Los coches son asesinos y los peatones, suicidas
Marzo 10th, 2010 por elenacHoy ha sido mi primer día circulando en moto por Madrid. Mi bella Kymko Like 125 negra con destellos azules y yo, con mi enorme casco, mi chaqueta air-bag y mis guantes de orangután.
He aprendido algunas cosas sobre el tráfico de Madrid, siendo la primera y más importante la que titula este post: los coches son asesinos y los peatones son suicidas. A pesar de ser yo, en otros momentos del día, automovilista y peatón, nunca me he visto tan culpable de actos tan arriesgados como les he visto cometer a ellos hoy.
Los coches no consideran que las motos tengan tantos privilegios como el resto de coches, por ello, si un automóvil está asomando el morro desde una calle con ceda el paso, dejará pasar a los coches que vienen pero no a la moto. Por tres veces hoy he tenido que frenar para que no me comieran las fauces de esos enormes bichos de hojalata con cuatro ruedas, radio y calefacción. ¡Cuánto he echado hoy esas tres cosas de menos! Mientras se me congelaban las yemas de los dedos pensaba en nuestro viejo Xantia.
Y luego están los peatones, que opinan de las motos lo mismo que los coches: que se joda el motorista. Y, bajo esa regla, salen inesperadamente entre dos coches por medio de la calzada, se bajan de sus taxis sin mirar y cruzan por lugares por donde yo no veo un paso de cebra.
Todos miran mal a los motoristas salvo los que van en otras motos. A no ser que la otra moto sea más grande o corra más que la tuya, que en mi caso es lo más usual.
El problema más grande con el que me encuentro es el aparcamiento de la moto: no tengo fuerza para subirla al caballete. A pesar de que hoy he aprendido un truco, al llegar a casa he comprobado que el truco sólo funciona en llano. En cuesta, que es donde yo vivo, provoca mis sudores, desesperación y casi, casi, llanto por impotencia. Hoy ha sucedido lo mismo que me ocurría cuando era una conductora inexperta y tras retener el tráfico de una calle estrecha durante diez minutos alguien se ofrecía a aparcar el Ibiza por mí. Ahora, cuando lo recuerdo, pienso que debía estar loca al dejar que un desconocido se pusiera al volante de mi coche para aparcarlo. En aquel entonces la desesperación me hacía confiar en los que me prestaban su ayuda. Esta noche, delante de casa, un vecino desconocido ha pasado delante de mis ridículos esfuerzos por levantar la moto sobre su caballete. El chico llevaba una bolsa de basura. Al rato, ha vuelto sobre sus pasos y, con su mejor sonrisa, ha preguntado ¿quieres que te ayude?
Con mi mejor sonrisa me he levanto la visera del casco y le he contestado: estaría genial.
Otra cosa aprendida hoy: no puedo ir en falda y en moto a la vez. Creo que he cogido todas las posibles infecciones del mundo por culpa del frío. Apenas tengo pantalones y odio los vaqueros, de manera que vislumbro un futuro cercano y continuo de cambios de ropa en el lavabo de la redacción.
Y el firme. ¿Por qué lo llaman firme si parece un camino de cabras? Cuando circulas con el coche por Madrid crees que el suelo es recto y no te importan los agujeros. Con la moto, en cambio, los veo todos muy de cerca y boto de miedo incluso antes de llegar a ellos. Madrid está lleno de hoyos, baches, tremendos agujeros en el asfalto. ¡Es una vergüenza! Hay grava aquí y allá, tierra y pequeños escombros que convierten la conducción es un rally. Es evidente: no es ciudad para motos.
Y luego está la M30, ese anillo de fuego donde hay que correr, ser el más fuerte, el más listo, el más salvaje. Hoy la he cogido por error (la costumbre) y he tenido que evacuarme por la primera salida, con la consecuencia de callejear durante quince minutos más de lo previsto.
Ayer y hoy Madrid anticipa la primavera (mientras en Barcelona nieva como si se adentraran en una nueva glaciación), con un sol maravilloso pero un frío de perros. Tengo las manos cortadas por el frío y los pies entumecidos. Pero eso es justo lo que siempre he deseado.













Marzo 11th, 2010 a las 9:09 am
Sólamente diré que pensaba opinar sobre el post, pero no lo haré para evitar que esto adquiera el nivel de una conversación de bar.
Marzo 11th, 2010 a las 10:46 am
Hola Elena, hace tiempo te sigo tanto el blog como el programa de radio carcoma, pero hasta hoy no me habia atrevido a comentar.
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Durante casi dos años lleve moto en BCN, y aunque este es el paraíso de las motos, muchas de las cosas que comentas también me han pasado. Asi que te paso un par de trucos:
* Para levantar la moto en el caballete, tira de la parte trasera como si fuera el freno de mano de un coche del 80! El truco es levantar el brazo con el mismo movimiento que el freno, y verás que es super sencillo. Evita hacer fuerza con la espalda o te daran unos tirones de padre y señor nuestro.
* En BCN no hace tanto frio asi que mas o menos siempre se puede estar en falda, pero en madrid a lo mejor te vendria bien una de esas mantitas calefactoras que se atan a las motos (yo las he visto en otras partes de europa y la verdad van de miedo, además incluyen un candado para amarrarlas a la moto
* Nunca pero nunca salgas sin guantes, sin importar estacion! Compra guantes de moto, pues los de esqui y sucedaneos no resbalan correctamente y te pueden romper la muñeca si caes.
Bueno esto parece la respuesta de una abuela! jajaja en fin, que lo dicho es todo segun la experiencia.
Marzo 11th, 2010 a las 7:38 pm
No me gusta nada que vayas en moto por ahí.
Marzo 12th, 2010 a las 10:10 am
A mí tambien me preocupa que vayas en moto por ahí… por experiencia te lo digo.
Marzo 15th, 2010 a las 6:34 pm
Bienvenida al siempre emocionante mundo de las dos ruedas.
Llevo 15 años sobre ellas. Por ahora he salido con bien de embestidas, conductores irresponsables o despistados y taxistas y autobuseros asesinos. Con el tiempo desarrollas un sexto sentido para anticipar las reacciones de los otros. Y es tu mejor salvaguardia. Ánimo y suerte.
Marzo 19th, 2010 a las 12:44 pm
Sorprendida estoy!
Ahora que vuelvo al centro de Madrid tendré que huir cuando te vea con la moto….
Abril 2nd, 2010 a las 3:06 pm
Sr Lansy, ya vio usted que hay conversaciones de bar qe no se pueden evitar ni tan siquiera en los blogs.
Anais, muchas gracias por tus consejos. Yo no sabía que la mantita pudiera ser calefactora. Es muy probable que el inverno que viene me haga con una. He vivido algunos días, ramalazos del invierno, con la moto y ha sido bastante horrible… los dedos ateridos. Tengo unos guantes de invierno bastante chulos pero aún así cuando hacía frío se me congelaban los dedos. No se me ocurre lo de conducir sin guantes pero quizás es que cuando llega el calor asoma la tentación de quitarlos. Seguiré tu consejo y no iré nunca sin ellos, si acaso puedo mirar de comprarme unos de verano. Respecto al caballete, ensayé el truco que me cuentas pero no funcionó… hasta que no ivnertí la posición. Es decir, yo ientantaba montar y desmontar la moto mirando hacia delante, como en los dibujitos de chicas coreanas que vienen en el cuaderno de instrucciones de la moto. Y así no hay manera. Lo he conseguido haciando fuerza pero mirando hacia atrás… no sé si me explico…
Querido Manuel, ya sé que no es buena idea que una chica tan torpe como yo vaya en moto por una ciudad tan hostil como Madrid… y ni siquiera por Villarrobledo, probablemente, pero ¡me gusta tanto!
Y lo mismo le digo a Anki… ¡pero luego no me pidáis que os lleve de paquete!
Óscar, ¡qué razón tienes! Ha pasado un mes y creo que ese sexto sentido (he vuelto a revisar el manual y no dice nada sobre ello!!) es lo más importante. Poco a poco voy aprendiendo a intuir que absurdeces harán los coches que tengo en mi perímetro, y los que están más allá, e incluso los que no veo pero podrían aparecer. No me extraña que me encuentre siempre con la boca seca cuando me quito el casco.
Querida Gemma, ya me dirás a qué parte del centro… ¡y un poco más de confianza mujer! Aunque toda precaución es poca, eso sí.
Mayo 12th, 2010 a las 7:11 pm
El truco para subir la moto al caballete no es tanto tirar de ella como una desesperada sino cargar todo tu peso en la palanquita que tiene el caballete. Así y con un tironcito de manillar sube prácticamente sola
Y por supuesto, guantes, chaqueta y todas esas cosas