Ritual

REO por Sergio Albert

Reserva Espiritual de Occidente se ha convertido en algo grande. Siempre fue especial y hacía pequeñas cosas bonitas, como aquel disco con fundas cosidas a mano con tela negra de mortaja. Después de transitar aquellos lugares, ásperos, confusos, inaccesibles, R.E.O. ha llegado a este recodo en el camino en el que se deja ver como un gran dragón que palpita y sangra.

No conozco otra voz como la de Svali, que se asoma vibrando desde dentro de un manantial, que se eleva con ímpetu y, a veces, cuando desciende, no es al agua clara sino a una pantanosa en la que se sumerge.

Ayer algunos fuimos convocados a una escucha esotérica de su disco El Cristo de la Atlántida, que publica Humo este mes de febrero. Diseñaron un ritual con el objetivo de conducir a los oyentes a un lugar concreto y un estado preciso. Con los ojos cerrados, como antiguamente, y congregados en torno a un fuego simbólico, escuchamos las canciones y la voz de Wences Lamas, que nos iba dirigiendo.Vestimos máscaras, como siempre hacemos, pero esta vez más explícitas, y Pablo Rajenstein creó una ilusión donde crear el miedo y arrancarnos una máscara que no nos gustara; para quedarnos con una que sí. Como siembre hacemos, como antiguamente.

¿Compartes?