Diario del coronavirus (46): Mi plan bajo demanda

Quizá nos hemos acostumbrado muy rápidamente a que todo sea bajo demanda: de las películas y los programas de televisión a la lactancia, de las compras online a la hora, o incluso el día, en que nos ponemos a leer los mensajes que nos han enviado. Esa es la explicación que se me ocurre para la dificultad de cumplimiento de los horarios de salida que tenemos, desde este sábado dos de mayo, en las grandes ciudades.

Desde hoy, las personas entre 14 y 70 años podemos salir a pasear o correr entre las 6 y las 10 de la mañana. Hubiera sido bonito, pero eran las 10:15 y yo seguía en la cama. Se me pasó por la cabeza, sin duda todavía dormida, cuando quizás quedaban quince minutos para las diez pero recuerdo que pensé claramente que preferiría no hacerlo. Quitando todas las carreras que me echado en mi vida para llegar a la primera fila de los conciertos, habré corrido en la calle, en plan correr sin llegar tarde a ningún sitio, dos veces en total. Y me parece mucho para mi poderoso sentido del ridículo. Dice mi familia que no sé correr, que hago una cosa rara con las piernas. Es muy probable y eso explicaría por qué no he llegado más que a segunda o tercera fila en los conciertos del Palacio de los Deportes de Madrid. Hoy, y que no sirva de precedente, he estado de acuerdo con el policía del coche patrulla que ha grabado el reportero de El País Manuel Viejo. El agente se pasó la mañana reutilizando el comentario que tan ingenioso le había parecido, imagino que para que lo escuchara más gente: “¡ahora parece que todo el mundo hace deporte!”.

Intuyo que la ciudad se ha llenado de fake runners, de esos que no tienen ni la ropa reglamentaria. Medio Madrid con flato a mediodía. Me asomo a la ventana a las doce y veo una mujer con auriculares en los oídos, ropa de lycra ajustada tanto al cuerpo como a los estándares deportivos, paso trotón y modélica inspiración por la nariz y espiración por la boca en forma de u. El problema es que deben faltarle unos 50 años para alcanzar la edad permitida para salir a esta hora del día. Así no hay quien organice un país.

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