En ocasiones soy machista

Estoy muy contenta de que hayamos abierto el melón, pero espero que no sólo para catarlo. Empezar a hablar con perspectiva de género de la cultura y en especial de la música que creamos y consumimos es difícil porque hay muchos posibles interlocutores que no quieren entrar en esta conversación, ya que piensan que no hay ninguna conversación a tener. No ven el tema.

Les entiendo, yo tampoco lo veía con 20 años, en 1995. Cuando en ese año me preguntaban si me sentía discriminada por ser mujer en un mundo de hombres contestaba que no. Y hoy seguiría contestando que no. Pero hoy entiendo que la discriminación está en la posibilidad de esa pregunta. Y mientras esa pregunta siga siendo posible, seguiré estando discriminada por ser mujer, aunque yo no me sienta así.

Ser una consumidora glotona de cultura (esencialmente popular, yo no soy académica) me transforma. Me ha construido golpe tras golpe. Leer, tragar con sangre las letras de Morrissey o Martin Gore no sólo me han complementado sino que me han explicado, me han ubicado mejor en el mundo y me han hecho sentir menos sola, en relación a los que escribieron y en relación a oros que escucharon y se sintieron igual. Esta comprensión explica, por ejemplo, que yo encontrara a Alberto Monreal en mi vida y le amara como semejante, desdichado semejante, supongo, arrogante desdichado semejante.

Pues muy bien ¿no? No. No es suficiente. Diez años después tengo 30 años y es el año 2005 y hace ya mucho que no me parece suficiente. Me cansé de ser una mujer en un mundo de hombres, me harté de ser muy como los chicos, de no parecer una chica, de cambiar el género a las canciones y ver cómo cojeaban. Todos esos yo, yo, yo de las canciones pop son hombres a las que les pasan cosas que generalmente les pasan a los hombres y todas esas cosas que me habían pasado a mis 20 y a mis 30 no estaban escritas en las canciones que yo escuchaba. Por mucho que sienta como siente Martin Gore, a él no le pasan las cosas que me pasan a mí.

Y de eso es de lo que hablo cuando hablo de machismo. Hablo del discurso de una narración masculina onmipresente sobre todas las demás narraciones: más visible, más elevada, más contada y recontada, tuiteada y favoriteada.

Para encontrar las narraciones de las cosas que me pasan a mí como mujer tengo que escarbar mucho más que cuando pensaba que el género no era importante, conformarme a veces con estilos que no me gustan, aceptar que no lo encontraré en la portada de una revista o en la homepage de una web: no serán las más visibles ni las más importantes.

¿No es acaso machista aceptar que el mundo ha de seguir funcionando de esta manera? Cada día que me conformo con lo tengo, es un día en el que he vuelto a ser una machista más.

Yo lo admito, los que quieren cerrar el melón una vez abierto, no.

Lecturas:
Es política si yo lo digo (mi columna en Playground): Moratones de machismo cultural
Machismo gafapasta. Artículo de autoría colectiva en Diagonal.
Durante mucho tiempo quise ser visible. Lucía Lijtmaer.
Machismo (musicado). Pablo Muñoz.
Machismo gafapasta. Francisco Nixon.
Machismo indie: perdiendo el tiempo en las cosas que nos importan. Cómo se gestó el artículo de Diagonal. Marta G. Franco.
La polémica del día: el machismo en el indie. Carolina Velasco.
El gran cisma cultural de nuestro tiempo: ¿por qué no leemos a las mujeres? José Rosales.
No veas cómo duele cuando se rompe el relato. Carolina León.
Señoras que hablan de música. Sexismo cotidiano en la música pop. Blog colectivo.

Amanda Palmer & The Grand Theft Orchestra “Do It With a Rockstar” (FULL UNCENSORED – NSFW) from Amanda Palmer on Vimeo.

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