La comisión de daños

Atrapados en una urbanización de los años setenta, tenemos problemas que llegan a este verano de 2009 desde esa década, tales como la rotura de una cañería en el piso superior y la inundación de nuestro cuarto de baño como consecuencia. Para crear una mejor ambientación, una gorda, vieja y fea gritona a la que llaman La Pantera Rosa se niega a aceptar que tiene un problema. Tanto el suyo propio como el de las tuberías de su apartamento de 1974.
Hemos recibido en el piso la visita de una comisión de la urbanización que no venían a darnos la bienvenida, era una comisión de daños, representada por algunos de los notables de la urbanización. La encabezaba la señora administradora, que se destacaba por su juventud rebajando la media del jubilado tipo. No ha venido en bañador, ni en chanclas, ni en pareo, lo cual le daba más autoridad que al resto. Detrás de ella, una serie informe de hombres maduros, bajitos, canosos, despeinados, sudorosos, combinando pantalones cortos azul marino y raya blanca (1973), camiseta de tirantes talla xl (1979), chanclas azules y blancas (1976). Al pasar, han dibujado un aroma de salitre y madera desgastada durante el azote del viento en los largos meses de invierno en los que esta urbanización no es nada ni nadie, sólo toldos recogidos y barandillas de polvo.

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