Progreso adecuadamente. ¡Esto es importantísimo!
24 Marzo 2011 por elenacCopio la primera parte del título al tag line, por decirlo de forma cursi, del festival ZEMOS98 de este año y la segunda parte a la serie de viñetas que publica Manel Fontdevila en Público. (Soy fan de ambos títulos).

Dentro de dos semanas estaré en Sevilla participando en ZEMOS98, como hice hace dos años, pero en esta ocasión de una manera diferente. Vamos a realizar un taller de escucha y creación colectiva desde el martes 5 al sábado 9 de abril. Cada día, durante la mañana,tendremos el privilegio de que cinco invitados nos cuenten sus mediabiografías. Por las tardes, podremos asistir a la programación del festival. Todo lo que oigamos lo pensaremos, reflexionaremos y transformaremos (o sea, que lo remezclaremos) y el resultado tendrá aspecto de cápsula sonora, que materializaremos como un Radioactivos Expandidos (el podcast de ZEMOS98) el sábado por la mañana.
Los invitados son (las biografías las tomo de la descripción del taller):
Sayak Valencia: Doctora Europea en Filosofía, Teoría y Crítica Feminista por la UCM, poeta, ensayista y exhibicionista performática. Ha publicado los libros:”Capitalismo Gore” (Melusina, Barcelona, 2010), “El reverso exacto del texto” (Centaurea Nigra Ediciones, Madrid 2007). “Jueves Fausto” (Ediciones de la Esquina / Anortecer, Tijuana 2004), así como diversos artículos en revistas de España, México, los Estados Unidos y Colombia.
Clara Piazuelo: Investigadora y gestora cultural, es licenciada en Historia del Arte y en Comunicación Audiovisual. Desde 2007 ha trabajado en YProductions realizando varios proyectos de investigación en cultura entre los que destaca la publicación “Innovación en Cultura. Una aproximación crítica a la genealogía e usos del concepto”. Actualmente trabaja en el área de transferencia de conocimiento de Hangar como coordinadora de las actividades de formación y participando en proyectos de investigación artística como Grid_Spinoza.
Julieta Dentone y Diego Paonessa: Miembros de Zona-De, colectivo que recolecta, asume o simplemente colabora con proyectos para los que lo “net” se convierte en vía o herramienta de difusión. De esta forma, casi como un comportamiento viral y huyendo de cualquier convencionalismo, nos servimos de la radio, o lo que se presupone de ella; para mediante el uso de “cápsulas”, dar una salida en formato sonoro a diferentes eventos o situaciones, facilitando su acceso y asimilación.
Silvia Nanclares: Escritora que colabora de forma continua en DIAGONAL con reseñas y reconocidas crónicas de crítica-ficción televisiva. En 2000 publicó y estrenó su primera obra de teatro, “Dieta” (Fundamentos), seguida en 2001 por “Hermanitos” (Ediciones del Astillero) y en 2002 por “Teoría Capicúa” (inédita). Desde 2004 se centra en la escritura de relatos, el último de ellos “EL SUR: Instrucciones de uso” (Autoras en Red – Ecobuk)
Juanlu Sánchez: Primer colaborador de Radioactivos. Periodista, ha trabajado en radio, televisión e Internet, compaginando la coordinación de proyectos con la realización de contenidos propios. Ha puesto en marcha, con un equipo bajo la dirección de Javier Bauluz, el medio digital Periodismo Humano, donde es editor y coordinador de Sociedad y Economía.
Y lo mejor es que aún quedan plazas para inscribirse. El taller es gratuito y lo coordinamos Sofía Coca (@preescolar) y yo.
Demasiados “deberes” del colegio
12 Noviembre 2010 por elenacLa pequeña V. tiene seis años y cursa primero de Primaria. Es su primer año con libros de texto, pupitres individuales y diferentes profesores.
No es el primer curso que trae deberes a casa. En el anterior ya se los imponían los fines de semana. Pero ahora tiene que hacerlos todos los días.
La palabra “deberes” no me gusta, y a veces es más bonito decírselo en inglés: homework. Pero es inútil, yo sé que el término es sólo una cortina de humo. Son deberes, el tributo de una deuda contraída con el colegio que no se cansa nunca de exprimirte, incluso cuando cruzas la verja de la escuela.
Ayer V. salió del colegio, como todos los días, a las 16:30. Llegó a casa a las 17:00. Después de merendar y jugar un poco con sus Little Petz Shop, nos pusimos a hacer los deberes a las 17:30: entre dos y una páginas de cada libro de texto (English, Lengua, Matemáticas y Plástica), una hoja con sumas y restas y un dictado que corregir y colorear.
Teníamos hasta las 20:00, pues después tiene que cenar y dormir. ¿Le dio tiempo a la pequeña (y por otro lado lista, aunque soñadora y juguetona como cualquier otra niña de su edad no excesivamente domesticada) V. a terminar sus deberes antes de la hora? No. Las escamas del pez que debía recortar y pegar eran interminables, las cuentas con números altos, difíciles, los ejercicios de lengua y caligrafía que hubo que borrar y corregir, eran más de cinco, seis, siete.
Esos son los deberes del colegio pero, ¿y nuestros poderes? El colegio extiende sus garras durante el tiempo doméstico y no nos deja espacio en el que poder enseñar otras cosas, de otra manera. No le pude leer otro capítulo de Alicia en el País de las Maravillas. Ella no pudo hacerme preguntas. No pudimos hablar de los animales. No pudimos hablar para aprender. Agotada, harta (yo más que ella), los libros de texto y los cuadernos de actividades volvieron con su máximo peso a la mochila de ruedas, carrito de la compra educativa, que ella ya sabe llamar schoolbag, con sus pen y sus pencil en su pencilcase, que todo eso ya lo sabe.
Pero da igual como lo llames, pequeña V, que sigue pesando lo mismo: demasiado.















