El memorial que el Ayuntamiento de Madrid quería olvidar

Construcción del memorial de La Almudena. Foto de Óscar Rodríguez.

Los nombres importan. Incluso cuando el desgaste cotidiano de un callejero diluye la biografía que esconden sus calles, la historia y la memoria histórica del pasado reciente están ahí para recordarlos. “Los memoriales personalizan a las víctimas”, explicaba a eldiario.es Txema Urkijo, exdirector de Derechos Humanos con el Gobierno vasco de Juan José Ibarretxe y exdirector también de la disuelta Oficina de Derechos Humanos y Memoria del Gobierno municipal madrileño con Manuela Carmena. “El elemento de personificar a la víctima con nombres y apellidos y crear un pequeñísimo espacio para los familiares tiene un componente de reparación y de justicia”. Pretender minimizar la importancia de unos nombres es una estrategia que no le ha resultado al Ayuntamiento de Madrid. El mecanismo de control de daños no ha funcionado.

Urkijo fue la persona del Ayuntamiento de Madrid encargada de sacar adelante el memorial de las víctimas del franquismo en el cementerio de La Almudena. Pero no consiguió culminarlo antes de las elecciones de mayo de 2019 y el nuevo Gobierno paralizó la ejecución y revirtió el espíritu del homenaje. La tramitación de los expedientes para la materialización de este proyecto se fue retrasando por diferentes motivos, de manera que la decisión de bloquearlo, en julio del pasado año, fue una de las primera medidas que tomó José Luis Martínez-Almeida como alcalde, por considerarlo «sectario e injusto». El memorial está formado por varios elementos, siendo el principal la reproducción en bronce de unos robles arrancados de la tierra y depositados en el suelo. Tras ellos, como un telón de fondo, tres muros diseñados para que cupiesen en ellos los 2.937 nombres de las personas que habían sido represaliadas en el Madrid de la posguerra. Ese listado fue fruto de una investigación encargada por la oficina que dirigía Urkijo, firmada por el historiador de la Universidad Complutense de Madrid Fernando Hernández Holgado y apoyado por un equipo de otras seis personas, entre las que se encuentra un experto en los fusilamientos de La Almudena como es Manuel García Muñoz.

La campaña contra el memorial la inició el PP madrileño estando en la oposición, al poco de la publicación del informe en febrero de 2019. Almeida utilizó una información del diario ABC para pedir la exclusión de 355 nombres del listado del memorial por denominarlos «chequistas», personas implicadas en la represión en la retaguardia republicana, basándose en el trabajo previo de Manuel García Muñoz. Para Almeida, la inclusión de esos nombres significaba un «blanqueamiento» al «homenajear a personas con las manos manchadas de sangre». El propio García Muñoz ya explicó a este periódico que tanto la cifra como el concepto, en rigor histórico, “no tiene ningún sentido”.

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La foto de apertura es de Óscar Rodríguez. Es una mañana en la que coincidimos algunos periodistas (a la izquierda, unas chicas de La Sexta) y familiares impulsores del memorial. A la derecha de la foto, se me ve hablando con el artista creador del memorial.

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