Cómo hacer feliz a una chica triste (parte 2)

Después de leer el post del 7 de febrero, esa entrada pringosa y rebosante de depechemodismo incontrolado, Manuel Ríos me dejó un mensaje en el contestador automático de casa que me encantó. Espero que no le moleste que lo reproduzca aquí: «Así que Martin Gore… ¿Y Morrissey qué, eh? ¿Es que Morrissey no te hace feliz, Elena?». ¡Maldición! ¡Sí!

Morrissey pone la M en Manchester (Abril 2004)

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