Obras incompletas

Ana Martín Gaite

Todos estamos estremecidos ante la decisión de Planeta de destruir el stock de Obras Completas de Círculo de Lectores. He recordado el día de la presentación de las Obras Completas de Carmen Martín Gaite hace 10 años. Estuve allí y tome notas, de las cuales provienen los siguientes entrecomillados.

«Hoy la sorpresa sería fenomenal. Se quedaría con ojos como platos» dijo Ana Martín Gaite ese día sobre lo que pensaría su hermana, fallecida otros 10 años atrás, al saber que iban a recopilar toda su obra en siete volúmenes. Quizás estas palabras servirían también para la noticia de la destrucción de esos libros. Se le abrirían los ojos como platos, pero sin ilusión, supongo. Con gran decepción.

Ana dijo: «los años van pasando y me parece inaudito que [Carmen] siga viva. Estaría muy contenta ahora. Era madura y reflexiva pero también muy infantil. La literatura para ella era una fiesta y una sorpresa». También contó que desde niña supo que Carmen se dedicaría a la literatura porque por la noche, de una cama a otra, le decía «¿te cuento un cuento?«. «Siempre llevaba un lapicero y un bloc en la mano», dijo.

Ana Martín Gaite falleció el pasado mes de mayo, sin saber que lo que las copias de lo que tanta emoción le produjo en años anteriores pueden acabar en la trituradora de papel.

La nota de prensa y mis apuntes de ese día.

Acompañaba a Ana aquel día, como no, José Teruel, el editor de estas Obras Completas. Dijo: «Carmen estaba muy tentada de escribir raro, a lo pirao, pero es su gran respeto al lector lo que le obligaba a contar las cosas con claridad». A eso, su hermana contestó que «tanto en su vida como en su obra le encantaba el riesgo pero cuando llegaba el momento ¡daba marcha atrás!».

Teruel explicó que aunque en las novelas imponía esta necesidad de contar las cosas bien y claras, en los ensayos se permitía ponerse experimental, sin desarraigarse de la experiencia, porque su autobiografía y la observación estaba siempre enlazada con la escritura. Lo de observar y escuchar es esencial. Ana contó también algo con lo que me identifiqué y que me pareció muy periodístico: Carmen ponía la oreja atentamente cuando recorría Madrid en la línea circular del autobús.

También dijo que Carmen era una estudiante constante y una «universitaria nata». Que el mismo día en el que se encontraría con su muerte, en el hospital recibió una llamada de la Universidad Menéndez Pelayo para invitarla a dar un curso de verano. «Si me mandáis un taxi, voy», contestó la escritora.

Aunque aquel día se dijo que el séptimo volumen (Cuadernos y cartas) se publicaría en 2014, lo cierto es que se presentó el pasado 3 de octubre, pasando desapercibido, en un acto organizado por los propios gestores de su legado.

Miro mis notas de ese día con curiosidad, con la complacencia con la que se acaricia un tesoro y también con pena, mucha pena. No puedo evitarlo.

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