Hombres griegos les pagan por sexo

Iustración de María Treviño

No sé si os acordáis pero hace años yo era una colaboradora de eldiario.es. Eran aquellos tiempos de la agonía, la precariedad, el periodismo freelance, la pelea, la visibilidad… la depresión.

Desde mi trabajo en la Fundación porCausa como directora de periodismo (un título que no define exactamente lo que hago, pero bueno) a veces tengo la oportunidad de escribir en otros medios, como lo del otro día en Público. Y, a veces, vuelvo a casa.

Esto que os traigo es un artículo que acompaña un video realizado en Atenas por un colaborador de la Fundación. Él entrevistó a un menor sirio que decide contar en una entrevista en video cómo es su vida como refugiado en Grecia: se acuesta con hombres que le pagan (o sea: es explotado sexualmente), compra drogas, consume drogas, vive en campos de refugiados, vive en la la calle, vive en una okupa vive donde le hacen un hueco.

Hay quien ha dudado de la veracidad del relato de este niño. En cambio, que las plazas céntricas de Atenas hay menores sirios y afganos que hacen lo que este niño dice que hace, no se le escapa a nadie que pase por allí. Podrá haber quien no le guste que hablemos de ello. A mí tampoco me gusta tener que hablar de ello. Ojalá pudiera escribir artículos sobre lo maravillosamente bien que estamos gestionando el asilo en Europa.

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