La pesadilla continúa (más allá de la muerte)

Domingo por la mañana. Desayuno en la mesa del salón mientras escucho singles que me he comprado en La Metralleta. A la vez, miro el correo, miro los periódicos, miro por la ventana y me asombro del impresionante y soleado día de invierno que hace hoy tras ciclogénesis explosiva de ayer que, total, ni tan explosiva ni tan nada: un poco de viento.

Como el vinilo no hace scrobbling a Last.fm, esta vez os quedáis sin cotillear en qué estoy escuchando. Todas son canciones estupendas. Entre las nuevas adquisiciones hay un single de The Cure que tiene en la cara B una versión en directo de Last Dance, que era la sintonía que usaban en mi anterior programa en Radio Carcoma.

Más cosas sobre la mesa: periódicos del sábado con artículos a medio leer. DVDs de música que he comprado recientemente (el documental de Vincent Moon para The National, Meeting people is easy de Grant Gee sobre Radiohead y vídeos de Soft Cell). Todas las notas para el artículo que llevo una semana escribiendo en lainformacion.com y un borrador del texto, el cual no me gusta y tengo que reelaborar. También en la mesa: discos, un libro para el programa de mañana y más periódicos atrasados.

En ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor? hablaremos mañana por la noche de la muerte, los escritores tanato-obsesivos y Emily Dickinson. El traductor de la antología Poemas a la muerte de la poeta americana, editado por Bartleby, nos atenderá por teléfono desde un autobús. Ya hay una lista en Spotify de las canciones que sonarán mañana.

Nadie osa nombrar la Soledad –
acaso preferimos intuirla
como si sondeáramos su Tumba
para medir la hondura –

El peor miedo de la Soledad
es que a sí misma se pudiera ver
y hubiera de morir antes de tiempo
por sólo una mirada –

El abismo de no ser contemplada –
marginada en la Oscuridad –
con la Conciencia suspendida –
y la Existencia bajo Llave –

Temo que esto – es la Soledad –
la Creadora del alma
sus Pasadizos y Cavernas
que iluminan – o sellan –

Por los pasadizos y cavernas de los hospitales he hecho transcurrir la semana de hoy, poco productiva pero muy diagnóstica. Y, justo en el centro, Piano Magic. Vinieron a tocar las canciones de Ovations un disco que tiene la gigantesca The Nightmare Goes On como apertura, cantada por Brendan Perry. Aunque adoro la voz de Glen Johnson, cuanto éste la interpretó en directo eché mucho de menos al de Dead Can Dance, quien estará, por cierto, tocando en Madrid el 16 de marzo. Me he obsesionado con esa canción y la escucho incansablemente. Esa voz que llega más allá de las fronteras del sueño, rogando que alguien le despierte de su pesadilla. Interrogué a Glen sobre Brendan Perry hasta la saciedad, a él también le fascina así que me contó bastantes cosas.

Hace un día maravilloso de esos que sacan a relucir todos los tópicos meteorológicos. Hace un día maravilloso para darse una vuelta en moto.

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