Chen Chieh-jen: «El verdadero horror es el poder de la indiferencia»

El fotógrafo y videoartista taiwanés cuestiona con sus recreaciones las estrategias del poder que intentan evitar que, paso a paso, cambiemos el futuro

Chen Chieh-jen detiene el tiempo, de una factoría de confección, por ejemplo, y ralentiza el trabajo de las costureras, recorre a cámara lenta la planta de producción. Parece que nada cambia. Chen trae del pasado una imagen idéntica, en blanco y negro. Nada cambia.

El artista taiwanés realiza trabajos en vídeo y fotográficos donde expone la relación entre imagen y poder, realiza una reflexión crítica sobre las estrategias de la clase dominante y el trabajo de los obreros. «La sociedad puede ser transformada a través del proceso de comunicación y del diálogo, poco a poco, paso a paso, y esta es la fundación que cambia y afecta las fuerzas de poder», explica el artista, de visita en Madrid para presentar su exposición Retratos de sin techo, realquilados e hipotecados en La Fábrica Galería.

La exposición se completa con el film Tribunal militar y prisión y algunas fotografías a gran formato de ese mismo trabajo. «Desde la era de la Ley Marcial en Taiwán (1987) hasta hoy vemos que el arte ha hecho su contribución a reclamar la libertad de expresión. Y creo que hoy el reflejo crítico, el cuestionamiento, o las posibilidades propuestas a través del arte, también llegarán a ser una fuerza que cambie el futuro».

Para realizar el trabajo sobre el problema de la vivienda que se expone en Madrid, Chieh-jen invitó a amigos que tienen que pagar unas rentas muy altas de alquiler, y en ello se les va casi todo el sueldo. Construyó él mismo un escenario realizado con un molde de madera  usado para construir edificios de apartamentos y situó un modelo de arquitectura de cemento en el centro del escenario. La dificultad de las personas invitadas, entre las que se encontraba también un sin techo, consistía en avanzar sobre los montes de moldes del suelo. La película documentó esa experiencia.

Para realizar este film Chen Chieh-jen invitó a algunos amigos para filmarlos en un escenario que él mismo había construido, hecho con un molde de madera , también hay un modelo de arquitectura de cemento en el centro del escenario. La dificultad para ellos es la de avanzar sobre montones de moldes en el suelo. Esta película sirve como documento de aquella jornada.

Construcción de la igualdad

La historia de Taiwán es controvertida, reducto de la República de China, sometida a una dictadura no resuelta hasta 1991. El país ha vivido en tres lustros un proceso rápido de democratización y un cursillo acelerado de globalización. «Lo que me interesa no es el asunto de identidad racial o nacional. Ese tema crea, algunas veces, una barrera entre el uno mismo y el otro, y esa barrera es la que siempre he intentado eliminar en mis trabajos», aclara. «Lo que me interesa es la situación universal y la experiencia común que existe en la vida de las gentes, por ejemplo, como la gente, los humanos, exigen igualdad en el empleo, en la viviendo, o piden la igualdad de sexos… pero no intentan construir una identidad racial o nacional».

El creador, nacido en 1960, ha vivido durante la dictadura toda su juventud y ahora se siente involucrado en la rehabilitación de la historia oficial taiwanesa y por ello fija su mirada en los trabajadores temporales, en una cuidadora de hospital llegada de China continental, indigentes y activistas sociales.

El horror está en lo invisible

A la pregunta  sobre su definición de horror, un tema que ha tratado en algún trabajo anterior, Chen explica que «el verdadero horror en la sociedad contemporánea es el poder oculto, invisible, de la discriminacion, el prejuicio y la indiferencia hacia los otros. La tarea importante del arte en estos días es distinguirlos y eliminarlos».

El trabajo de Chen ha sido incluido en las Bienales de Venecia y Sao Paulo, y una de sus obras expuestas –Tribunal militar y prisión– ha sido elaborada a petición del programa Producciones del Museo Reina Sofía. La exposición podrá visitarse hasta el 24 de enero. «No creo que el arte pueda cambiar o afectar la realidad social directa e inmediatamente -puntualiza- pero continuar comunicando, creando diálogos y cuestionando el poder constantemente es lo que, pienso, la parte crucial del arte contemporáneo practica».

CC. Elena Cabrera. Publicado en ADN.es