No me da la gana, estoy deprimida

He pasado una noche horrible, soñando una pesadilla larguísima sobre el FIB: había cogido mis vacaciones coincidiendo con el Festival supongo que para no tener que ir pero lo había dejado todo preparado para que Cristina (García) y Silvia (Terrón) pudieran hacerlo sin mí. Yo estaba aquí donde estoy, en Coruña, pero en realidad era como si fuera Valencia, muy cerca en realidad de Benicàssim. Era viernes y había escuchado, visto y leído las noticias sobre la fiesta del Jueves y me daba cierta pena no poder asistir, aunque fuera de público. Descubrí que tenía la facultad paranormal de agarrarme a una barra larga de metal clavada en el suelo y, deseando trasladarme a ese sitio, en un segundo aparecía allí. El peligro de este traspaso molecular es su inestabilidad, de manera que en cualquier momento podía deparecer de alli donde estuviera y devolverme al lugar de origen. Lo hice y aparecí en el Acceso Sur del Festival. La redacción del Fiber era más estrecha que de costumbre (¡más pequeña aún que este año!) y, cuando abrías la puerta para entrar, tenías que bajar una escalera larga para llegar a la altura del suelo, es como si la hubieran ubicado allí escarvando un par de metros en el suelo. Están todos muy atareados y veo que están haciendo cosas que yo no les había encargado. Comienzo a ponerme nerviosa pero Silvia procura calmarme diciendo que se están arreglando muy bien sin mí. Cristina me dice que coja un número de ayer para comprobarlo. Lo hago y me quedo horrorizada: no hay fotografías, la portada está hecha sólo con tipografías y hay páginas compuestas por cinco o seis cajas de texto y sin fotos. Comienzo a gritarles, a exigir explicaciones, pero ellas lo ven bien, y me dicen que han hecho el periódico con las cosas que tenían, entonces yo empiezo a darme cuenta de que me fui de vacaciones dejando muchas cosas sin hacer: no había fotos para las portadas, no había contenidos para muchas de las páginas, me voy de allí llorando y paso horas recorriendo el recinto del Festival, que se había convertido en un hospital o un instituto muy iluminado llorando y gimiendo sin parar. Se me ocurre que cada día por la mañana podría coger el coche e intentar enmendarlo todo pero estoy tan cansada de llorar que ya no tengo fuerzas y comienzo a pensar que no merece la pena. Cuando me he despertado me he sentido afortunada pensando en que aún quedaban dos semanas para Benicàssim y que podría prepararlo todo bien para que no me ocurriera lo del sueño. Cuando comienza a parecerme raro lo rápido que me ha pasado el año desde el último FIB hasta hoy («es como si el invierno no existiese», pienso) me despierto esta vez de verdad y me doy cuenta de que seguía soñando. Ayer fue un buen día: vendimos muchos tebeos aunque no el diccionario de Cuadrado. Al mediodía lo pasamos bien: fuimos a la romería de Santa Margarita. Comimos sardiñas, pulpo, tortilla y los carnívoros longaniza y costillas. Nos encontramos de nuevo ¡a los pelaos! y como no pudimos acabar con toda la comida les pedimos que se unieran a nosotros. Moita xente, mulleres cantando «Carolina» e o xogo da calva foiron o mellor do monte. Tomamos café en la cafetería bonita de las tres plantas en os Xardins de Méndez Núñez.

Todos nos compramos cositas de Sins entido en la primera hora de la tarde de ayer (yo un Tos 2, «Relaciones» de Silvestre, «Ustedes perdonen (2)» de Das Pastoras, los dos números de El Ojo Clínico, «Huracán» de Ricard Castells y «La Ascensión del Gran Mal (1)» de David B.), así que conseguimos una buena media para esa hora, según demuestra el cuadro que meticulosamente fue elaborando Juanjo durante la semana. Apareció por allí David Saavedra, a quien convencí para que se llevara un Tos 2 (me contó que Luis Durán le mandó una vez un cómic suyo que le publicó en El Vómito de las Ninfas), estuvimos hablando también del asunto de La Luna y el FIB. También pasó por allí (o eso dice Nacho) Montse de Popstars y, ya a última hora, Juanjo de la Iglesia (reconocido aficionado a los tebeos) que se llevó alguna cosa de Sins entido y las dos Toses. A las ocho se volvieron Márian y Juanjo para Madrid, así que Nacho, Cristina y yo terminamos la tarde y empaquetamos por la noche. Nos despedimos de los compañeros de feria (ya en nuestro altar quedan el pelao y el peludo de Por el camino recto, el simpático lucense de Totem y los empanaos de A Gata Tola) y volví a casa muuuuuuy cansada.

Me olvidaba de dar mi link del artículo sobre el Viñetas desde O Atlántico en Desorden.net.

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