Ni tontos, ni locos ni salvajes

Niña de espaldas moviéndose

El vídeo de Xabier Alconero hizo llorar a Eva. No porque fuera triste o melodramático, sino por todo lo contrario. Vio a su hijo Pedro (nombre ficticio) reflejado en él y se sintió conmovida, como muchos otros espectadores de esos diez minutos de testimonio, por la mirada directa y tranquila, la voz serena, la razón sin furia, aplastante y evidente, de Xabier Alconero. Eva miró el video y pensó que la infancia arruinada de Xabier podría haber sido la de su hijo de 11 años, si no le hubieran pillado a tiempo.

Alconero es una persona inquieta. Es curioso cómo la connotación de esa palabra es negativa cuando se aplica a los menores pero inequívocamente positiva para hablar de la vida profesional. Cuando tenía 22 años, creó una empresa de fiestas universitarias llamada Disaster Party que le hizo ganar dinero y fama. Un diario de tirada nacional le hizo un reportaje fotográfico sujetando una copa de cava y abandonando la entrevista a toda prisa para acudir al siguiente compromiso de su agenda. Alconero es un artista, un creativo; hace grabados en su propio taller y es realizador audiovisual. Su primer corto, El redil de los cobardes, ha sido premiado, pero no habrá sido tan visto como el vídeo que le gustó a Eva, titulado Experiencia de una persona con TDAH.

TDAH son las siglas para Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad, pero quizá no hacía falta explicarlo porque, como dice la madre de Pedro y coinciden los expertos, «el TDAH está de moda». En su vÍdeo, Xabier cuenta cómo fue su infancia y adolescencia con un TDAH sin diagnosticar, la de un chaval incomprendido y vapuleado por el sistema educativo. «Hay niños —dice a cámara— que por sus cualidades podrían ser filósofos o inventores o artistas y acaban siendo drogadictos o delincuentes, podrían ser felices y acaban siendo infelices, destruyendo y destruyéndose en lugar de aportar, cuando podrían aportar muchísimo, por culpa de un sistema incapaz de encauzar y de estimular adecuadamente. Yo salí de ahí porque tengo buen fondo y soy un luchador, me vi tan abajo cuando salí del ingreso psiquiátrico que decidí que no iban a poder conmigo y que aquello iba a cambiar».

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