Soy una palabra literalmente traducida
Junio 30th, 2009 por elenac
Pienso mucho en las palabras. Soy una pésima traductora. Cuando me encargan adaptar al castellano un, digamos, email de confirmación tras el registro en una página web, soy incapaz de encontrar las frases naturales que harían más humana la relación de la persona con la web, “el sitio”, como se le denomina legalmente e intento siempre evitar decir.
Sí que soy mala. Menos mal que no se me ocurrió tirar por ahí. “Verifica tu dirección de email”, he escrito hoy. ¿Suena natural? Supongo que sí, pero más que nada porque nos hemos acostumbrado a las traducciones literales del inglés al usar las webs. No sé qué es lo que habría que decir para ser puristas del castellano. Quizás habría que echarle imaginación, algo de interpretación, lo que diríamos en una conversación natural… “asegúranos que tú eres tú”, por ejemplo, se me ocurre.
Estoy segura de que alguien en MTV prefiere la traducción literal a la libre, que alguien, en algún país, con algún cargo extravagante, no me dejará decir “dime que tú eres tú”. Claro, no lo he dicho aún: estoy trabajando por unos días, de nuevo, en MTV España. Ha sido peculiar volver después de dos años y dos meses de mi abandono. Pero todo sigue igual, casi todas las mismas caras (excepto mi viejo webteam, ¡cuánto extraño a Antonio Velasco, Olivier Arson, Óscar Palmer, Emi Salvador y nuestro capitán Víctor Puig! Sólo queda Marta Pinilla, al menos con ella allí siento más seguridad, la de un lejano regusto familiar). Me doy cuenta de que Digital Media es, probablemente, el departamento más cambiado de todos los de este canal con el que una vez soñé, luego trabajé y después, desilusionada, dejé.
En MTV estoy trabajando para el lanzamiento de una web que se hará en estos días. Ayer recibí un encargo inesperado que califiqué, le dije a Marta, como la petición más grotesca que jamás había recibido. Va sobre palabras. Me enviaron tres documentos con listas de palabras presuntamente obscenas que debía traducir del inglés al español y de algún español latinoamericano al que se habla en el estado español o, al menos, al que se habla más generalizadamente. Esas palabras formarán parte de una lista negra de vocablos a censurar, no sé de qué manera, en una web de aportaciones de usuarios. No me gustaba el trabajo y me vi desbordada. ¿Cuántas maneras de decir ‘polla’ conozco?, me preguntaba para poder enumerar la lista. Y, luego, me quejaba, ¿por qué censurar la palabra ‘pene’, ‘escroto’ o ‘masturbación’? (Por acudir a las más finas de la lista). ¿Cuántas palabras para decir ‘gay’ o ‘lesbiana’? Todas ellas censuradas: bujarrón, trucha, truchón, julandrón, afeminado… hay alguien en esa empresa que no quiere que se usen para insultar. Pero, ¿y si se usan para describir, o para autodefinirse? ¿Qué tienen de malo? ¿Por qué son perniciosas las palabras inglesas 69, clit, cunnilingus, cunt, ejaculate, erect, homo, lesbo, queer o pussy? ¿Hay que mantener a los menores alejados de la existencia de un pussy, de la posibilidad de un homo, de la naturalidad de una erect, de la inevitabilidad de una ejaculate?
Paralelamente, me di cuenta de lo finolis que soy, qué poco vocabulario procaz conozco y, también, me asombró la cantidad de palabras inglesas que existen para llamar despectivamente a personas de otros países. Nosotros no tenemos eso, más allá de ‘negrata’ o ’sudaca’. Así que de las interminables listas no pude traducir -afortunadamente- el slang peyorativo para los italianos, los indios y otras muchas nacionalidades que ya no recuerdo.
En relación, también, con las palabras, estoy muy asombrada con el libro que estoy leyendo ahora mismo, Soy una caja, de Natalia Carrero. Me lo prestó Carolina porque tiene que ver con Clarice Lispector. Es el libro más bonito que nunca haya leído que sepa conjugar dos biografías al mismo tiempo, la de Natalia Carrero y la de Clarice Lispector, que a menudo parecen sólo una. Ayer me dormí pensando en muchas de las cosas que leí. Parece que no leí con los pies, ayer noche.
Últimamente he leído cosas estupendas, como los relatos de Ignacio Aldecoa y Las ninfas, de Francisco Umbral, que me gustó tantísimo, como quedó claro, o no, en el post anterior. Todo me lleva a recordar que tengo que cuidar más la palabra. Aunque mi mala memoria me deje con pocas pero, las que me queden, que sean propias, adecuadas, precisas, que las mime y las alimente. Que sean mías y no prestadas, como dice Morrissey en la siempre presente Cemetery Gates.













Junio 30th, 2009 a las 11:25 pm
Pues yo, que fui testigo temporal de tus traducciones, tengo que reconocer que, cuando apareces detras de Ali con tu portatil y tu lista de groserias,me alegro mucho y me traes nostalgia de una mtv que pudo ser y no fue, pero que fue encantadora en su potencialidad!!!
Julio 1st, 2009 a las 2:26 pm
a mi los taco me parecen divertidos
igual que las historias de mi frutera
no le sirve de alimento a mi mente, pero te echas unas risas
Julio 1st, 2009 a las 6:07 pm
Qué tiempos aquellos del web team…
No me creo que seas mala con las palabras (sean traducciones o no). Con otra cosas quizás, pero con las palabra no.
¿De quién fue la genial idea de encargate semejante trabajito? Una empresa que no sabe ver el talento acaba haciendo cosas como esta: encargar una lista de tacos a traducir a una experta blogger que se ha pateado webs y webs y que sabe de música bastante más que muchos…
Julio 1st, 2009 a las 11:52 pm
Os agradezco mucho los comentarios, sobre todo cuando se ponen tan bonitos…
Pero lo del trabajo da igual, yo me remango y hago cualquier cosa que haya que hacer para que un trabajo salga adelante.
Además, me llamaron a mí porque conozco MTV, que paradójicamente resulta ser más importante que conocer el mundo exterior.
Qué mal repartido está en este mundo el dinero en relación al talento. Dale una renta mínima y herramientas audiovisuales a una persona que tenga cosas que decir, más o menos le he escuchado decir hoy a Felipe G. Gil…
Dale a Pablo Mejías el tiempo y la oportunidad de usar su equipo para algo más que subir videoclips…
Dale a Mariano Amiune la opción de trabajar para su propia creatividad en lugar de para los clientes…
He conocido tanta gente con un talento arruinado por trabajo serviles…
Julio 7th, 2009 a las 9:31 am
Cada vez que vuelves a entrar en nuestra oficina, para sentarte y pasar horas allí, trabajando, se dan de hostias la alegría desbordante de tenerte allí y hacer realidad la ilusión que suponía en su día pensar en con naturalidad en la unificación de oficinas, con el asombro apenado de saberte haciendo listas de mierda y pensar que manda cojones para lo que se recurre a las personas más váldas y valiosas.
De momento, prefiero quedarme con la alegría, claro, y saber que mientras lidias con gilipolleces como el encargo citado, que te ventilas con la minga -¿existe expresión equivalente que no te cambie el género-, sabes hacer y haces, y dedicas tu tiempo y lo mejor de tu cabeza a cosas que valen mucho más y te hacen mucho más feliz.
Como a nosotros leerte, libre, en este blog por ejemplo, y dejarte un comentario que jamás hubiese podido registrarse en MTV Música. Que además me hace pensar que yo también debo de ser un finolis, porque no he sabido usar más que unas pocas palabrotas, cuando me hubiera gustado firmar un texto plagado de ellas
Besazos, Elena.