Resplandor peligroso

Ayer estuve viendo, una vez más, a Esplendor Geométrico. Les acompañó Reserva Espiritual de Occidente, un grupo que hace conciertos cada día más estremecedores. Podría parecer una combinación extraña pero no hay nada como un concierto de dos grupos complementarios en lugar de similares. Por los amigos que encontré allí sé perfectamente que ambos comparten público. Un escenario que primero pisa con mística Cela Ortega y después inunda de cerveza Arturo Lanz, es un lugar frente al que merece la pena estar.

Escribo aquí sobre este concierto porque no quiero olvidarme de todo aquello que destroza Esplendor Geométrico sólo por existir. Cuando empezábamos a pensar que el punk es una estética que se vende en H&M, que la música española es la portada del especial de Mondosonoro con sus hombres barbudos y que a los 50 años eres un músico muerto en vida, llega Arturo Lanz y Saverio Evangelista y te hacen sentir que hay una barrera peligrosa, una verja electrificada, contra la que se pueden / te pueden lanzar.

Cuando aún los miembros de REO estaban recibiendo sus últimos aplausos, las luces de la sala Boite se encienden y una música cualquiera avisa de que hay que distraerse mientras se produce el cambio, Arturo Lanz ya se ha subido al escenario. El concierto empieza cuando a él le da la gana, que es ya. A su espalda Saverio coloca responsablemente la mesa y los aparatos mientras varias personas van y bien acarreando bultos. Pero la gente no está distraída. Miran a Arturo y comienzan a responder a sus gestos con jaleos. Sonríe, arqueando su cuerpo al borde del escenario, haciendo como que calienta al toro. El concierto empieza cuando Arturo sale al escenario y no se acaba hasta que no le apetece irse. Y normalmente no le apetece nunca.

El público estaba enfervorecido y Arturo se lanzaba sobre ellos y la gente sobre él. Le tiraban cerveza o él mismo la derramaba sobre su cabeza, le pellizcaban los pezones que había dejado de cubrir con un polo desde casi el comienzo. Hasta el fan más loco se le puso delante para hacerle una felación al tercio de cerveza que Lanz sostenía sobre su bragueta. por supuesto, en Suecia no se comporta así. Pero en España, siempre que le he visto, siento que es capaz de cualquier cosa. Aunque nunca tan loco, quizá, como ayer. pero no es una locura o una extravagancia suya: es música industrial, y es así como debe ser. A su lado, Whitehouse son unos intelectuales. Saverio elabora pero Arturo va de otra cosa:

En esa entrevista que les hice en el año 2010 (ver vídeo), Arturo dice que entiende que la gente no comprendan que ellos no tienen influencias, porque la gente escucha a Los Planetas. Que Esplendor vivirá hasta que él se muera. Que no viven de la música. Y que no ha pasado 30 años de su vida en Esplendor, sino 30 años viviendo y un 10% de eso es Esplendor: tres años de su vida es el tiempo que le ha ocupado. Y dijo muchas más cosas que no salen en el vídeo (y que ya no recuerdo) porque el muy bruto le dio al botón de apagar el micro mientras o sujetaba y no se grabó la voz.

Fotos del concierto de Adamo Dimitriadis:



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