Cuando colaborar es retorcer
12 Enero 2011 por elenacQuería hablar de algunos lugares en los que colaboro (uy -escucho- esta chica empieza 2011 dispuesta a seguir haciendo amigos).
Nunca pensé que de todas las puertas que me abrirían, valoraría tan bien la de una revista masculina. Siempre ha habido un mito, real, entre los periodistas: el paraíso de las revistas femeninas. Lugares en los que escribes poco texto, combinas frivolidad con cultura, y te pagan mejor que en cualquier sitio. Yo lo intenté, hace más de un año, con Telva. Tenía pocas esperanzas al tratarse de un medio de Unidad Editorial. Unidad Editorial (sus trabajadores + sus mensajes) y yo no nos llevamos bien, la verdad. Les visité en persona, les pasé propuestas… pero se enfrió, no hubo respuesta. Casi al mismo tiempo Henrique Mariño me recomendó la revista masculina DT, por lo que fue divertido, durante unas semanas, pensar sugerencias que encajaran desde la óptica del quiosco femenino y la del masculino. Es más, en algún momento les llegué a enviar la misma… con diferente enfoque.
Normalmente, si Mariño recomienda algo, hay que hacerle caso. En realidad, no es que me recomendara tanto la revista como su coordinador. Y es ahí donde quería llegar. A los jefes de redacción o a los coordinadores de redacción. Yo he sido ellos pero ahora soy otra de esas periodistas freelances que embisten con emails de temas a la venta y reclaman un precio justo, un pago a tiempo. Más difícil que encontrar una buena revista o un buen periódico es encontrar un buen coordinador. ¡Chicas y chicos, no es un trabajo tan difícil! Vale, sí, es difícil. Pero no es que haya que ser ingeniero. Estas son las reglas:
- Organizar la agenda.
- Conocer a muchos colaboradores para cuando fallen los fieles y saber en qué es bueno cada uno.
- Escuchar.
- Hacer entender que los plazos son serios.
- Leer con atención y ser un buen editor.
- Explicar a los colaboradores cómo mejorar los textos, con educación, con sencillez y sin superioridad.
Un jefe que te hace sentir que la publicación la hacemos entre todos en lugar de humillarte como si fueras una esclava encadenada en la galera del barco es, yo diría, un requisito mínimo. David Losa, de DT, es muy bueno en eso y en la listita anterior. En el número de enero de 2011 publico dos artículos: uno es sobre The Green Hornet, que se estrena esta semana, y otro sobre el capitalismo gore. (Ahora los cuelgo). Éste último tuve que rehacerlo una vez y el resultado ha sido mucho mejor que el inicial. Si no les gustó la primera vez era porque había perdido el tono periodístico y se parecía demasiado a un ensayo o a un comentario. Me habían cazado. Yo pensé que ese tono estaría bien para su revista. Me alegró haberme equivocado. Lo trabajé más, lo salpiqué de datos, argumentos y declaraciones. Aceptaron el resultado. Durante la edición hubo un trasiego de emails y además David me dijo que varias personas se habían leído la primera versión, antes de rechazarla. ¡Así sí! Así me encanta trabajar.
¿Sabéis como odio trabajar? Hay una web en la que he empezado a colaborar. Como ya no soy tan macarra como antes y no sé qué va a pasar, no me atrevo a dar el nombre. El coordinador de contenidos tiene además que dirigir el proyecto no sólo en lo editorial, también en lo financiero y técnico. Aduciendo falta de tiempo, cuando un artículo tiene algo que no le gusta, no lo publica, pero no explica qué es lo que ve mal (porque no tiene tiempo). No responde los emails (no tiene tiempo). Deja morir los temas con fecha de caducidad. Le cabrea que los artículos no tengan el tono que él considera adecuado en su medio, ni se ajusten a las reglas de estilo. Pero es que el medio jamás redactor un libro de estilo, ni explicó cuál era su tono, ni me dejó encontrarlo gracias a sus consejos.
También podría hablar de un periódico en el que el jefe revela con tu nombre una información que era off the record. Y de otro periódico en el que el jefe reescribe un artículo para quedar bien con sus amigos firmándolo con tu nombre. Y de otro periódico en el que la jefa te ofrece pagarte los reportajes a 25 euros, a descontar impuestos, como método de supervivencia. Y de una revista muy famosa que me arrastró una deuda de 500 euros durante 3 años.
A pesar de que me callo los nombres de los malos, habrá quien se de por aludido y me mande un email de estos bomba que recibo últimamente. A la gente le ofende terriblemente la verdad de los otros. (La suya, en cambio, les parece lo más).














Enero 12th, 2011 a las 4:53 pm
Quizá te interese esta entrada donde hay de los unos y de los otros, los llaman editores “coach” y “arreglistas” http://www.fnpi.org/nodo-digital/blog-renata-cabrales/?tx_wecdiscussionsingle=32753
Enero 14th, 2011 a las 8:29 am
Flipante. Es un mundo difícil, pero debería ser más sencillo si esos coordinadores hubieran empezado como colaboradores. Nada como estar un tiempo en los zapatos del otro para que la comunicación fluya mucho mejor…
Cuídate mucho, y suerte con las colaboraciones (las que hagan avanzar, las otras son sólo ingresos -poquitos- en la cuenta corriente)
Enero 14th, 2011 a las 10:49 am
Muy buena!