Chapapote en las alas, en los pies y en el costado

Un pingüino en mi 17ZEMOS98 «Con el fin del Festival ZEMOS98 se desmorona una parte de nosotras» escribe ZEMOS98 en la nota de prensa que presenta su inminente y última edición, la número 17. Esa línea me estremece los pelillos del brazo.

Me temo que, pese a los esfuerzos, no se está afrontando con el suficiente interés el debate que, con este texto, el colectivo ZEMOS98 pretendió abrir.

«Venimos reclamando a las administraciones que nos gobiernan, en la gestión de las políticas públicas y de las culturales en particular, que atiendan a los estándares de transparencia, que jueguen limpio y que generen documentos accesibles para conocer qué se hace con nuestros impuestos. La tendencia, en presupuestos de diferentes entidades locales, regionales o estatales, es eliminar las partidas nominativas y crear macro-transferencias a agencias de gestión pública en donde el grado de transparencia es menor».

El Festival ZEMOS98 no es una gran explanada a las afueras de una ciudad donde se monta un escenario y nos apiñamos frente a él para ver un concierto. Lo llaman festival y no lo es. Es un lugar no explanado donde gente muy diversa se sienta a mirarse entre ellos y hablarse entre ellos. Donde gente muy diversa se sienta a pensarse dentro de un marco. El marco no tiene fondo (ni un póster, ni un cuadro al óleo) y más allá de sus lados el espacio es infinito, y del borde para adentro hay mucho sitio y un código en común. El código no es fácil de definir (salvo cuando hablas con Sofía, Felipe o Pedro, entonces, todo parece mucho más sencillo). De hecho, uno de sus superpoderes es que se define a la vez que se practica. Sí, es impresionante. Es un proceso de aprendizaje que funciona en muchas direcciones y es tan nuevo que sientes que pensándolo ayudas a crearlo. En tiempo real.

Cada año, ese marco es un lugar no explorado. Es un lugar que conquistamos. Copylove, educación expandida, the commons, la remezcla… todo eso es ya vivienda social para nosotras.

El miércoles cojo el último tren a Sevilla para unirme, por tercera vez, a ese lugar tan fascinante desde el que te sientes capaz, cuando vas en el tren de ida, de interpretar el mundo bajo el código propuesto. Y, agarraos, cuando regresas en el tren de vuelta, te sientes, además, capaz de cambiarlo. No el tren, ¡sino el mundo! La potencia transformadora del ZEMOS98 es la de una bomba de megatones, cualquiera que haya ido y vuelto lo sabe. No cuento nada nuevo.

El marzo de este 17 Festival ZEMOS98 (del 15 al 18 de abril de 2015) lleva por nombre Caring for the city: Reclaim the commons. Luchemos por las comunidades locales y los bienes comunes. Combatamos contra las inercias de las políticas gubernamentales que imponen desde arriba, sin mirar qué estamos haciando aquí abajo. Cultivemos el buen vivir. Recordemos el buen gobierno. Dinamitemos el privilegio. Hagamos de la bola de la plastilina de la vulnerabilidad, arcilla. Secadla al sol. Será nuestra casa, nuestro anfiteatro, nuestra cuna, nuestra mesa.

Tecla a tecla. Ladrillo a ladrillo. Página a página. Sorbo a sorbo. This is what we are. This «we» could be «all». I reclaim the commons. We all do. Sip by sip. Page by page. Brick by brick. Typing keys.

Temblemos. Y que tiemblen.

Temblor from temblor municipal on Vimeo.

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