Siouxsie: “El estilo no es algo que se compra cuando tienes muchísimo dinero”

La única mujer que se apoderó del post-punk en tiempos de hombres siniestros ha reinado como suprema sacerdotisa durante tres décadas. Divorciada de marido y grupo, visita España para dar una lección de teatro, glamour y embrujo

Siouxsie en plan Manta RaySiouxsie Sioux, musa y tótem, ha sabido ser la gran dama del post-punk sin dejar de parecer la más perra. Con maestría ha trazado la delgada línea de fantasía que une los Sex Pistols con el cabaret. Su voz gruesa, la pluma de pavo real que dibuja el maquillaje de sus párpados y ese carácter fuerte que la emparenta más estrechamente con Maria Callas que con otras señoras de su generación, como Debbie Harry o Diamanda Galas hacen de ella una reina gótica, un icono inmortal.

Como tal, tiene el honor de ser el último cabeza de cartel que clausure este domingo el FIB Heineken 2008. Un día antes realizará sus bailes rituales en la noche de Madrid, durante el Saturday Night Fiber.

El grupo Siouxsie & the Banshees, formado por ella, su marido Budgie y Steven Severin, permanecieron juntos veinte años hasta que decidieron dejarlo en 1996, tiempos en los que “la industria musical confundía a los oportunistas con los protagonistas”, según decía el comunicado que selló la separación.

Budgie y Siouxsie continuaron haciendo música hasta su reciente separación, en este caso sentimental. La Siouxsie soltera, sola, propia, que emerge como un cisne es la que conocemos ahora, con su primer disco en solitario, Mantaray (2007); “sentí como si estuviera empezando de nuevo”, dice al otro lado del teléfono desde Francia, donde reside.

¿Hubo algún libro o disco o recuerdo que te acompañara durante la grabación?

Siempre llevo algo de ciencia-ficción. Me gusta mucho la de J. G. Ballard y algunos de esos textos están estrechamente relacionados con un viaje en el que voy conduciendo por Francia hacia Cataluña, especialmente en las proximidades a Portlligat, cerca de la casa de Dalí, que es un lugar que se siente muy de ciencia-ficción porque está aislado. Hay una casa de pescadores, pintada de blanco, uno de los primeros sitios que visité, y ahí es donde sientes la esencia, te ves rodeado por lo que Dalí pintó, es algo aislacionista pero también cienciaficcional.

Ahora que mencionas a Ballard, sabiéndose que está muy enfermo, me pregunto cómo una persona pública, un artista, afronta el envejecimiento. ¿Cómo lo haces tú?

Cuando tienes 16, 17 o 18 la idea de tener 30 o 40 es increíble, no lo puedes imaginar. Lo mejor de hacerse mayor y tener más experiencia es que tienes mucho de lo que tirar, y son experiencias reales. Puedes poner muchas más cosas en perspectiva que cuando tienes 18 o 19 y tú estás ahí, abriéndote camino para ser independiente por ti solo, por primera vez. Cuando miro hacia atrás recuerdo tener 18 años y no estar unida a otros de 18 porque me sentía diferente a ellos. Parecía que tuvieran la vida ya montada, me parecían tan viejos. Sólo con la gente a la que conecté a través de la música que amaba conseguí no sentirme sola. Es extraño cuando la gente piensa que una edad, el sexo o la orientación sexual te hace ser exactamente igual a otra persona. Es una panorámica demasiado vaga, demasiado grande. Es como decir que a todos los gays les gustan las mismas cosas, es estúpido.

Lo que pensaste a los 18, ¿lo sigues pensando sobre la gente de tu edad ahora?

Bueno… no de esa manera. He conocido a más gente con la que me puedo sentir más cercana pero lo cierto es que veo a personas de 40 y 30 años y me parecen increíblemente acabados. Es una pena porque esa gente se está perdiendo algo, creen que están perdiendo juventud en lugar de verlo cono una ganancia de conocimiento y experiencias.

¿Y cuál es tu secreto para no perder el glamour?

El glamour es algo que me atrajo desde que tenía 9 o 10 años e iba al cine con mi madre, que adoraba las películas, así que yo también. Y por supuesto tuve la suerte de crecer, ya en mi adolescencia, disfrutando de Bowie, Roxy Music y Marc Bolan. Veo el glamour como una extensión especial de cómo te sientes. Lo que sí es seguro es que no creo que el estilo sea algo que se pueda comprar cuando tienes muchísimo dinero y llevas ropa de diseñadores. Cuando era joven no podía permitirme ni comprar ropa de Malcolm McLaren y Vivianne Westwood pero siempre tenía recursos y mis propias ideas de lo que quería proyectar.

Pero me doy cuenta de que hay mucha gente en el negocio de la música, no imaginarías cuanta, que no comparte esa manera de ver las cosas, que piensan que tienen que tener estilistas y gente que les vista. Cuando para mí precisamente eso es lo divertido.

Yo siempre lo he disfrutado pero nunca he juzgado a nadie sólo por como viste. Para mí importa lo mismo que el contenido, lo que importa es el todo.

La reina del drama

La pareja de productores Steve Evans y Charlie Jones han colaborado en la composición  y, por supuesto, en el sonido del disco. Siouxsie, que hoy tiene 51 años años, quería hacer las cosas de una manera más directa, meter muchas guitarras, trabajar la electrónica de una manera orgánica y hacer un disco con mucha imaginación. Y en directo… “¡Siempre tiene que haber algo de teatro! Me gusta que las cosas sean dramáticas. No estoy interesada en ese tipo de artista que no proyecta algo, que no entiende el teatro. Yo siempre he usado como inspiración películas, bandas sonoras, libros, obras de teatro… en lugar de otras músicas. Hay algunos artistas que, aunque me guste su música, sé que van a salir al escenario y va a ser como verlos en un ensayo. ¿Por qué voy a querer ver yo eso?”.

En un sentido escenográfico, ¿cuáles son tus artistas favoritos o qué puesta en escena de alguna gira te ha gustado mucho?

Siempre disfruto lo que hace Iggy Pop sobre el escenario. Peaches es una gran intérprete, muy excitante. Prince solía serlo pero hace que no le veo muchísimo tiempo. Desearía haber visto a… Frank Sinatra en concierto (risas) pero vi un gran espectáculo teatral en 2006 en el London Palladium donde se usó tecnología de pantallas, proyecciones de vídeo con material de conciertos, que fue una forma muy creativa de montarle un concierto a alguien que ya está muerto (risas).

Por lo que me dices tú prefieres ver en concierto a un personaje muy dramático que una gran escenografía.

Sí, me gusta tener ahí un personaje fuerte, poderoso.

¿Quién es, para ti, la más grande de las reinas góticas?

(Muchas risas) Oh Dios, no sé, Shirley Bassey (más risas). Yo diría que Carmen Miranda, que hacía grandes conciertos. Ah, y vi una actuación alucinante en Los Ángeles hace unos diez años de Eartha Kitt, y ¡qué concierto! ¡Y eso que ella está ya en sus 70!

CC. Elena Cabrera. Publicado en ADN.es