Octave Mirbeau en Holanda
16 Agosto 2010 por elenacEn este verano tan mirbeauista, no podía pasar por alto la fascinación que Octave sintió por Holando, ya que hace unas semanas he visitado por primera vez los Países Bajos.
Mirbeau escribió un libro muy moderno titulado 628-E8, que era la matrícula de su muy querido automóvil, con el que se fue de viaje por Europa. El escritor adoraba su coche, futurista símbolo del progreso mecánico, que había sido creado por el piloto de carreras Fernand Charron.
El país que más fascinó a Mirbeau en su viaje literario fue Holanda y, curiosamente, el que más detestó fue la vecina Bélgica. Escribe Lola Bermúdez en el prólogo de la edición de la Universidad de Cádiz que la gran importancia simbolista que tiene el puerto para el escritor (“estar de lleno en un lugar y soñar con el infinito”) provoca que considere Holanda como un gran puerto. Por eso elige este país como “su patria de elección”.
Así escribe Mirbeau:
“La Holanda de agua y cielo, la Holanda infinitamente verde, infinitamente gris perla, en la que nunca más osará aventurarse el menor recuerdo de Bélgica. Las carreteras se vuelven suaves, elásticas, sin polvo, con su pavimento de ladrillos limpios y uniformes en medio de la llanura. Carreteras bordeadas de espléndidos y gigantescos árboles [...] El agua siempre presente… brotando bajo las capas verdes de hierba como alumbra el rubor del brasero, bajo el manto de cenizas que lo recubre…”.
Le gustan los Países Bajos por ser un país portuario, trabajador, emprendedor, no católico y pacifista. “Estoy feliz por vivir sin prisas febriles, sin deseos bruscos ni repentinos. Con absoluta tranquilidad, gozo de la melancolía que me rodea y me penetra”.
Para Mirbeau y para mí, Holanda puede ser un lugar maravilloso de vacaciones pero, ¿dónde está nervio?, ¿y el conflicto?, ¿y esa oscuridad lasciva que tanto conmueve al escritor francés?
Sí, Mirbeau estaba cautivado por Vincent Van Gogh -ya dije que En el cielo es una obra maravillosa de homenaje a la locura del pintor- y no puede evitar disolver el arte que adora (Van Eyck, Jordaens, Rubens, Teniers, Van Dyck, Van Gogh) y que busca durante su viaje en los museos con el país del que se enamora.
En nuestra visita a Holanda vivimos en Venlo, una localidad de la única provincia católica de los Países Bajos: Limburgo. Una carretera, que recorrimos varias veces en bicicleta, se abre entre los árboles para enlazar Venlo con Alemania. Unos carteles, donde ya no existe la barrera que hubo, anuncian la entrada en Deutchland. Tengo la sensación de que Mirbeau también recorrió ese camino. Escribe Lola Bermúdez:
La llegada a Alemania, adonde el paso de la aduana se hace sin ningún contratiempo, se presenta casi como una continuación de Holanda: una hermosa carretera escoltada por olmos, una luz sorprendente, todo suavidad por la que, Brossette el chófer, se desliza en silencio solo atento al canto de los cilindros.
Ojalá tuviera una fotografía de ese camino para mostraros. Me gustaría poder transmitiros la alegría de ir pedaleando por esa carreterilla y cruzar una frontera que sólo existe en los mapas y entrar en Alemania, un país que me gusta y mucho, y sentir que eso es Europa, que Europa es tuya.
















Agosto 17th, 2010 a las 8:26 am
Qué bueno! Precisamente ahora mismo me estoy leyendo “Memoria de Georges el amargado”, es un verdadero placer leer a este hombre! Así que me sumo al tema mirbeauista veraniego.
Reverencias mil y que vaya bien el verano por ahí!
Agosto 17th, 2010 a las 11:04 pm
A veces sobran las fotografías porque la imaginación hace el resto…vi esa carretera y esa bicicleta por ella…
Besos.
Mar
Suerte en el concurso.
Agosto 22nd, 2010 a las 8:53 am
¡Qué bien! Ese fue el primero que yo leí de él. Me enganchó totalmente. Tienes que leer El Jardin de los Suplicios. Bueno, ¡tienes que leerlo todo! Me alegra mucho que tú también esté mirbeuista este verano. Besos.
Agosto 22nd, 2010 a las 4:16 pm
Jejeje, sí, ese lo leí hace unos meses (fue mi primero), impresionante sordidez exquisita…me encanta cuando en este tipo de literatura hablan de flores y vegetación, se me quedó bastante grabado ese pasaje.
Luego encontré algunas ilustraciones pertenecientes a una edición francesa de los años 30 aquí:
http://www.itsdeadlicious.com/2008/12/le-jardin-des-supplices-octave-mirbeau.html
igual ya lo has visto, pero bueno!
Bueno, hay que leer más de este hombre, eso está claro
Besos y reverencias mil.
Septiembre 10th, 2010 a las 12:43 am
Qué maravilla esas ilustraciones, por cierto. No las conocía.