa vinieron Xabi y Marta, que estaban en Madrid para acudir al Hackmeeting, del que espero disfrutar algo el domingo.

Luego, Marta y yo nos tomamos un helado mientras paseábamos y conversábamos. Después de dejarla en Malasaña bajé para Ópera, pues tenía lugar en La Buena Vida una presentación de tres libros de Alpha Decay, que es la editorial de moda entre la juventud. Esperé a Carolina en el Café del Real, como he esperado a mucha gente, muchas veces, me gusta ese sitio para esperar, terminando de leer El Agrio, de Valérie Mréjen (Periférica), que no me ha gustado especialmente. Últimamente nada me gusta especialmente.
En la presentación estaba Antonio Luque (Alpha Decay le ha editado su primer librito, Socorrismo, que no consigo terminar porque me aburre), Mercedes Cebrián (me encantó su Cul-de-sac, en la misma colección), la simpatiquísima Elena Medel (sólo he leído su relato en Matar en Barcelona pero ya está entre mis preferidas, igual que la Cebrián), la editora Ana S. Pareja y su co-editor en Matar en Barcelona, Jordi Corominas. La presentación estuvo divertida, bien lejos del género presentación-FNAC que odio y hace ya tiempo decidí evitar siempre. Luego Luque se cantó unas canciones. Supongo que los fans de Sr. Chinarro no se enteraron de este acústico (afortunadamente), o la librería habría estado desbordada. Me gusta La Buena Vida. Me gusta más cuando no hay nadie. Tomé dos vinos. Estaba seria. Quizá fue porque mi día había comenzado a las 5:45 de la mañana. O quizás no, probablemente no. Yo creo que es porque ya soy así y ya no necesito fingir. Antes siempre necesitaba fingir jovialidad para encajar mejor. Ahora ya me da igual todo. O igual es porque ya no soy una asalariada y ahora pasan las cosas más lentamente y todo lo veo como si tuviera que identificar a alguien que está a bastantes metros de distancia.
Carolina no dejó de presentarme a gente, lo cual fue bonito. Conocí a Sergi Bellver, que fue uno de los entrevistados en nuestro último programa de ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor? Hay pocos programas / podcast de literatura, así que me doy cuenta de que el nuestro despierta cierto interés. Hablé con unos libreros de Guadalajara que habían venido al Líber, me confirmaron que el Líber no sirve para casi nada. Por lo que cuenta la librería en su blog y en un Twitter, Luque se acabó toda la cerveza y no quería irse de allí, a la una de la noche. Carolina y yo abandonamos a eso de las 22:30. Yo aún me dejé caer por una cena de post-América Arabia Electrónica en un lugar cercano a Casa Árabe, donde me encontré a un grupúsculo de latinoamericanos, españoles y egipcios dándole fuerte al tequila. Qué curioso que Karim, nuestro enlace con Casa Árabe, había hecho junto a Carolina el mismo taller de Rodrigo Fresán sobre John Cheever. En él también estaba Antonio Jiménez Morato, a quien ya hemos sacado dos veces en el programa y que estaba tanto en lo de Alpha Decay como en la presentación del nuevo libro de Yuri Herrera a la que asistí el martes, en otra librería estupenda, La Fugitiva, junto a la Filmoteca.
El próximo programa de ¿Quieres hacer el favor…?, por cierto, irá sobre Yuri Herrera y el fin del mundo.

Las hermanas Martín Gaite

Julio 4th, 2009 por elenac

Obras completas: Novelas II y mis notas de la presentaciónAyer tuve la suerte de escuchar a Ana Martín Gaite hablar sobre su hermana. Qué sonrisa y qué mirada contagiosa tiene. Cuánta generosidad y amabilidad. Éramos unos pocos periodistas alrededor de una mesa de banquete pero nos hizo sentir que nos habían sentado en la intimidad de una mesa camilla.

Lo primero que nos dijo sobre Carmen Martín Gaite fue: “francamente, estoy muy emocionada. Los años van pasando y me parece inaudito que siga viva”. Estaba emocionada, y no era la única. Se presentaba el segundo volumen de sus obras completas, la segunda parte de las novelas. “Estaría muy contenta ahora, porque era muy infantil, madura y reflexiva pero también infantil”. Nos explicó que le emocionaban los actos, las presentaciones, las fiestas (y por supuesto la feria). “Se compraba ropa y me decía ¿estoy bien? La literatura para ella era una fiesta y una sorpresa, y hoy la sorpresa sería fenomenal, se quedaría con los ojos como platos”. Y a mí que aquello me parecía que no le estaba haciendo honor, que había poca prensa, que eran migajas de la atención cultural; algunos se fueron incluso antes de acabar, mientras ella hablaba, y yo sentía que debía pedir disculpas en nombre de mis compañeros que se iban, y que no conozco. Siempre está feo irse ventilando la urgencia de volver a la redacción, o de marchar a otra presentación. Y ahí están siempre esos desfiles.

“Cuando éramos pequeñas y dormíamos en dos camas en la misma habitación, ella me decía de una cama a otra ‘¿te cuento un cuento?’ y me lo contaba y al acabar me decía que ahora le contase yo un cuento a ella, pero yo no quería, porque tenía sueño y prefería dormirme envuelta en el cuento que me acababa de contar”. Y también dice que siempre, desde niña, “iba con un lapicero y un bloc en la mano. ¡Y la gorra! El sombrerito desde niña. Ella siempre con el gorrito, le hacían unos gorritos de punto y se los ponía siempre, en Salamanca hacía mucho frío. Nació con ella puesta”.

A José Teruel le molesta que se hable tanto de Martín Gaite como un personaje y menos de su obra. Pero Ana insiste: “Rafael Sánchez Ferlosio y Carmen Martín Gaite nacieron así. Nacieron personajes. Y Rafael Sánchez Ferlosio morirá siendo personaje”.

También dijo que se habla poco de su talante universitario. “Era una estudiante nata. Una universitaria nata. La universidad era para ella muy importante. Antes de morir ella estaba preparando un curso de verano para dar en Santander. El mismo día de su muerte habló por teléfono, desde le hospital, con la Universidad Menéndez Pelayo y les dijo ’si me mandáis un taxi voy’. Por eso me dolió cuando la Universidad de Salamanca no quiso su legado [no tenían espacio, le dijeron] y ahora está en el Archivo de Valladolid y ahí está bien, porque está con sus amigos”. Al hilo de los lugares de estudio, fue divertido cuando contó que su hermana “escribía más en las bibliotecas, en casa poco. En la Biblioteca Nacional, en el Ateneo o en el Archivo Histórico. Tenías que hacer la ronda de esos tres sitios para encontrarla, hasta que aparecía la gorra. Mira, ahí está”.

Los entrecomillados están sacados de las notas que tomé durante la presentación.

Soy una palabra literalmente traducida

Junio 30th, 2009 por elenac

Pienso mucho en las palabras. Soy una pésima traductora. Cuando me encargan adaptar al castellano un, digamos, email de confirmación tras el registro en una página web, soy incapaz de encontrar las frases naturales que harían más humana la relación de la persona con la web, “el sitio”, como se le denomina legalmente e intento siempre evitar decir.

Sí que soy mala. Menos mal que no se me ocurrió tirar por ahí. “Verifica tu dirección de email”, he escrito hoy. ¿Suena natural? Supongo que sí, pero más que nada porque nos hemos acostumbrado a las traducciones literales del inglés al usar las webs. No sé qué es lo que habría que decir para ser puristas del castellano. Quizás habría que echarle imaginación, algo de interpretación, lo que diríamos en una conversación natural… “asegúranos que tú eres tú”, por ejemplo, se me ocurre.

Estoy segura de que alguien en MTV prefiere la traducción literal a la libre, que alguien, en algún país, con algún cargo extravagante, no me dejará decir “dime que tú eres tú”. Claro, no lo he dicho aún: estoy trabajando por unos días, de nuevo, en MTV España. Ha sido peculiar volver después de dos años y dos meses de mi abandono. Pero todo sigue igual, casi todas las mismas caras (excepto mi viejo webteam, ¡cuánto extraño a Antonio Velasco, Olivier Arson, Óscar Palmer, Emi Salvador y nuestro capitán Víctor Puig! Sólo queda Marta Pinilla, al menos con ella allí siento más seguridad, la de un lejano regusto familiar). Me doy cuenta de que Digital Media es, probablemente, el departamento más cambiado de todos los de este canal con el que una vez soñé, luego trabajé y después, desilusionada, dejé.

En MTV estoy trabajando para el lanzamiento de una web que se hará en estos días. Ayer recibí un encargo inesperado que califiqué, le dije a Marta, como la petición más grotesca que jamás había recibido. Va sobre palabras. Me enviaron tres documentos con listas de palabras presuntamente obscenas que debía traducir del inglés al español y de algún español latinoamericano al que se habla en el estado español o, al menos, al que se habla más generalizadamente. Esas palabras formarán parte de una lista negra de vocablos a censurar, no sé de qué manera, en una web de aportaciones de usuarios. No me gustaba el trabajo y me vi desbordada. ¿Cuántas maneras de decir ‘polla’ conozco?, me preguntaba para poder enumerar la lista. Y, luego, me quejaba, ¿por qué censurar la palabra ‘pene’, ‘escroto’ o ‘masturbación’? (Por acudir a las más finas de la lista). ¿Cuántas palabras para decir ‘gay’ o ‘lesbiana’? Todas ellas censuradas: bujarrón, trucha, truchón, julandrón, afeminado… hay alguien en esa empresa que no quiere que se usen para insultar. Pero, ¿y si se usan para describir, o para autodefinirse? ¿Qué tienen de malo? ¿Por qué son perniciosas las palabras inglesas 69, clit, cunnilingus, cunt, ejaculate, erect, homo, lesbo, queer o pussy? ¿Hay que mantener a los menores alejados de la existencia de un pussy, de la posibilidad de un homo, de la naturalidad de una erect, de la inevitabilidad de una ejaculate?

Paralelamente, me di cuenta de lo finolis que soy, qué poco vocabulario procaz conozco y, también, me asombró la cantidad de palabras inglesas que existen para llamar despectivamente a personas de otros países. Nosotros no tenemos eso, más allá de ‘negrata’ o ’sudaca’. Así que de las interminables listas no pude traducir -afortunadamente- el slang peyorativo para los italianos, los indios y otras muchas nacionalidades que ya no recuerdo.

En relación, también, con las palabras, estoy muy asombrada con el libro que estoy leyendo ahora mismo, Soy una caja, de Natalia Carrero. Me lo prestó Carolina porque tiene que ver con Clarice Lispector. Es el libro más bonito que nunca haya leído que sepa conjugar dos biografías al mismo tiempo, la de Natalia Carrero y la de Clarice Lispector, que a menudo parecen sólo una. Ayer me dormí pensando en muchas de las cosas que leí. Parece que no leí con los pies, ayer noche.

Últimamente he leído cosas estupendas, como los relatos de Ignacio Aldecoa y Las ninfas, de Francisco Umbral, que me gustó tantísimo, como quedó claro, o no, en el post anterior. Todo me lleva a recordar que tengo que cuidar más la palabra. Aunque mi mala memoria me deje con pocas pero, las que me queden, que sean propias, adecuadas, precisas, que las mime y las alimente. Que sean mías y no prestadas, como dice Morrissey en la siempre presente Cemetery Gates.

Telarañas en la recámara

Mayo 13th, 2009 por elenac

Me siento como el fantasma de la canción de Depeche Mode, como la mancha en la cama o el agujero en el corazón. Parcialmente inhabilitada. Agotando existencias. Cuando más tiempo tengo para mí, para menos me sirve. Parece tiempo inútil, condenado a no servir para nada salvo para torturarme.

Miro una semilla que tengo junto al ordenador y pienso en David Beriain, cuya estancia, esta vez, en Afganistán con Sergio Caro es menos parecida a un viaje espacial incomunicado, como era antes. En otros viajes había que esperar las crónicas, las noticias que llegaban por otros de ciertas llamadas a media noche. Esta vez, gracias a su Twitter, sabemos lo que van haciendo día a día, hora a hora. Y aunque me tranquiliza más por ellos, me intranquiliza aún máspor mí. Más inútil me siento.

Vale, compararse con un reportero de guerra y sentirse inútil es el colmo de la autocompasión, pero me venía a mano. No se necesita una guerra para escribir, pero vengo pensando que es la evidencia lo que me mueve a escribir. Así que todos esas ideas vagas que me andan por la cabeza sobre lo que molaría o no molaría escribir, son chorradas.

Hace un tiempo escribí sobre lo que tenía que escribir: la muerte y enfermedad de mis padres, los suicidios y el asesinato de Cocó. Lo reboté. Y ya. Ya no tengo nada más en la recámara que necesite ser estallado. Tenía un apunte sobre mujeres terroristas. Luego otra cosa sobre el terror a la pérdida de la juventud. Un hombre en la línea circular. La ausencia de camaradas. El extraño olor y la vejez eterna de El hombre de la pipa que colecciona minerales. La rebelión escondida detrás de la puerta de una sala de reuniones. Un mundo donde a nadie le interesa saber qué pasa. Y unas conversaciones imaginarias con mi hijo. Más o menos, los temas de siempre, aburridos e inútiles, inservibles, vacíos, incluso cansados. Me cansan de sólo pensarlos.

Disfruto más con la urgencia del post, la necesidad de corresponder a una carta, la deriva de un link que te lleva a otro. Y todo eso, lo sé, marchita mi sueño y aja la etiqueta de eterna promesa, que es una contradicción porque eterna no puede ser, que todo el mundo se cansa de esperar un día. Y en esto gasto el crepúsculo, en quejarme de lo mío, a ver si algún día me dices cómo hiciste para lo tuyo.

Más Portugal recobrado (regenerado o degenerado, no sé)

El poder de la manipulación

Marzo 26th, 2009 por elenac


Dani (el cámara) y yo entrevistando a Philip Jeck.

Libros a retazos

Marzo 3rd, 2009 por elenac

Estos días en los que el invierno hace un amago de no querer irse son perfectos para limpiar el cabecero de la cama con Sidol (y una taza de infusión al lado, ojo no confundir con el frasco de limpiador al llevar a la boca) o bien para leer libros de esos que están cortados a trocitos y no es necesario hacerlo de un tirón, no vaya a ser que el tiempo mejor repentinamente (y con una taza de infusión al lado).
En este sentido, tengo tres en mi cabecera (es un decir, en realidad, repartidos por la casa). Uno es el Libro de Huelgas, revueltas y revoluciones, del que escribí en mi último suspiro en ADN.es y que se va a presentar este jueves en el Hotel Kafka de Madrid.
huelgas

Otro es Trayecto, la recopilación de reseñas de literatura española escritas por Ignacio Echevarría (un gran regalo de mi hermana por Navidad) y, por último, esa cosa bruta y bella que es el blog Imbécil y desnudo de Rubén Lardín hecho papel. Hace unas semanas lo presentaron en Madrid pero no pude ir, para los que tampoco pudieran acudir y tengan curiosidad por verlo, pego los youtubes aquí abajo. Adolece del aburrido y a menudo insoportable corset de los actos que se celebran en la Fnac pero siempre es bueno ver a amigos en campo enemigo.

A la rebelión por la palabra

Febrero 4th, 2009 por elenac

Constantino Bértolo realiza un compendio histórico de fragmentos decisivos en la literatura revolucionaria

Asturias 1934Las revueltas necesitan cronistas que transmitan su virus hacia delante y hacia los lados. Sin la palabra, se ahogan. La revolución y su literatura no siempre han ido de la mano ni han sido contemporáneas, pero son el testigo de la emancipación social como demuestra el Libro de huelgas, revueltas y revoluciones que ha publicado 451 Editores y ha compilado Constantino Bértolo, crítico y director editorial de Caballo de Troya.

“En un contexto social y cultural en el que predomina un confortable escepticismo contra cualquier ideología que considere inaceptable que el derecho al trabajo dependa de la voluntad de los que detentan la propiedad de los medios de producción” escribe Bértolo en el prólogo, “la literatura que se niega a aceptar estos hechos como naturales o inevitables parece estar condenada a sobrevivir en los márgenes de un sistema literario que la soporta, cuando la soporta, como una antigualla estética”. Y añade, “este rechazo explica en buena medida su escaso conocimiento por parte del público actual, así como la dificultad que supone en muchos casos encontrar ediciones disponibles de la mayoría de las obras que conforman la tradición de esta literatura de lucha, combate y protesta”.

Para paliar la carencia, para arrimar el hombro, el editor reúne veinte textos ordenados históricamente que caminan a lo largo de las revueltas contra la autoridad, partiendo de la rebelión de Lucifer (con Satán convoca sus huestes, escrito por John Milton en 1667) y terminando en un movimiento actual, el de la antiglobalización, con un texto del colectivo Wu Ming titulado Enclave social de Bolonia.

El oprimido, el esclavo de hoy, busca respuestas y repasa cómo lo hicieron los esclavos contra Roma, las Revueltas Campesinas, los Comuneros de Castilla, la Revolución Inglesa, la Francesa, la Mexicana, la Soviética, el alzamiento de Madrid contra Napoleón, la Rebelión de los Esclavos Negros, el Movimiento Obrero, La Comuna de París, el Movimiento Sufragista, Asturias en 1934, la Rebelión en el Gueto de Varsovia, la Independencia de Argelia, el inevitable Mayo del 68, la Lucha Antifranquista y la Intifada por las páginas de este libro, de este manual de guerra.

“Aparente caos de voces -la literatura- a las que pedimos respuestas cuando deseamos encontrarle el sentido a una existencia que nadie ha demandado y de la que seremos arrojados sin que se nos haya solicitado permiso alguno”, explica el orquestador en su prólogo titulado, en resumen, Non serviam.

CC. Elena Cabrera. Publicado en ADN.es

Menos Público, más privado

Enero 13th, 2009 por elenac

Como ya todo el mundo sabe Nacho Escolar ha sido destituido de la dirección de Público.

Me entero de la noticia en la redacción de ADN.es, que como también todo el mundo sabe está en una situación de chin-chin. Y se me cae el mundo a los pies. La confianza y la fe con la que leía y compraba Público es pisoteada, al igual que ha ocurrido con otros medios.

Qué poco duran los sueños.

Leyendo la noticia de El País me he reído:

Público fue lanzado en 2007 por Mediapro, productora a cuyo frente está Jaume Roures, como un diario dirigido a lectores “jóvenes y urbanos”.

Félix Monteira, de 58 años, ha desarrollado (…) Ignacio Escolar, nacido en Burgos en 1975 (…)

Con todo el respeto a un periodista que no conozco pero, ¿cómo va a dirigir un periódico dirigido a un público joven un profesional de 58 años?

Y me duele decir esto, porque odio el culto a la juventud pero, en este caso, no veo el asunto por triplicado. Primero, porque me gustaba que Nacho estuviera ahí, porque era su diario. Segundo, por el tema de un diretor joven para un público joven. Y tercero, porque Monteira ha dicho que lo suyo es el periodismo tradicional y que lleva “El ADN de El País en las venas” según dijo en su email de despedida a la redacción de El País Galicia, y no sé si es eso lo que yo querría para el periódico a la izquierda de El País que yo quería leer.

Fortes: “Denuncié a García Montero cuando usó el aparato ideológico de clase para mi aniquilamiento”

Enero 9th, 2009 por elenac

Para los curiosos, los estudiosos, los seguidores y los críticos, he aquí la entrevista completa con el profesor José Antonio Fortes en la que se basa este artículo

¿Cuál es la asignatura que imparte en la Universidad de Granada y en qué consiste?

Son dos asignaturas de licenciatura las que imparto en los últimos cursos, y además unos cursos de doctorado. Sociología de la literatura española, que organizo de acuerdo con los alumnos; propongo algunos núcleos de discusión en clase, siempre dentro del siglo XX, ya en su comienzo (la coyuntura de 1868), ya en su punto de primera quiebra (1900), ya en su proceso de ruptura (las coyunturas y situaciones de 1923, 1931/36, en la guerra de clases de 1936/39 y la prolongación de sus mecanismos de represión políticosocial durante la postguerra fascista hasta 1975). De hecho, ni la guerra de clases ni el dominio del fascismo constituyen asunto de discusión en esta asignatura, por cuanto los alumnos suelen estar también matriculados, o lo han estado en otro curso, en la segunda asignatura: La literatura española desde 1939 hasta hoy: dictadura, exilio, democracia, en donde nos ocupados en concreto de esos asuntos señalados. Por ello, en Sociología…, los debates llegan hasta la guerra de clases del 36/39, y damos un salto para encargar las investigaciones de campo que versan sobre la actualidad: los alumnos habrán de investigar la producción de la cultura de Estado o cultura subvencionada, con el año eje de 1982, cuando suben los socialdemócratas a usufructuar el gobierno de los aparatos de Estado.

En cuanto a la mecánica docente, necesariamente el alumno ha de intervenir, discutiendo todos los asuntos tratados, sobre la base de escritos y documentos, artículos, poemas, libros, etc. y discutiendo lo primero mis propias palabras, mis propios argumentos, mi propio discurso de profesor con el que iniciamos las sesiones de docencia. Por supuesto, no hay exámenes sino trabajos que se valoran en su participación o en el resultado de la investigación cumplimentada por grupos de alumnos.

El curso de doctorado se centra en las relaciones y las prácticas de los escritores e intelectuales en la guerra de clases del 36/39. Su título, Intelectuales y escritores en la guerra de España. Aquí hay aun más debate, a partir de escritos y documentos que yo propongo y que aporten por su parte los alumnos. También se invitan a profesores de otras universidades a que participen en el curso; estos años últimos han venido el profesor Julio Rodríguez Puértolas y César de Vicente.

¿En qué puntos no coinciden sus opiniones con las de sus compañeros de departamento?

No sabría responderte en profundidad. La mecánica departamental no permite la confrontación intelectual de cada una de nuestras posturas o metodologías de estudio y exposición pública de nuestra concepción de la literatura. Sabemos cada uno por dónde va o puede ir cada quien. Sabemos que hay profesores partidarios del idealismo, del empirocriticismo, del historicismo, e incluso del espontaneísmo e impresionismo. Y también partidarios de la sociología literaria, aquella que habla del texto y el contexto y en este no coloca ni siquiera las relaciones sociales sino la sociedad así dicha, en absoluto o genérica. También, partidarios de un marxismo no originario sino pasado por intermediarios o nuevos marxistas que van adecuando las concepciones de Marx a los nuevos tiempos modernos y postmodernos, de tal suerte que todo Marx se pierde en el proceso y queda vuelto del revés. Y también, los que se mantienen sujetos a una teoría que discursea sobre sí misma, en una especie de teoricismo obsesivo, que nunca se aplica ni siquiera como herramienta de trabajo sobre el supuesto objeto de estudio, la literatura, los escritores, los intelectuales, el proceso de producción histórica de la ideología literaria en España.

Entre estos teoricistas obsesivos incluyo los llamados althusserianos.

En cuanto a mi pensamiento, reivindico una lectura directa de los escritos de Marx y Engels, en donde encuentro los conceptos fundamentales para entender las necesidades de clase que cumple la ideología, centrándola en su sectorialidad literaria y su intervención en la lucha de clases. También en Althusser, estrictamente traducido y sin quitarle los objetivos clasistas de los aparatos ideológicos. Y por fin, Gramsci, radicalmente imprescindible si consideramos a los gestores y agentes ideológicos burgueses, los escritores e intelectuales. De sus conceptos concluyo en la concepción de la literatura como un arma ideológica para la lucha de clases, en la formación de los FICs, los Funcionarios Ideológicos de Clase, para comprender a todos aquellos gestores y agentes, sus funciones, sus lugares, sus posiciones y actitudes, sus prácticas, su prestigio, su gloria y fama, etc.

¿Cómo son sus alumnos? ¿Cómo son sus clases de enseñanza marxista de la historia de la literatura? Cuando un alumno suyo escribe en un comentario de nuestra noticia que usted en sus clases llama a Lorca maricón y fascistas, ¿qué piensa?

Mira: quien diga que yo en mis clases llamo a Lorca “maricón y fascista”, primero y principal, ese que lo dice no ha pisado nunca un aula donde yo imparta conocimiento de las relaciones de clase de los escritores e intelectuales. Además, no sabe lo que dice, ni qué ni a quiénes reproduce. Por otra parte, los alumnos con que me encuentro cada curso vienen de cualquier rincón de Europa, en una proporción del 75 por ciento mínimo con respecto a los indígenas españoles, y todos andan igual de desinformados, lo mismo de desinteresados; vamos, que no sé ni a qué vienen, como no sea a jornadas varias de turismo cultural europeo en Granada. Con ellos intento no teorizarles para nada, sino pasar a la práctica, al conocimiento práctico de la literatura, con lecturas y explicaciones a partir de los textos leídos. Les digo que utilicen manuales, para la localización de hechos y obras, de datos y autores. Y desde el primer día paso a hacerles razonar cuanto decimos, leemos y discutimos. No oculto mis principios marxistas, pero como tú comprenderás ¡inviable e imposible el proselitismo con el marxismo, con mis palabras y enseñanzas antidogmáticas, tan contrarias a cualquier teología, a cualquier sacralización y sus artículos de fe! Y a esos alumnos ¡cómo dogmatizarlos! Me limito a hacerles pensar: a pensar la literatura, a pensar la ideología; a que piensen por qué y para qué la literatura, los tecnicismos a que se limita su historia y su práctica, la concreta circulación y sacralización de poemas y obras, de creadores e iglesias adoratrices de tales creadores los autores y sus creaciones, eterna y universalmente (¡ahí es nada!) reproducidos por los siglos de los siglos de la humanidad hasta el infinito y más allá.

El juicio Fortes contra Montero

¿Demandó usted a Luis García Montero con el objeto de reparar su honor o con algún otro objetivo?

El moralismo lo considero una trampa, para no llamar a las cosas por su nombre. En la lucha de clases no hay, no cabe moralidad ninguna, y si me apuras sólo entiendo la moral en el trabajo intelectual; aunque, por supuesto, sé que las cuestiones morales invaden la vida. Sin embargo, no es este el caso, no recurrí al aparato judicial para reparar nada, sino para utilizar las armas legales que el sistema democrático parlamentario burgués pone a mi alcance en cuanto sujeto explotado que soy, que paga sus impuestos, que es declarado sujeto de derechos como la libertad, la justicia, etc. Y utilizar sus propias armas, para delimitar el abuso que de ellas hacía otro sujeto libre, democrático, moral, etc. que pervertía los propios principios de la democracia burguesa haciendo un uso ilegal de ellos al confundir la libertad de expresión con libertad de insulto e injurias, de falseamientos y manipulación de hechos y de personas, etc. Y aun así, recurro al último de los poderes burgueses sólo cuando el señor Luis García Montero pone en marcha la maquinaria de un aparato ideológico de clase dispuesto para sus fines, a saber, la destrucción o aniquilamiento de un contrincante, de un contrario, de un enemigo, es decir, el pensamiento y la práctica intelectual que yo personifico. Porque nunca tampoco hemos de caer en otra trampa paralela al moralismo, la trampa de reducir a cuestiones personales todo tipo de cuestiones o problemas que produce la vida, vivir día a día el sistema capitalista. Porque nunca se trata de asuntos personales, ni siquiera en este caso de asuntos académicos, sino que desde el primer momento público el enfrentamiento se dirimía en el campo de las ideas, en los lugares del pensamiento y sus posiciones de izquierdas, incluso descubriéndose abiertamente en sus dimensiones políticas, en su alcance social, sin tapujos. Porque se invocaba al fascismo, se me acusaba de practicar un marxismo de cuarta fila, para acabar solicitando del aparato universitario mi expulsión, la depuración del disidente o el desviacionista o sencillamente el perturbado y criminal. Se había abierto un auto de fe, un proceso inquisitorial cuya panoplia desarrollaba la implacable maquinaria de patologización y criminalización aplicada al proletariado militante y revolucionario desde la Primera Internacional.

Había que desnudar la cuestión que de hecho se estaba produciendo, y había que hacerlo donde se estaba produciendo, en medio y con los medios del sistema democrático burgués en su fase de legitimación del capitalismo de acumulación salvaje de ganancias globalizadas. Cuando además se trata de quitar las máscaras con las que hoy el amarillismo se disfraza para infiltrarse en las organizaciones de la izquierda.

¿Cree que la sentencia ha restaurado algo o el discurso mayoritario de los medios de comunicación lo ha impedido?

Si entramos al trapo e incluso lo decimos con el mismo lenguaje del sistema, la sentencia en firme establece lo que es y lo que no es, hasta aquí la legítima y legal libertad de expresión y sus manifestaciones, desde aquí el ilegal insulto y el “delito de injurias graves con publicidad”. Un poder de legalización/ilegalización que en estricto sólo tiene el aparato jurídico y que funciona en conjunción con los poderes de legitimación/ilegitimación con que se arrogan los aparatos ideológicos informativos, publicistas, culturales o también los literarios. Así que no hay disyuntiva, y aun menos exclusión, sino campos diferentes aunque conjuntos de funciones ideológicas necesarias para que vivamos la vida bajo el capitalismo como la vida misma.

Con respecto a los hechos concretos que nos ocupan, el caso García Montero, en una función pues, la sentencia firme dicta su veredicto inapelable de legalidad/ilegalidad, mientras que en las otras funciones todavía estamos dirimiendo los hechos, el enfrentamiento, este episodio más de la continua lucha de clases que vivimos y cuya legitimidad/ilegitimidad no estará nunca decidida ni cerrada sino que nos atañe decidir (dejar hacer o impedir) día a día. Y en estas estamos.

Populismo y literatura

¿Cuándo ha habido conciencia de clase en el espíritu del pueblo español que se haya trasladado a la literatura?

“Espíritu” y “pueblo” constituyen dos ideologismos claves y fuertes de la ideología burguesa. Entremos en el que entremos, nos perdemos, nos aniquilan nuestros enemigos. Incluso iniciarse si quiera por la orilla de las aguas pantanosas o las tierras movedizas del “espíritu” y sus ectoplasmas estaba condenado al fracaso desde su otra variante ideológica, el racionalismo y empirismo burgués; cuánto más nosotros, desde posiciones marxistas. No así tanto, si nos adentramos por los campos del “pueblo”; aquí, ya sí podemos utilizar una perífrasis, ya que así lo imponen los dueños del lenguaje, para poder comenzar a entendernos en medio de tales principios absolutos o nociones (que no conceptos), y hablar en consecuencia de “pueblo con conciencia de clase”, “pueblo revolucionario”, etc. Para la burguesía en España, la del siglo XIX, “pueblo” no era más que el conjunto de contribuyentes y por tanto sujetos políticos, es decir, “pueblo” no eran más que ellos, el tercer estado, los burgueses, con toda la parafernalia de hombres de leyes y hombres de letras dedicados a producir conciencia de clase y darla para uso y consumo del conjunto social burgués (y ahí habría que situar la sectorialidad llamada literaria, toda la historia de la literatura española). Hasta que, con la Primera Internacional, el cuarto estado comienza a dejar su existencia animalesca o animalizada y pasa a exigir reivindicaciones en sus condiciones de trabajo y de vida, esto es, comienza a tomar conciencia de clase obrera o trabajadora, que no tiene más que su fuerza de trabajo, frente a los burgueses o dueños del capital (dinero, fábricas, etc.). En este punto histórico y después de muchos muertos, la clase obrera se organiza en movimiento obrero, que de inmediato es dividido internamente desde las posiciones burguesas que, para completar su victoria de clase y entre otras trampas, comenzará a producir políticas y discursos populistas: así, la participación política o sufragio universal, la literatura obrerista, la literatura verbenera y sus ideologías, etc. ¿Cómo y cuándo encontrar no populismo y sus variantes, sino “literatura obrera con conciencia de clase proletaria”? Esa es la investigación, para no seguir reproduciendo la noción de “popular”. Que ya lo dijo Juan Ramón Jiménez, intelectual orgánico de la burguesía liberal republicana, no hay “arte popular” sino “tradición popular” del arte burgués.

Si los clásicos temas lorquianos están tan desprovistos de conciencia de clase, ¿cómo ha sucedido que Lorca se venga vendiendo desde hace tanto tiempo como el gran poeta de la izquierda?

Nunca ni para nada la escritura de ningún intelectual orgánico “está desprovista de conciencia de clase”. Antes al contrario, su trabajo consiste en producir ideología (de clase) que organice y dé coherencia a la propia clase, y le dé razones para dominar al resto de las clases sociales, a luchar contra ellas. La literatura es un arma (ideológica, claro) para intervenir en la lucha de clases, desde posiciones clasistas, frente a las clases enemigas, etc. ¡Y yo no he hecho el lenguaje, como para vernos obligados a repetir y repetir de continuo el concepto “de clase”!

Ahora bien, que desde el idealismo se desprovea a la literatura  de ¡¡“ideologías subyacentes”!!, o en el juego complementario se le pretenda proveer de ¡¡“ideologías aclasistas”!!, o en el colmo de los cinismos o amarillismos al trabajo clasista de un intelectual orgánico de la burguesía en bloque en funciones de poeta neopopulista, nuestro Federico García Lorca, se le quiera ver “de izquierdas”, eso, eso forma parte de los montajes reaccionarios e historicistas para seguir reproduciendo ideología burguesa incluso entre y por sus enemigos de clase. Desmontar este último servicio a su propia clase de origen y pertenencia por parte de Federico García Lorca constituye el objetivo primero de mis investigaciones literarias.

¿Qué ha sucedido para que cuele y se establezca, para que se imponga este amarillismo, Lorca como poeta de izquierdas? Es muy prolijo -lo razonaré en el libro que estoy ya escribiendo, para desmontar como te digo este servicio último del mito lorquiano-, pero a la vez ofrece situaciones y razones coyunturales que puedo enumerar, algunas al menos: en primer lugar, la victoria del fascismo en 1939 y la constitución de su dominio ideológico, donde algunos FICs orteguianos encuentran reconocimiento y acomodo -hechos y situaciones falseados con categorías tales a exilio interior, resistencia silenciosa, la dignidad de la disidencia, etc.- y su exaltación generacional e individual durante la postguerra en España.

En segundo lugar, la derrota del proletariado y su pensamiento revolucionario, es decir, no estalinista ni socialista.

Y desde ahí, en una cadena (de transmisión) que comienza en septiembre de 1936 y en medio de una política de producción de ideología frentepopulista de guerra -política dirigida por los estalinistas con los aparatos ideológicos de estado, desde el Ministerio de Instrucción Pública; por si quieres tener personalizaciones del asunto, ten el de nuestro Rafael Alberti y su radical ignorancia del pensamiento marxista, del marxismo como herramienta de conocimiento y de lucha; por si quieres tener el nombre de cualquier otro aparato ideológico, ten el de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, con el espectáculo de sus congresos y escritos-, siguiéndose por todos los derroteros perdidos de las ideologías del exilio republicano, hasta producir el proceso de mitificación, de culto a la personalidad e idiosincrasia lorquiana, Lorca, el ungido poeta, el único que era único, dotado como ninguno de gracia y duende ¡donde él estaba hacía Federico!; esto es, el proceso de su sacralización, que tiene como coyuntura de inflexión los años de la falsa transición política, 1975/82, cuando se monta su proyección definitiva a los altares, en medio de las ceremonias de la confusión ritualizadas y concelebradas por toda la caterva de la iglesia ortodoxa lorquiana, con sus sumos sacerdotes, fieles y feligreses, ritos y dogmas, principios de fe y teología, etc. Hasta hoy día, cuando el ascenso irresistible de todo ello, en perfecta armonía con la producción de intereses y beneficios en dinero y en plusvalías ideológicas -al servicio siempre de los intereses y objetivos históricos del capitalismo y sus poderes de clase- alcanza su máxima forma -esto es, su formalización política y de mercado-desnudamente como marca registrada: ¡Federico García Lorca, FGL / marca registrada!

¿Podría explicarme cómo accede Lorca a la élite intelectual burguesa y cómo se alinea en el dominio ideológico orteguiano?

Resulta de lo más evidente, y un caso más colectivo como otro cualquiera, si vemos los hechos en la propia historia de los intelectuales orgánicos de la burguesía interviniendo en la lucha de clases durante la modernidad republicana. Desde su origen se encuentra metido en los engranajes de los aparatos de formación y selección de las élites dirigentes; desde la escuela, la enseñanza secundaria, universitaria, los aparatos ideológicos centrales y centralizados (no periféricos) tanto geográficamente (en la capital del estado) como funcionalmente, ya en torno a políticos e ideólogos directores en jefe (Ortega y Gasset, De los Ríos…), ya en redes de relaciones familiaristas, ya en el amiguismo con personalidades del campo de las artes literarias y escénicas (Marquina, Rivas Cherif, Margarita Xirgu), ya en lugares de reconocimiento y encuentro organizados por la propia clase (Residencia de Estudiantes, periódicos, revistas y editoriales, liceos, clubs), ya a la sombra de los poderes políticos y sus prebendas, sus subvenciones, sus publicismos, etc. Todo lo cual y en sus relaciones constituye un dominio ideológico de clase burguesa en bloque; por más que, desde la historia oficial establecida (desde la victoria del fascismo, 1939/75), a todo el dominio en bloque se le aplique el nombre de la fracción hegemónica y se le llame orteguismo; y por más que, en el dominio orteguiano por tanto, también nosotros sólo encontremos intelectuales, escritores, poetas, artistas, etc., esto es, FICs, Funcionarios Ideológicos de Clase.

Así que el FICs (alias) Federico García Lorca no “accede”, sino que nace y está y no abandona nunca los aparatos y lugares intelectuales que en el dominio ideológico su propia clase tiene organizados para que sirva precisamente sus intereses y objetivos históricos de dominio y dominación de clase. Y como te digo, este servicio lo cumple mucho más eficazmente después de su asesinato político en los días de la contrarrevolución (que no guerra civil, que no hubo nunca en España, sino guerra de clases) en agosto de 1936.

Lucha de clases y literatura

En un estado con gobierno del PSOE, es más fácil organizar un márketing que funcione bien para vender productos culturales bajo una etiqueta de izquierdismo; un valor añadido para vender mejor. A su juicio, ¿hay neopopulismo disfrazado de izquierdismo en nuestra literatura actual?

Aunque el izquierdismo tiene muchos disfraces, sin duda el populismo es uno de sus más experimentados en la historia, por sus adecuaciones a las relaciones de producción, a los cambios en las condiciones de vida y de trabajo, a los cambios sociales, etc. Ha demostrado un alto grado de rendimiento y eficacia. Hoy sin embargo no es tampoco el neopopulismo (circunscrito en principio a las coyunturas de 1923 y 1931; en 1936 se transforma en frentepopulismo, luego en frentepopulismo de guerra, etc.) la máscara más rentable, por la que los poderes capitalistas de acumulación globalizada obtengan más beneficio en dinero y en ideología servil. En mi opinión, el izquierdismo se rentabiliza más si pone a la venta como primera mercancía al propio intelectual, que ocupa lugares mediáticos (en programas de televisión, contertulios, etc.), que gestiona y dogmatiza los “valores” que proclama como principios y valores “de izquierdas”, aunque necesariamente haya de encontrarlos en la vida misma, en la vida diaria en el capitalismo salvaje, en donde su “izquierdismo” le permite actuar a la vez de chamán y de chamarilero, porque no solo cataliza como normales y naturales de la vida misma los valores de capital, no sólo así los exalta en sus discursos (poemas, canciones, novelas), sino que además vigila la socialización -la normalización, la naturalización- de su funcionamiento ideológico social.

Ah, y ya sabes que, en el mercado de los bienes culturales, el más cotizado y completo catálogo de ofertas izquierdistas de disfraces se publicita sin alias ni tapujos, sino con nombre y apellidos, vamos, a cara descubierta, con letras capitales y letreros rutilantes de ¡postmodernidad y progresía!

¿Hay un asedio al marxismo? ¿Hay un arrinconamiento de la historia social de la literatura española?

No, asedio no, sino aniquilamiento. Puro y duro aniquilamiento.

Y en los destrozos, entre los escombros surgen por doquier marxistas de todo pelaje ¡incluso neomarxistas que no encuentran ni nombran la clase ni las clases en las postmodernas relaciones de producción, de explotación, de dominio político, o si quieres sociales o intelectuales! ¡Dónde va un ¿marxista? sin ni siquiera el concepto de clase como herramienta fundamental de conocimiento y trabajo, de transformación del mundo inmediato! Vamos, la releche. Y no te digo nada, si pretendes ver la materialización de la lucha de clases en cualquiera de las prácticas, de los discursos, de los lugares intelectuales, de las posiciones políticas o concretamente literarias, por responder a tu pregunta.

De tal manera que, por seguir igualmente el sentido de tu pregunta, en el mercado se oferta una suerte de sociología de la literatura que ella misma a sí misma se denomina “sociología recreativa”, fíjate tú, que no pasa de ser socialidealista y cuando mucho llega a empirocritista, a historicista, a descriptivista, en fin.

¡Qué lejos hoy de aquella Historia social de la literatura publicada por los profesores Blanco Aguinaga, Julio Rodríguez Puértolas e Iris Zavala! ¡Ojalá que podamos actualizarla, ponerla al día, más acá de 1975! Y dado como está el mercado, ya te digo, yo propondría que se titulara nuestra publicación, porque no podría ser más que un trabajo colectivo, Literatura y lucha de clases en España, años…

¿Existe una lucha por el poder de la cultura en España? ¿Hay bandos? ¿En qué momento se encuentra?

No considero que haya hoy, en ninguna parte del capitalismo de globalización, ninguna lucha por el poder de la cultura. En todo caso, en la territorialidad de España hay escarceos internos o escaramuzas entre fracciones, jugando a que se pelean para dar el espectáculo que vender, la mercancía de rivalidades, de libertades contrarias, de oposición, incluso de que hay izquierdas, vamos, el izquierdismo como mercancía. Pero no, que sólo hay un único y dominante pensamiento posmoderno y progre que pide para sí el papel de poli bueno y deja el papel de poli malo a su otra cara de la misma falsa moneda de curso legal, el reaccionarismo puro y duro. Una alternativa en el poder entre fracciones turnantes (y hay datos, hechos diarios de todo ello: en la dirección de los aparatos ideológicos de clase y de estado, en cualquiera de los lugares intelectuales del funcionariado y sus jerarquías, en los FICs), que son una y la misma, con una misma política, unos mismos objetivos e intereses de clase capitalista. Una alternancia, culminación de la política populista puesta en marcha a finales del siglo XIX.

Sólo que, en la actualidad del siglo XXI, después de tantas derrotas y fracasos, tantas traiciones y entreguismos, tanto genocidio político social, tantos suicidios de camaradas, después de tanta lucha, hay o se está produciendo un pensamiento de combate, de enfrentamiento, que no es peligroso todavía porque no está organizado, pero que existe, que se va constituyendo. Un pensamiento de combate, que no exclusivamente tiene sus raíces en las herramientas de transformación y en los conceptos marxistas, sino que utilizan armas anarquistas. Armas todas ellas para el frente ideológico de la lucha.

¿Cómo puede un medio de comunicación de masas producir noticias de manera no mercantilista? ¿O no puede?

No puede escapar a las leyes del mercado, pero sí puede ponerlas al descubierto, no medrar a su sombra, denunciarlas allí donde se produce ¡que es en todas partes! No puedes escapar al mercado, pero tampoco a la lucha de clases que genera. Por tanto, en las relaciones mercantilistas, hagamos como los anarquistas del XIX, pongámosles arenilla, piedras, para que disfuncione al menos y al fin se rompa. En la lucha de clases, intervengamos contra las prácticas burguesas económicas, políticas, sociales, familiaristas, sexistas, ideológicas, etc., al menos con nuestras armas intelectuales. He aquí entonces el modo práctico de producir noticias contra el mercantilismo, contra el capitalismo, contra las ideologías mercantilistas, capitalistas…

CC. Elena Cabrera. Publicado en ADN.es

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