Me sale callo

Yo nunca he leído El Capital, ni ninguna obra de Marx o Engels, salvo fragmentos a la hora de estudiar el Marxismo. No lo he hecho por falta de tiempo, no de ganas. A pesar de ello, siempre he mirado al Marxismo con interés y empatía. Me compré la edición abreviada, for dummies como yo, que vendía Público para leerla de una vez y prometo que en estos tiempos sin ancla en los que ahora vivo la leeré.

Soy una votante de Izquierda Unida poco convencida. Me pareció bien que el coordinador Gaspar Llamazares fuera sustituido por alguien del Partido Comunista que fuera menos tibio. Me gustaría algo de calentura y claridad en el debate de las ideas, pero no lo veo, todo me parece homogéneo. Por tanto, acabo agarrándome a los detalles. Soy una mujer de detalles, por mucho que busque el fondo una y otra vez, como lo soy de gestos y de acciones. Cayo Lara perdió mi voto al día siguiente de su elección, cuando dijo ser cazador. Lo leí en una entrevista y me horroricé. Jamás votaría a alguien que mata animales por diversión. ¿Cómo puede un cazador coordinar una coalición donde hay partidos ecologistas? Tampoco quiero votar a alguien que mata animales por alimentación, vestimenta o experimentación… veremos si encuentro algún partido que me defienda en este punto. Por otro lado, es sorprendente que IU haya puesto algo de moda, como es el caso de políticos de cacería.

Las decepciones con Cayo Lara no se quedan en el asesinato de animales. Lo siguiente ocurrió hace 10 días. Leo en Mala Prensa que Lara (con confundir con el otro Lara que lo que mata es otra cosa) ha sido víctima de otro de esos hoax que corren por Internet, recogido por El País:

En su primera reunión del Consejo Político como coordinador general de IU, Cayo Lara subió ayer a la tribuna y leyó una cita de El Capital, de Karl Marx, que dice así: «Los propietarios del capital estimularán a la clase trabajadora para que compre más y más bienes, casas, tecnología cara, empujándoles a contraer deudas más y más caras hasta que la deuda se haga insoportable. La deuda impagada llevará a la bancarrota de los bancos, los cuales tendrán que ser nacionalizados».

Explica Josu Mezo (quien no fue el descubridor de la metedura de pata, sino devilindetails (-> el diablo en los detalles) que lo meneó y Modus Tolens quien lo subió a la blogosfera) que

El texto suena tan extraordinariamente profético y tan moderno que resulta muy sospechoso. En 1867 la idea de que los bancos espolearían a la clase trabajadora para comprar casas o «tecnología» (??) a crédito suena extraordinariamente innovadora. La palabra nacionalización tampoco parece propia de la época (con ese sentido).

Naturalmente, la cita es falsa, como descubrió devilindetails, el lector que alertó a Modus Tolens, y luego a mí, y que la ha buscado y rebuscado en las versiones en pdf disponibles en red. El mismo texto, en versión inglesa, viene circulando por mail también por Estados Unidos, y ya fue objeto de un análisis crítico por Megan McArdle en The Atlantic, a mediados de enero. También lo explican muy bien, en castellano, en Dale al Teclado. No sólo el texto no es literal de ninguna parte de El Capital, sino que contradice una idea central del mismo, que es que el final del capitalismo llegaría por la progresiva depauperización de los trabajadores a través de salarios cada vez más bajos, y no, desde luego, a través de la compra a crédito (que no se extendió masivamente a los trabajadores hasta bien entrado el siglo XX).

Mi idea es seguir explorando la izquierda de la izquierda, leyéndome sus webs, artículos y manifiestos. Así lo vieron los infografistas de Público (un saludo al gran Álvaro Valiño que se ha quedado solo desde que otro grande, Chiqui Esteban, ha sido cazado por las enredosas redes de Dixired):

infografia_publico_fuerzas-izquierda

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