Diario del coronavirus (55): Sexo en confinamiento: ¿fenomenal o fatal?

La autora del diario ha pasado un par de días preguntando cómo van las cosas del placer en tiempos del coronavirus. La respuesta más concluyente es que hay ganas de contar historias, algo que ya sabía el Marqués de Sade

En mi grupo de WhatsApp “Acción Mojitos” se me lanzó un guante a la cara: no has hablado del sexo en tiempos de confinamiento. Es probable que me lo dijeran de una manera más bruta, pero, aquí, seré elegante.

Como este es un diario personal con cierta vocación colectiva, o al menos de estar a la escucha, cuando no pongo la oreja, hago preguntas. Por expandir mis fuentes más allá de este estrujadísimo grupo, así como evitar poner en un aprieto a mis amigas, que en algunos casos han sido ya reconocidas por algunos lectores avispados, me he ido a recolectar a campo abierto, a lo salvaje, a amigos y desconocidos, a los que pasaban por mi Twitter y a los que miran mi estado del WhatsApp. Quiero creer que todos estos relatos son veraces pero no me extrañaría si se colara algo de ficción pues la exageración forma parte del sexo. La conclusión, me temo, es la misma a la que llegó Javier Gallego en su programa Carne Cruda sobre este mismo tema: no hay término medio. Los que viven estos días con lógica tristeza, impactados directamente, entregados al trabajo o, incluso, afectados psicológicamente, y también económicamente, por esta situación tan extrema, no quieren ni oír hablar del sexo. En estos días, murió la hermana de una persona que me ha escrito: “¿cómo me reencuentro con mi cuerpo si solo estoy triste? Es imposible pasar el duelo en esta situación tan atípica”. Había perdido el deseo.

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