Pocacosa

Poca cosa hoy. Día de compras: lencería, zapatillas, zapatos y una campana extractora para mi tía Angustias. Por la tarde he ido a una esteticien, una de esas que tienes que subir a un piso, de esas que se llaman con un nombre de mujer (“Eva”, en este caso), de esas que mientras esperas te ofrecen una taza de café más de una y dos veces, uno de esos sitios donde todas las mujeres que acuden se conocen y las clientas saludan a las dueñas con besos en las mejillas. Entró un hombre jubilado acompañando a su mujer y se sentó en una silla. Traía noticias frescas, él sabía con qué equipos le tocaba jugar al Depor la ¿Liga? No sé, la verdad es que no tengo ni idea de esto. Bastante tengo con saber que hoy han comenzado los mundiales de baloncesto y que España ha ganado a Canadá. Pero que nadie se engañe, mi interés por el basket es hedonista, Juanjo y Checht lo saben: me pongo enfermísima cuando llegan las explosiones de emoción entre los jugadores y se abrazan y se besan y,… uf, muy fuerte.

El caso es que las chicas de “Eva” (imagino que alguna de ellas debía ser la propia Eva) sabían muchísimo de fútbol y podían valorar con precisión hasta que punto era bueno o malo con quién jugaba el Deportivo y con quién el Real Madrid. Aquí en Coruña hay mucha aficición femenina, la verdad. Mi tía Angustias, por ejemplo, que no sabe mucho de muchas cosas pero es increíble lo que controla sobre este deporte; imagino que los años de matrimonio obligan, también. Me olvidé contar que el martes estuve con Carlos Ordóñez (exProzack y proGrado 33) en el estudio-casa de Esferobite, que son Juan Lesma y Belén Montero, los realizadores de los últimos videos de Fangoria y los de Astrud. Ellos, además de hacer un video (que harán) para Grado 33 (ya sabéis que Autoreverse sacará su disco en septiembre-octubre) han diseñado también la portada, la cual es impresionante, muy impactante. Ahora consulto mi correo, si me la han mandado la cuelgo aquí y os la enseño, ya que estamos en intimidad. Su casa está muy cerca de la de mis abuelos, en Santa Margarita, y es un paríso, una de esas casas llenas de alma que tanto nos gustan (sobre todo a Aldo), con muchísimos muñequitos y miles de tesoros encontrados.