Nohara y Berlanga

Hiroshi Nohara está estancado en el aeropuerto de México. No quiere moverse de allí, ahí se siente seguro. Lleva 80 días viviendo en la terminal y su pasaporte le permite seguir allí unos 100 más. Tiene un billete con la vuelta abierta para volver a Japón y algún día tendrá que usarlo.

Se dirigía a Brasil, país al que viajaba para ver a su novia, de la cual hacía tiempo que no sabía nada. Cuando regresaba a su país, haciendo escala en Ciudad de México, perdió el pasaporte. No fue nada grave, cuando consiguió una copia, todo estaba en orden. Pero él ya no quiso moverse de allí.

Los diplomáticos de la Embajada le ofrecieron alojamiento, dinero, un billete, pero él no quiere nada.

Sonríe perennemente.

Es como una canción de Carlos Berlanga. Si él estuviera aquí para ver esta noticia, se sentiría maravillado y triste.

También me recordó a esto.