La resistencia de Conrado

Hemos contado la historia en Eldiario.es: Conrado Semedo nació en Bembibre (León) hace 34 años. Cumplió tres años de prisión por un delito de tráfico de drogas y, el día que ponía un pie en la calle, la Policía le detuvo de nuevo y lo encerró en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), con una orden del juez para expulsarle del país.

Aunque nació en León, no habla otra cosa que español, su familia tiene nacionalidad española, su escolarización la hizo allí y trabajó allí, Conrado no es, legalmente, español. Por esta circunstancia administrativa, el juez decidió que Conrado era «un peligro» y dictó su orden de expulsión del país. ¿Adónde? A Cabo Verde, un país del que sus padres salieron hace tres décadas, al que no le une ningún lazo, cuyos idiomas no habla, que visitó una vez de niño y del que seguramente guarda mal recuerdo porque se puso enfermo y tuvo que volver rápidamente a España.

Conrado, usando resistencia pasiva, evitó la primera deportación, en un vuelo regular. El pasado lunes le avisaron de que tenía billete para ayer, en un vuelo que haría escala en Lisboa. Como en el intento anterior, activistas de SOS Racismo se presentaron en el Aeropuerto de Barajas para informar a los pasajeros de que Conrado podría coger ese vuelo y que ellos, si lo veían injusto, tenían maneras de ayudarle a evitarlo. Ayer estuve con ellos en la T2 viendo cómo hablaban con los viajeros.

Y así sucedió. Semedo ha evitado de nuevo ser introducido por la fuerza en ese avión. Y no solo eso, ha sido puesto en libertad. En este tercer artículo Conrado nos explica porqué la cárcel es mejor que el CIE.

Dos compañeros de La Sexta Noticias estuvieron allí también y han emitido este reportaje: