La resaca

Comienzo borrando el aviso sobre el momentáneo apagón en el blog de Nacho Escolar ya que, como él mismo nos cuenta en los comentarios, ya está solucionado. Voy a comprobarlo (no es que no me fíe) y leo que ha colgado el rumor que ha estado circulando vía email durante todo el día. Valoré el colgarlo aquí cuando lo recibí pero al final preferí no hacerlo. Me refiero, muchos lo habréis leído ya, a ese que afirma que el PP intentó que el rey “convocara el estado de excepción y retrasara el proceso electoral”, al menos dos meses. Este email habla de un pacto de silencio entre los medios, cosa que no me creo ni jarta de vino. No hay ning?n motivo para silenciar algo así, si fuera cierto.

Por otro lado, yo misma fantaseé con algo parecido. Mientras la Junta Electoral Central se reunía con carácter extraordinario y pedían comida a domicilio para acomodarse a una noche larga que luego no fue tanto, se me pasó por la cabeza que el PP podr?a estar presionando para no celebrar las elecciones. En el delirio de la madrugada, imaginé a Rajoy montándose encima de la tanqueta que protege la Embajada de EEUU y bajar chillando gritos de guerra por Serrano, y luego Alcalá hasta Sevilla, y la Carrera de los Jerónimos todo cuesta abajo hasta el Congreso de los Diputados… ¡¡banzai!! ¿Os acordçais cuando Serra era Ministro de Defensa y tenía un guiñol vestido de camuflaje con un casco forrado de hojas en la cabeza? Pues algo así.

(Actualización el 17 de marzo): Todavía me siento bastante ciberpaleta. Ayer intenté rastrear por Internet el rumor, buscando de dónde habría podido salir, pero no encontré nada. Por suerte, el sagaz Antonio Delgado de Caspa.tv sí. La correspondencia electrónica ha estado hoy agitada. Ya no sólo por este rumor, sino también por un mensaje de un tipo provocador y reaccionario llamado Gabriel Guijarro Bas (¿alguien le conoce?) que defendía torpemente al PP delante de un tremendo número de personas de la industria musical cuya dirección de email aparecía en copia no oculta en un primer mensaje enviado Borja Bas (coordinador de la revista Salir y colaborador del Fiber este verano) recomendando la web que pide apoyos para llevar a José María Aznar al Tribunal Penal Internacional. Se trata de una campa?a aparentemente impulsada por Izquierda Unida de la Comunidad de Madrid y gestionada por la Asociación Libre de Abogados. Aunque pronto el cruce de emails deriv? en locura, al principio sí despertó la respuesta de algunos, como Ernesto González, quien raramente se mete en polémicas. Rescato aquí un trozo de uno de sus emails: “Por otro lado, te invito a que votes por ideología, siempre y cuando la tengas, y si no la tienes… haz por tenerla. Un hombre sin ideología no es nada, no es más que una marioneta en manos del poder. Con la cabeza, amigo, actuamos todos -tanto a la hora de votar como de no hacerlo-. No sé si te sientes un privilegiado por decir que votas con la cabeza y piensas que los demás lo hacemos con el trasero”. Llevar al Presidente en funciones a este Tribunal es, recordemos, lo que pedía la gente a gritos frente a la sede del PP. Según esta web, a 22/4/2003, 22:52 llevan “1.429 APOYOS RECIBIDOS”.

(Actualización el 17 de marzo): Hoy ha coleado el tema y Joseba Moso ha enviado la siguiente sugerencia: “lo que realmente queria apuntar aquí, queridos correos de la libreta de Borja, es que despues de la tragedia que hemos vivido, que no es la primera por cierto, no hay nadie detrás de esas pantalllas que haya planteado hacer algo por las víctimas de la catástrofe, algo desde nuestro trabajo en la industria discográfica, como hemos visto cientos de veces que se hace en el Reino Unido, un concierto benefico o un disco recopilatorio cuyos beneficios se proyecten en los familiares o en un monumento de recuerdo a las victimas en Atocha !!! No se … lo que se os ocurra a esas mentes tan lúcidas que dirigís sellos, promotoras, festivales, publicaciones, etc… hoy os sentaréis en vuestras oficinas a rentabilizar la jornada vendiendo discos (trozos de plasticos) o entradas para conciertos o festivales o anuncios en revistas (trozos de papel), y los otros que trabajan en la industria, pero que en sus empresas no pintan nada, diran que no quieren leer mas mensajes y que les borren, que ya no se aburren tanto !!! Y se vuelve a pasar otra oportunidad de hacer algo constructivo desde nuestra profesión, pero hay personas en este grupo de direcciones muy capaces de organizar ( ¡y bien organizado o fabricado!) lo que se le ocurra al más “creativo” !! Yo estoy dispuesto”. Me callo lo que opinio de los inútiles, costosos, absurdos y ridículos monumentos a las víctimas de cualquier cosa (¿o no me lo ha callado?), lo cual incluye esos que se hacen a las víctimas de sus propias muertes naturales o accidentales: las tumbas. A pesar de ese detalle, pensé que debía colgar aquí su propuesta. Siguiendo con la línea de grandes despedidas (por cierto, hoy el programa de Telecinco “Pecado Original” (a mí no suele gustarme nada) ha estado grandioso en su homenaje a Ana Palacio, la que conquistó a nuestros embajadores) otra petición que ha llegado por email hoy es la de uno u otro amigo que pedía que se le hiciera un hueco a una persona que se va a quedar en paro. Si pinchas en la foto, tendrás más información.

El día antes de que todo ocurriera, mi amigo Vadim Tudor me envió esta noticia -extraída de gsmbox– para que la subiera al blog. La recupero ahora, ya que pertenece a nuestra profesión y encaja bien en este derrotero de urdacismo por el que estoy conduciendo The Last Dance a estas horas: “La compañía Epic, una de las divisiones de la discográfica Sony Music, ha “inventado” un sistema para evitar la copia de los discos antes de que éstos de pongan a la venta. Se trata, por muy disparatado que parezca, de evitar que los críticos musicales que deben escuchar los discos antes de su lanzamiento puedan extraer el disco en cuestión del reproductor en el que se les envía: para ello, el discman irá completamente sellado con pegamento, as? como los cascos que incorpora (para evitar su posible conexión con una grabadora). Según Epic, sólo así se puede evitar que un disco in?dito sea transformado a MP3 y circule por la Red antes de su salida al mercado. Sin embargo, esta iniciativa no ha sido bien acogida por algunos críticos, que ya han conseguido abrir el aparato “pegado” y sacar el disco”. El Festival del Humor me ha durado poco, ni siquiera he tenido tiempo para subir y publicar.

Sigo aún en estado borrador cuando descubro que ha muerto Michi Panero. Algo nos une, a los españoles de poso bizarro, con la herida y maldita familia Panero. Tiene que ser por las películas (“El Desencanto” de Jaime Chávarri y “Después de tantos años” de Ricardo Franco) y por los encuentros, entrevistas y apariciones de Leopoldo María Panero, que nos convertimos en parientes lejanos de esa madre mártir y viuda franquista, que entendimos que el único momento verdaderamente feliz es el inocente en la infancia y crecer es un castigo, sobre todo cuando cargas con fantasmas. Y la literatura de por medio.

Yo pensaba que podría volver a los post rotundos, monocolor (parafraseando a ZP) pero se ve que se me agarré la miscelánea y no puedo soltarla. No voy a luchar contra lo que hay. Esta es una crónica de lo ocurrido el sábado por la noche en Madrid. Está firmada por una chica llamada Koral pero me la ha remitido Vinuesa esta noche y, aunque es larga, creo que os gustará leerla:

PASALÓ. Así terminaba el mensaje que recib? en torno a las tres de la tarde anunciando una concentraci?n silenciosa por la verdad frente a la sede del PP en la calle G?nova. As? comenzaba algo que con el paso de las horas iba difundiendose minuto a minuto. Por cada mensaje que la gente recib?a, se enviaban diez, quince, veinte mensajes m?s. Hubo gente que recibi? hasta diez mensajes de grupos de gente diferente: familia, trabajo, lugar de estudios, gente del colegio, del barrio, y esos mensajes se multiplicaron hasta el infinito, propagandose como las llamas de un incendio por efecto del viento. A las seis de la tarde un despliegue policial proteg?a la sede del partido y sus efectivos ped?an la documentaci?n a todo manifestante que llegaba. Media hora despu?s, sin embargo, la concurrencia de tantos madrile?os sobrepas? la capacidad policial y una hora m?s tarde la calle G?nova era un hervidero de gente gritando de rabia y pidiendo explicaciones al gobierno de la naci?n. Hab?a gente que lloraba, otros expresaban su indignaci?n a gritos, mentirosos, asesinos, te dijimos no a la guerra; vuestra guerra, nuestros muertos; no estamos todos, faltan doscientos; mentirosos, vosotros ten?is ch?fer, nosotros cercan?as; lo sabe todo el mundo menos nosotros; los muertos no se utilizan, basta de manipulaci?n, y queremos salir en La Primera. La prensa que se encontraba tras el cord?n policial era mayoritariamente extranjera, y hab?a un gran despliegue de antenas parab?licas de cadenas televisivas europeas. De las calles adyacentes y bocas del metro sal?a cada vez m?s gente de todas las edades y razas que se un?an a la concentraci?n, que de silenciosa al final no tuvo casi nada porque se nos hac?a dif?cil permanecer callados cuando se pretend?a celebrar un minuto de silencio. Siempre alguien lo romp?a con alg?n grito: mentirosos, asesinos. Las l?grimas y la indignaci?n se propagaban de igual modo que la informaci?n. La gente estaba pegada a sus transistores y los m?viles sonaban sin parar para transmitir informaci?n a la gente, que a su vez propagaba las noticias, que corr?an de boca en boca. Cuando Rajoy declar? a los medios que la concentraci?n era ilegal e ileg?tima, y acus? a sectores del PSOE de haberla organizado, la multitud rugi? y contest?: ?nos han convocado los asesinados!, y ?la voz del pueblo no es ilegal! C?mo ibamos a ser ilegales, cuando el gobierno segu?a mintiendo, ocultando informaci?n y violando los derechos m?s elementales del pueblo: el derecho a la libertad de expresi?n y al derecho a la informaci?n. En TVE 1, Cine de Barrio. En G?nova pasaban las horas y los ?nimos se iban encendiendo cada vez m?s. Segu?a llegando gente, y no se ve?an banderas de partidos pol?ticos ni sindicatos. S?lo pancartas improvisadas con cartones y bol?grafos. Tampoco la gente cantaba; todo eran gritos de dolor e indignaci?n. El jefe antidisturbios confesaba a un reportero de la SER que no pod?an disolver la concentraci?n por la fuerza porque eramos ya m?s de 5 mil personas y no era cuesti?n de cargar contra la muchedumbre donde hab?a ancianos y ni?os. Cada vez que alg?n miembro de la sede se asomaba a la ventana la gente rug?a y ped?a la verdad, y mientras, segu?an llegando noticias de concentraciones espont?neas en todas las ciudades de Espa?a. Las nueve de la noche y nadie se mov?a de all?, pese al fr?o. Nos lleg? una nota que circulaba en manos de todo el mundo: A las doce en sol. P?salo. De pronto otra noticia que se propaga entre la gente: dos hind?es y tres marroqu?es detenidos por su relaci?n con los supuestos asesinos en Lavapi?s. Los servicios de inteligencia por un lado y el gobierno por otro. Espa?oles en el extranjero, amigos de todos los puntos del planeta segu?an mandando noticias de las principales cadenas televisivas del mundo: Bush lamenta que el apoyo de Espa?a a su guerra contra Irak haya tenido estas consecuencias para Madrid. En cambio, el gobierno no lo lamenta, sino que oculta toda la informaci?n y llama a la calma, e insiste en que en la jornada de reflexi?n el pueblo no puede salir a la calle para expresarse. Rugimos m?s a?n: no nos vamos, sal al balc?n, da la cara, PP responsable, PP culpable, vuestra guerra, nuestros muertos, vosotros teneis ch?fer, nosotros Cercan?as, vosotros, fascistas, sois los terroristas. Diez de la noche y la gente sale hacia Sol tomando las calles sin permiso. Yo me voy a Lavapi?s para cenar un poco y ponerme algo de abrigo porque ya no siento las manos del fr?o. La plaza est? vac?a, y al llegar a la calle Cabeza nos encontramos con una chica joven que, en la puerta de su casa, aporrea una cacerola con la cabeza alta y el semblante grave. T?midamente salen a los balcones vecinos que salen a aporrear las cacerolas. Primero es un suave tintineo, despu?s comienzan a abrirse los balcones de todas las calles y comienza un zumbido ensordecedor que se expande por todo el barrio. Bajamos a la plaza, que comienza a llenarse de gente que aporrea sus cacerolas, sartenes e instrumentos con fuerza. Aparece una c?mara de televisi?n alemana, mientras la plaza y las calles est?n llenas de gente protestando sin palabras, y en un momento precioso hasta parece que seguimos todos el mismo ritmo. Un ritmo f?nebre y contundente, seco, duro, lleno de rabia y solemnidad. Y marchamos todos hacia Sol, donde ni siquiera podemos entrar porque Madrid est? en la calle. Siguen volando las noticias, siguen multiplic?ndose los mensajes de solidaridad con las protestas de otras ciudades, siguen propag?ndose las noticias. La polic?a ha cargado contra la gente en Zaragoza y en Barcelona. Est?n estudiando suspender las elecciones, ha aparecido en manos del PP, de repente, un v?deo en el que Al Quaeda reivindica el atentado, y la gente comenta asombrada e indignada que no salimos en los medios. En la SER comentan que pese a la toma de las calles por parte de la ciudadan?a, no van a seguir retransmitiendo para mantener la calma y no calentar los ?nimos. La censura del siglo XXI. Las c?maras, los micr?fonos, y las luces desaparecen; s?lo quedan los reporteros alemanes que trabajan a destajo, y nosotros gritando, y todas las calles que desembocan en Sol colapsadas. No hay banderas, no hay partidos, no hay magnet?fonos, no hay organizadores, no hay ?rdenes. La multitud avanza espont?neamente hacia Atocha y la polic?a se retira discretamente. La calle es nuestra y caminamos por donde queremos, cortando el tr?fico. Nadie rompe cristales, nadie destroza el mobiliario urbano, Madrid avanza c?vicamente y Ansu?tegui ordena invisibilidad. La polic?a apaga las sirenas, y las lecheras apenas son percibidas. ?Veniros con nosotros!, grita alguno a los uniformados, que no se atreven ni a mirarnos a los ojos. La rabia est? en el grito, en las palabras. La gente exige que el gobierno informe, que los medios informen, la gente exige que el gobierno asuma su responsabilidad, y que deje de mentir a un pa?s entero, que a trav?s de internet y los tel?fonos m?viles va conectandose con el mundo entero. Los medios nacionales ningunean la protesta y dejan claro de qu? lado est?n. La gente alza sus m?viles para que los que escuchan al otro lado perciban el ambiente que hay en Madrid. M?s de un mill?n de personas bajan hacia Atocha por la calle del Prado y por la calle Atocha. Y circula otro papel: a las dos en punto cinco minutos de silencio. P?salo. Todos al suelo. Silencio sepulcral. No hay c?maras. Miles de velas encendidas, y se rompe el silencio con el grito lleno de orgullo: viva Madrid, y todos gritamos, viva, viva Madrid. Aznar escucha, el pueblo est? en lucha, y las riadas humanas avanzan hacia el Congreso. En la radio solo se oye m?sica y res?menes del partido del Real Madrid. Las voces ya cascadas por el paso de las horas, los pies doloridos, y no hay miedo, no hay polic?a, solo el helicoptero rugiendo encima de nuestras cabezas, y una sensaci?n de euforia al ver que somos tantos, que somos incontables. ?Tambi?n estuvimos en la manifestaci?n de ayer!, dec?an algunos cartones a modo de pancarta. Frente al Congreso, las lecheras protegiendo el recinto sagrado donde unos cuantos toman las decisiones sin preguntar. La gente vuelve a gritar, dijimos no a la guerra, dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros muertos, un pozo de petr?leo por un pozo de sangre, embushteros, tve=nodo, urdaci nazi, queremos la verdad. Pasamos el congreso, llegamos a la Gran V?a, seguimos por Hortaleza. La gente sale de los bares, los pubs y las discotecas. Unos se unen, otros provocan preguntando qu? pasa y por qu? tomamos las calles, y Madrid avanza imparable bajo la atenta mirada del helic?ptero. Los porteros de las discotecas desde las que sale m?sica evasiva y alegre nos miran alucinados, tratando de proteger los imperios del alcohol y la m?sica entretenida. Llegamos a la sede del PP de nuevo, y la gente, pese al cansancio, sigue aullando. Cuatro, cinco de la ma?ana, y la gente grita hoy protestamos, ma?ana os cesamos, a la hora de votar se tiene que notar, asesinos, mentirosos. Agotada regreso a casa. En Sol hay cientos de velas encendidas, y decenas de ramos de flores y carteles, cartas, gritos de papel donde la gente demuestra su solidaridad y su cari?o. La gente se arodilla, enciende m?s velas, y todo est? en silencio. Siguen las pancartas colgando de todos los rincones de la Puerta del Sol; los servicios de limpieza esta vez respetan el dolor de una ciudad entera que llora a sus muertos. Banderas de todas partes del mundo, y escritos en ?rabe, no al terrorismo, PP responde, mensajes de las familias de los fallecidos, basta de horror, queremos la verdad, televisi?n manipulaci?n, y cuatro mendigos apoyados contra la pared, rodeados de velas, en silencio. El pueblo llora, el gobierno miente. Luc?a no te olvidaremos nunca. Pap? te quiero. Esta no es nuestra guerra. Agotada, no puedo ni moverme de all?. Porque si la gente expresaba la rabia ante la mentira en la calle G?nova, all? se concentra el dolor, el silencio, velas encendidas y flores congeladas del fr?o que hace. Esto es lo que sucedi? en Madrid la v?spera de las elecciones. Y si en los medios no se quiso recoger esta toma de las calles por parte del pueblo madrile?o, por lo menos que se difunda por la Red lo que pretende ser acallado y ocultado. Porque algo ha cambiado desde anoche: ya no tenemos miedo. Ni en Madrid, ni en el resto de las ciudades, ni los pueblos. Y no necesitamos partidos pol?ticos que organicen manifestaciones: ya sabemos que Internet y los m?viles cuentan lo que no cuentan los medios oficiales, y ya sabemos que tenemos una herramienta de comunicaci?n, la del boca a boca, para expresarnos. Se nos han negado los derechos fundamentales que reconoce nuestra Constituci?n, y el pueblo ha pagado caro la incursi?n de su gobierno en una guerra por petr?leo. Un pueblo que nunca ha tenido problemas con el mundo ?rabe, un pueblo que se indigna ante la mentira y los insultos del candidato a la presidencia de Espa?a. Madrid demostr? que est? llena de gente de todas las nacionalidades, edades y condiciones sociales que son sensibles, y fue anoche la verdadera democracia, la de la soberan?a del pueblo, en la que la gente se expresaba libremente. P?salo. koral herrera

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