La insatisfacción

Vuestros comentarios de ayer (14, muchas gracias) me obligan a seguir el tema, el cual pensaba haber desarrollado despu?s de la cita. Pero no pude, tuve un d?a (digamos, poni?ndome fina) denso. Ya me imaginaba yo, Sombra, que t? saltar?as al quite por aquello del trasfondo femenino (a lo tonto, ya hace a?os que nos conocemos, y algunas constantes se repiten) pero es que ese, a mi entender, no era exactamente el trasfondo. Caballero tambi?n parece estar de acuerdo en que es un tema universal el de no saber qu? hacer con la libertad. Pero lo que a m? me gusta de la cita es lo concreto del caso. Habla de las mujeres que quieren ser liberadas. Lo cual, m?s que un conceto, es ya un hecho hist?rico no superado, al menos en mi generaci?n. Me gusta cuando en el primer p?rrafo escribe que muchas mujeres buscan la apariencia de la liberaci?n para ser m?s deseadas «como hembras», m?s «revalorizadas». Y ahora decidme, ?realmente podemos intercambiar aqu? mujer por hombre, hembra por macho? El tema que me interesaba ayer no es tan general, tan com?n. Engancha con las dudas que me asaltan en estos d?as, en los que me planteo una y otra vez si hago lo mejor para m? en mi b?squeda de mi libertad o si hago lo que quiero que los dem?s vean que hago. Y a?n peor, la escabrosa pregunta de Mart?n Gaite, ?lo hago para ser m?s deseada, m?s preciada? ?A los ojos de quien? El otro punto que me atrae de la cita es ese empe?o suyo por convencerme de que no hay que perderse en el tr?mite. Hay que hacer las cosas de verdad. Aunque no sepas c?mo se hacen, ponerse a hacerlas es el principio de hacerlas. Este es mi mal principal, all? donde me pierdo. A veces durante a?os. Comprar cultura no es adquirir cultura. Pasear por una biblioteca no es leer. Tomar notas en libretas no es escribir. Rellenar este blog no es, o no lo s?, avanzar. Muchas barbaridades (o no lo son, no lo s?) he hecho en mi vida en nombre de «mi libertad». He dejado casas. He huido a medianoche. He roto relaciones. He enga?ado. He salido corriendo. Me he encerrado en casa. He apagado el tel?fono. He dejado trabajos. Y sigo sin haber llegado a ning?n sitio. Combinando con intermitencias la necesidad de huir con la de quedarme callada y pensar. Sin conseguir una ni otra. Viviendo en una arrebato. Yo no s? si esto es femenino. Pero conscientemente he huido de muchos patrones femeninos que conoc? en mi infancia, e incluso en mis contempor?neas: «Yo no quiero ser esa mujer».

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