Ser fan

Noviembre 29th, 2009 por elenac

Ya sé que estáis esperando que hable de Barcelona. Yo también. No lo hice desde allí ni justo al regresar por lo que, debido a la instantaneidad de los blogs, parece que algo que sucedió hace una semana está pasadísimo de moda. Lo preguntaba ayer Jorge Carrión desde el público y hacia una de las mesas de Ctrl+Alt+Del, reiniciando al monstruo: ¿no le sucede a la literatura, y al mercado editorial, que por culpa de la instantaneidad del publicar en blogs, eso de esperar meses o medio año para que el editor te saque tu libro al papel, provoque en los libros (en el lector) la sensación de que ya no pertenecen al presente, ni a nuestro presente ni al presente del autor? Nadie le contestó, porque hizo otra pregunta de seguido y los de la mesa la olvidaron o bien la consideraron pasada de moda por pertenecer al minuto anterior.

Que los días de la semana se hayan ido amontonando sobre el fin de semana que pasamos en Barcelona para ver a Depeche Mode dos veces más no significa que no deba hablarse de ello, que no sea importante; dentro de la escala de importancia que las cosas tienen en The Last Dance.

Cogimos el Xantia con el tanque rebosante de gasolina para gastarla poco a poco por la A-2. A la altura de Zaragoza, la A-2, aquella vieja N-2, se convierte en AP-2. Esa P te cuesta algo más de 20 euros. A mí una vez me enseñaron que según se rentabilizan las autopistas los peajes cuestan menos. En Cataluña esta regla no funciona y cada vez es más caro viajar por carretera a Barcelona. ¡20 euros!

Al llegar pasamos por la Zona Franca y por el Cementerio de Montjuic. Los dos lugares están rodeados de silencio, despoblados salvo por las prostitutas que aguantan la noche a pie derecho. Alberto me pregunta si he estado alguna vez allí, en ese cementerio. Yo no pero imagino que él sí. La pregunta me parece natural y unos metros después pienso qué tipo de pasados tenemos para que rondar los cementerios sea algo natural. No me contestéis, ya lo sé. En él están enterrados Buenaventura Durruti, Montserrat Roig o Francisco Ferrer i Guardia. La Zona Franca y el cementerio son lugares industriales y románticos, respectivamente, así que pienso, mirando a través de mi ventanilla, en Cold Meat Industry, que es también las dos cosas.

Ese camino nos lleva hasta el Palau de los Deportes en Montjuic. Aparcamos tan fácilmente que me resulta sospechoso y casi pienso que nos hemos equivocado de día. Sólo tendremos que hacer una hora de cola ante de abran puertas. A pesar de que en Madrid hice dos horas tengo más o menos la misma cantidad de gente delante, aunque se les ve más depecheros, la masa es más uniformemente negra. El segundo día de Madrid había un hombre detrás de mí que vestía camisa y jersey verde, pantalones quizá vaqueros, tenía el peno cano y no parecía la persona que esperas se haga dos horas de cola delante del Palacio de Deportes para conseguir el mejor sitio posible en la pista. Pero este hombre, acompañado de una mujer, llevaba dos chapas de Depeche Mode enganchadas en el jersey de lana. Me emocionó que hubiera algo tan irreductible en él.

Corrimos. Antes, cuando había menos miedo a las catástrofes, se abrían las puertas y tu corrías como si te persiguiera el demonio. Hoy no te dejan correr y, en el camino a las primeras filas, te encuentras varias barreras de hombretones que te dicen cosas como “calma chica”, “más despacio chavala” o “no corráis, no corráis”. La única solución es hacer carreritas entre barrera y barrera de hombretones y, cuando te acercas a ellos, disimular caminando lo más rápido posible. Eso sí, al traspasar la última frontera, cuando ya no queda nadie que te frene, se produce un sprint final adrenalínico similar a una carrera en un partido de rugby, vigilando a tus competidores, buscando el camino más rápido, esquivando a los más lentos, zigzagueando hasta colocarte en el hueco más cercano al escenario. En cuanto te has colocado, segundos después, notas cómo se agolpan a tu espalda todos los que vienen detrás de ti. Apenas medio minuto después ya no ves nada hacia atrás, sólo cabezas.

Ese es el momento de valorar con Alberto el sitio que hemos conseguido y contar las filas de gente que tenemos por delante. Comentamos si estamos más o menos cerca que tal o cual concierto de Depeche. Eso sí, regla de oro: siempre delante de Martin. Sin duda prefiero una séptima fila delante de Martin que una segunda delante de Fletcher. No me imagino a Alberto llevándome la contraria en eso. Lo siguiente es hacerse fotos, mirar las gradas, ver las lonas que se cuelgan (“Depeche Mode, a mission of beauty” o la del Club Devotion) y valorar, de nuevo, la velocidad a la que se llenan en relación a tal o cual otro concierto de Depeche. Se hace cuesta arriba volver a ver a Soulsavers otras dos veces más. Una vez dentro del estadio falta una hora y cuarto de espera antes del telonero, aprisionados entre los cuerpos impacientes de las primeras filas, sin poder moverse apenas. Luego llegan los tres cuartos de hora de la impasividad de Mark Lanegan (siempre la misma ropa, siempre el mismo gesto, jamás una palabra para el público, el tic en su mano derecha, el pie de micro agarrado con su mano izquierda) durante los que nos entretenemos en buscarle parecidos (Hellboy, Tom Waits, luego pensamos en personas que se parecen a Hellboy, después me imagino a Lanegan limándose los cuernos). Cuando acaba el grupo llega la media hora de cambio, que es la más entretenida. Aparece un roadie del que somos fans debido a la falda de cuero que viste, sacada del armario de Martin Gore en la era Music for the masses. Comienzan a chequear que todo funciona. Primero la bola en blanco (primeros aplausos), luego la pantalla en blanco, luego la batería, los teclados, los micros y la guitarra roja de Martin con la que tocará In Chains. El momento más emocionante sucede cuando, cinco minutos antes del inicio del concierto, las letras D y M con la tipografía del último disco comienzan a dar la vuelta a la gigantesca bola que preside la escena, la bola es el sexto Depeche.

El primer día nos amenizó la espera un fan del rock de estadio, concretamente de Bon Jovi. Dijo que era el primero de la cola de su concierto, con entrada golden ring, si no fuera por un extranjero que tenía delante. Pero como era extranjero no contaba, en realidad; el primero era él. Comprendimos, en ese momento más que nunca, que Depeche Mode no son el grupo de synthpop oscuro, guapos y tan bien vestidos, con letras que te calan en el alma, sonidos con reminiscencias industriales tan bien trabajados y voces maravillosas con dos líderes carismáticos, sino un grupo más de rock de estadio dentro del circuito de grupos que hacen gira llenando los estadios; uno de esos grupos que hay que ir a ver, en definitiva. Ese es el motivo por el que cada vez hay menos depecheros en los conciertos de Depeche Mode.

El segundo concierto de Barcelona fue impresionante, tan bueno como el segundo de Madrid pero, debido a las sorpresas en el repertorio habría que colocarlo por delante. No sé si debido a la presencia de las cámaras (que grababan material para el DVD) o a que se trataba del último de cuatro conciertos en España, Martin y Dave hicieron un inesperado quinto bis en la lengua del escenario con Waiting for the night, como en Valladolid. Tampoco esperábamos que en lugar de Miles Away entrara Come Back, la cual me disgusta menos por lo que celebré el cambio. Al igual que en Madrid, el segundo día Martin hizo Dressed in Black en lugar de One Caress. Dressed in Black es el mejor momento de la gira, claramente, y siento mucho que haya públicos que se lo pierden. Ésta me gustó más en Madrid, pero quizá fuera porque era la primera vez que la veía. También hubo algunos cambios en el orden del setlist, como explica Peter en el Tour blog oficial.

El sábado por la mañana nos fuimos a comprar discos y la tienda en la que más recolectamos fue Revólver, donde hay una buena sección de vinilo y se encuentran ofertas. Con las bolsas en la mano y la entrada para la noche ardiéndonos en el bolsillo nos fuimos a comer a un excelente vegetariano cerca del MACBA, llamado L’Horta.

Después del concierto fuimos al aftershow. De verdad que era algo que no quería hacer pero inevitablemente acabamos cayendo. Nos citamos con el Comandante, quien nos ha dado cobijo en su hogar durante los días en Barcelona, en el KGB y allí prosiguió la banda sonora depechiana de nuestras vidas, jalonada con el fletcherismo del dj madrileño Rubi y el dj de la escena Albert Code. Y, en fin, aquí tenemos esta mitiquísima foto correspondiente a dicha noche y dicha fiesta. De izquierda a derecha Raúl (con mirada seductora) de Comando Suzie (el mejor grupo de España), Albert Code (rey de la fiesta) y (el inigualable) Alberto Monreal:

Volvimos a Madrid escuchando discos, que es una de las grandes cosas que tiene conducir. Escuchar las remasterizaciones de Kraftwerk mientras se recorre la AP-2 al límite del límite, y a veces algo más del límite, hasta que ves un coche de policía multando a uno que también quería ir más allá del límite escuchando las remasterizaciones de Kraftwerk, es una de las grandes experiencias vitales.

Regresé a Madrid con ganas de volver a escuchar a Depeche Mode en un tiempo, dejarlo reposar. La aparición del nuevo vídeo trunco en cierta medida mis planes, por desgracia el videoclip no me gusta, por lo que no tendré que escuchar Fragile tension muchas más veces. Al llegar a casa abrí un cajón para mirar la entrada de The Horrors, que llevaba un buen tiempo esperando en ese cajón con un post-it encima en el que podías leer, en letras mayúsculas y entre admiraciones las palabras BOLA DISCO. The Horrors, uno de los grandes grupos del siglo XXI, tocaron el miércoles pasado en Madrid. Era la tercera vez que les veía. Debería haber sido la cuarta pero el viento huracanado de Benicàssim canceló su concierto en el festival. Cumpliendo con el ritual, nos retratamos en el tiempo de espera, como si nuestra vida ya se hubiera convertido en un loop de cola-foto-telonero-grupo-cola-foto-telonero-grupo…

The Horrors hoy tiene todo lo que le falta a Depeche Mode, todo lo que tuvo. Despierta en mí algo que Depeche, con su previsibilidad, adormece. Depeche Mode es el grupo de mi vida pero The Horrors, The Horrors es yo hoy, es lo que tiene que ser la música para que te subleve, te retuerza y tú adores, te entregues, importes tanto como importan ellos.

Tienen la furia del primer disco (dadle al play en el primer video, el de Gloves) y toda la fantasía del segundo (play en el segundo, el de Scarlett Fields). Lo tienen todo por delante, tienen dos discos de los que no sobra ni una canción, son espectaculares sin montar ningún espectáculo, son guapos desde mi canon de hermosura, el cual entiendo que no se comparta, visten, miran, te cambian la vida.

Hay que ser fan, uno no puede pasar por la vida sin ser fan.

Después de cómo he criticado a los demás no me veo capaz de titular este post

Noviembre 18th, 2009 por elenac

Dos gelocatiles que neutralizaron ciertos dolores también ayudaron -digo por intentar encontrarle una explicación mesurable, como, por ejemplo, lo que pesa un gramo de paracetamol- a convertir la segunda noche de Depeche Mode en espectacular. El lunes estuvo bien, pero el martes estuvo genial. Siempre dentro de los márgenes del ya no son lo que eran y bla bla bla. El primer día no lloré, el segundo sí. El primer día sonaba bajito, cansado, a bola, rebotando. El segundo fue rotundo, fuerte, vibrante, sólido. El primer día Martin Gore cantó One Caress -una de mis canciones favoritas- pero en el segundo hizo Dressed in Black, que no sólo es una canción que adoro sino que además no la había escuchado nunca en directo, y menos de los labios de su compositor en lugar de los de su intérprete. Me había cuidado bien de no ver ningún vídeo en YouTube de conciertos anteriores para no estropearme ese inédito Dressed in Black, pero ayer, cuando reconocí al fin los primeros acordes, se paró un poquito mi corazón, luego se acompasó con cada uno de los “again” para latir con más fuerza. Martin sostiene delicadamente el micro en una mano y dibuja las notas en el pentagrama imaginario con la otra. Avanza por el escenario como si cruzara un dormitorio. Down to the floor again, I’m begging for more again…

¿Y Gahan qué? No es que Gahan no sea fascinante. Podría hablar horas sobre él, especialmente sobre su manera de bailar, lo sexy que es, la oscuridad de su voz y su mirada… Pero soy martinista y prefiero escribir sobre lo que otros dejan de lado.

Shadows fall onto me as she stands there over me and waits to encompass me but I lay there helplessly, but oh, what can you do when she’s dressed in black? Lo único malo que puedo decir sobre el martes es que en lugar de Sister of Night Martin cantó Jezabel, una canción del último disco que, como en general todo el álbum, no me gusta. De acuerdo, no es lo único malo, deberían eliminar ese truñazo que es The truth is / Miles Away y comenzar el concierto a partir de la cuarta canción, es decir, obviar el último disco. Con el tiempo (si es que hay más tiempo por delante) pasará con SOTU como con Exciter, que en los repertorios de conciertos pareciera como si nunca hubiera existido.

Los conciertos de DM son tan rígidos que incluso se repiten los mismos gestos y bromas, como ver a Dave cantando la frase final Enjoy the silence a la pastilla de la guitarra de Martin y éste contestándole con una sonrisa. Pero afortunadamente a veces demuestran ser humanos y cometer errores, fallos que se convierten en detalles que sirven para diferenciar un concierto de otro, como el arranque por segunda vez de Personal Jesus en Valencia o el desenchufado (¿qué pasó con el cable?) no intencionado de Martin en Sister of Night el lunes:

¿De qué sirve 15.000 personas moviendo las manos a la vez?

Aunque es emocionante y bonito de ver, la respuesta es que no sirve para nada. Me explico: es un gesto obligado levantar los brazos y llevarlos de un lado a otro, todos coordinados, al final de Never let me down again. A pesar de que lo hago, personalmente me siento idiota. Es tan difícil conseguir movilizar a un puñado de personas para hacer algo útil que me resulta ridículo que 15.000 puedan hacer algo inútil.

Un esteta decadentista podría venir a pisotearme mis pequeños despuntes comunistas diciendo si acaso por no ser útil no es por ello más bello. Y ante eso, en fin, no tengo nada más que añadir. Tengo el corazón dividido.

El difícil arte de titular un concierto de Depeche Mode

Dice Alberto que nadie se fija tanto en los titulares como yo, que a la gente les da igual. Yo no lo creo: si les dieran igual no existirían. Sí, es verdad, hay alguno para el que no existen, como para por ejemplo forbidden08 quien en su blog que titula CRÍTICA CRÓNICA CONCIERTO DEPECHE MODE MADRID 16 DE NOVIEMBRE; poniendo mayúsculas ya dejó su impronta personal. No he conseguido leer ni un título bueno en estos tres pasados conciertos. Espero que la prensa catalana me dé alguna alegría este fin de semana. He reunido algunos ejemplos de sonoros fracasos: Depeche Mode: seducir sin despeinarse en Terra. El universo de los astronautas en Jenesaispop (lo dicen por los horribles visuales, que sean horribles es algo que añado yo, no ellos). En línea con la referencia al título del último disco, las páginas locales de El Mundo (Carlos Moral) hiperbólicamente titula: El universo se rinde a sus pies. Depeche Mode hace vibrar a más de 17.000 almas en Madrid, típico titular de agencia con verbo, información y un toque (“almas”) sutil relacionado con el grupo, es de Europa Press. Depeche Mode, como en casa, en ABC.es. Este es sin duda el peor de todos (premio también a la crónica más nefasta, de EFE) Depeche Mode, la devoción por el Lado Oscuro más rentable del techno-pop (¿por qué mayúsculas en Lado y Oscuro?). Depeche Mode desprende una progresiva conmoción electrónica en Gentedigital.es, este si que no soy capaz de entenderlo. Depeche Mode desenfunda muy tarde en Las Provincias (risas, muchas risas. Esta crónica merece ser leída ya que está escrita como si este concierto no formara parte de una gira, como si DM hubieran venido sólo para tocarles a ellos, y hacerlo fatal. Hay que considerar también el pie de foto “25 años después el tecno aún gobierna en Valencia”). Muzikalia se ha lucido con este no-titular: Recinto de Feria Valencia. Pabellón 5 que, si no fuera porque supongo que no es apropósito, me parecería una audacia de lo más industrial. Depeche Mode: una cuestión de fe, aquí Lainformacion.com se descuelga con todo un clásico, repetido probablemente mil veces pero, como es un medio joven, se lo perdonamos. Y, para terminar, un titular del que no tenemos la culpa porque es anterior a la gira ibérica, viene del concierto del 15 de octubre en Chile y dice así Depeche Mode: un osornino que gozó una vuelta por el universo, den las gracias a Héctor Ochoa Mardones, reportero ciudadano de El Vacanudo.

She’s dresed in black again and I’m falling down again

Noviembre 15th, 2009 por elenac

Paralizada y nerviosa, como siempre antes de un concierto de Depeche Mode. ¡Esta mañana no puedo pensar en otra cosa! ¡Y tengo demasiadas cosas que hacer! Mañana comienza el primero de una tanda de cuatro conciertos de DM que Milord y yo nos vamos a meter entre pecho y espalda, primero los dos de Madrid y después, el fin de semana, los dos de Barcelona. Me pregunto qué estará haciendo el grupo durante estos días de descanso entre Valencia y Madrid. ¿Habrán volado a Inglaterra para ver a la familia?, ¿estarán en Madrid recordando viejos tiempos?, ¿si saco la cabeza por la ventana estará Martin en el jardín? En estas trascendentales preguntas ocupo mis horas mientras escucho un montón de canciones.
He reparado en que en Valencia no tocaron Dressed in Black (del Black Celebration), un nuevo añadido a la gira, ¡cantada por Martin!. Si sólo fuera a ir a uno de los conciertos estaría preocupadísima pensando si tendría suerte o no de ver una canción que nunca les he visto hacer. Sabiendo que voy a cuatro, es imposible perderla. Así, espero poder ver todas las opciones de setlist y escuchar también One Caress y Home. También tengo muchas ganas de ver Sister of Nigh cantada por Martin. También están ensayando Condemnation e imagino que en algún momento la introducirán, ¿será en España, o en Madrid, como homenaje a la grabación de Songs of Faith and Devotion?
Por supuesto, mi otro blog, Martingorey, está que arde, con información sobre las fiestas y todo lo que vaya cayendo.

Por otro lado, también tenemos ese incesante rumor de que el DVD de la gira se va a grabar (como concierto íntegro, ya sabemos que hay partes grabadas en Sudamérica) en Barcelona. Lo cual lo hace todo aún mucho más emocionante. Pero claro, si el precio de estar en un concierto donde se graba el DVD es tener que volver a escuchar Peace (que afortunadamente nos lo retiraron del setlist), no estoy segura de que me compense… un concierto de DVD debería tener más canciones del disco que relata ¿no? Pero si el disco es un fiasco, pues…

Esta es una foto del club que alquilaron en Hannover para ensayar canciones nuevas (Condemnation entre ellas, como se aprecia en la foto de este tele-cue más abajo).


A un día de distancia

Julio 7th, 2009 por elenac

¡Ya estoy de los nervios!

Más sobre el concierto de Depeche Mode en mi otro blog Martingorey.

A sólo un día

Telarañas en la recámara

Mayo 13th, 2009 por elenac

Me siento como el fantasma de la canción de Depeche Mode, como la mancha en la cama o el agujero en el corazón. Parcialmente inhabilitada. Agotando existencias. Cuando más tiempo tengo para mí, para menos me sirve. Parece tiempo inútil, condenado a no servir para nada salvo para torturarme.

Miro una semilla que tengo junto al ordenador y pienso en David Beriain, cuya estancia, esta vez, en Afganistán con Sergio Caro es menos parecida a un viaje espacial incomunicado, como era antes. En otros viajes había que esperar las crónicas, las noticias que llegaban por otros de ciertas llamadas a media noche. Esta vez, gracias a su Twitter, sabemos lo que van haciendo día a día, hora a hora. Y aunque me tranquiliza más por ellos, me intranquiliza aún máspor mí. Más inútil me siento.

Vale, compararse con un reportero de guerra y sentirse inútil es el colmo de la autocompasión, pero me venía a mano. No se necesita una guerra para escribir, pero vengo pensando que es la evidencia lo que me mueve a escribir. Así que todos esas ideas vagas que me andan por la cabeza sobre lo que molaría o no molaría escribir, son chorradas.

Hace un tiempo escribí sobre lo que tenía que escribir: la muerte y enfermedad de mis padres, los suicidios y el asesinato de Cocó. Lo reboté. Y ya. Ya no tengo nada más en la recámara que necesite ser estallado. Tenía un apunte sobre mujeres terroristas. Luego otra cosa sobre el terror a la pérdida de la juventud. Un hombre en la línea circular. La ausencia de camaradas. El extraño olor y la vejez eterna de El hombre de la pipa que colecciona minerales. La rebelión escondida detrás de la puerta de una sala de reuniones. Un mundo donde a nadie le interesa saber qué pasa. Y unas conversaciones imaginarias con mi hijo. Más o menos, los temas de siempre, aburridos e inútiles, inservibles, vacíos, incluso cansados. Me cansan de sólo pensarlos.

Disfruto más con la urgencia del post, la necesidad de corresponder a una carta, la deriva de un link que te lleva a otro. Y todo eso, lo sé, marchita mi sueño y aja la etiqueta de eterna promesa, que es una contradicción porque eterna no puede ser, que todo el mundo se cansa de esperar un día. Y en esto gasto el crepúsculo, en quejarme de lo mío, a ver si algún día me dices cómo hiciste para lo tuyo.

Más Portugal recobrado (regenerado o degenerado, no sé)

Sounds of the Universe, el peor disco de Depeche Mode

Abril 11th, 2009 por elenac

Publicado primero en Martingorey:

Últimamente he estado algo alejada de Martingorey por dos motivos. El primero es que algunas actividades paralelas me han dejado poco tiempo. El segundo, y más importante, es la decepción en la que me ha sumido Sounds of the Universe. Soy una fan devota y mi gálibo con Depeche está tan alto que no suelen romperlo, hagan lo que hagan. Se lo suelo pasar casi todo. Pero los recientes acontecimientos me han hecho rozar el límite.

Mis malas caras comenzaron con la zorrería de partir la arena del estadio en dos y hacer pagar más si quieres verlos de cerca. Antes, cuando uno era fan y quería verlos de cerca, se chupaba horas de cola frente a la puerta del concierto. Pero lo que Depeche Mode ha hecho se llama comprar el fanatismo con dinero, ya que parece que los lujos no se pagan con vanidad.

Más insalvable es que hasta ahora y después de bastantes escuchas siga pensando que Sounds of the Universe es el peor disco de la carrera de Depeche Mode. Cuando un grupo tiene tanto talento como ellos tienen, lo que en términos relativos es un desastre, en términos absolutos no tiene porqué serlo. El peor disco de DM podría ser tan bueno como el mejor de De/Vision, por poner el cuarto ejemplo que me ha venido a la cabeza.

Pero ese, querido devotées, no es el caso. Nos enfrentamos a un disco malo. Malo con ganas. Muy pocas canciones hay en él que dejen una impronta en el recuerdo y el deseo de volverlo a escuchar sólo llega cuando me fuerzo a encontrar algo que se me haya escapado en las escuchas previas. Algo que lo exculpe. Para mi desgracia, encuentro motivos para culparlos aún más.

Encuentro el disco lleno de sonidos obvios, algunos iguales o muy parecidos a los ya usados en Playing the angel (como los de In Sympathy, que suenan a Precious). La imagen de Martin Gore comprando viejos teclados en eBay para luego hacer un disco que suena así me parece muy triste.

DM suelen evitar soltar la mejor canción del disco como primer single. Tienen una idea extraña de primer single, canciones que tienen algo reconocible, un sonido que describe o anticipa el disco. Además, son canciones que pasan al olvido, como Dream on (de Exciter) o Precious (de Playing the angel), medios tiempos en los que se arriesga poco. ¿Cómo de malo, pues, puede ser este disco para que su mejor canción salga de primer single? Muy malo.

Como digo, me gustan Wrong y Fragile tension. A partir de ahí, puedo rescatar In Sympathy, Come Back, Miles Away/The Truth Is y Corrupt. Probablemente en este orden.
Peace me gusta hasta que empiezan a cantar (es decir, los primeros 10 segundos) y luego me parece un horror, tanto de letra como de música. Además, no entiendo ese homenaje a los Beatles en plan Across the universe que suena en mitad de la canción.

Si estas canciones fueran de otros grupo no me interesarían. Creo que solo las presto atención porque son de Depeche.

Tal y como el nombre de este blog indica, soy muy fan de Martin y las canciones que en cada disco se reserva para si mismo suelen ser de mis favoritas. Así que no entiendo de qué va ese Jezebel que parece una cara b de Norah Jones.

¿Y las letras? ¿Qué ha sucedido? ¿Por qué se han convertido en un grupo que dice cosas obvias para rimar?

Me gustaría empezar a rajar sobre la producción del disco, ya que lo que he oído me parece que lo empeora aún más. Pero voy a reservarme esta carta cuando el disco salga, pues es posible que la copia que anda circulando por ahí no sea un master definitivo o que la compresión haya desmejorado brutalmente el sonido. Aunque conservo pocas esperanzas. Como dice este otro fan, si el sonido no mejora, organizaremos un viaje a Londres para matar a Ben Hillier.

Por supuesto, todo esto es “en mi opinión”, no voy a empezar cada frase con esa advertencio ya que creo que se sobreentiende al tratarse de un blog.

Con qué me quemaré en 2009

Marzo 10th, 2009 por elenac

Cuando estábamos pensando en terminar el año pasado ya sabíamos que todos los grupos en los que tengo interés sacarían nuevo disco en 2009.

morrisseyMorrissey: Years of refusal (Universal)

De la lista, este es el primero que ya he escuchado. Pero me ha decepcionado. Lo he escuchado cuatro veces y no tengo ganas de más. Mis favoritas son las que ya conocíamos antes de la salida del disco, las que fueron EPs y ahora son parte de Years of refusal, porque se lo merecen. Un disco que olvido, qué pena.

Ordo Rosarius Equilibrio: ONANI (Cold Meat Industry)

Este también está en la calle. No me gusta tanto como como Apocalips o sus contribuciones a Satyriasis pero aún así me encanta. Un disco conceptual sobre onanismo que hay que escuchar de arriba abajo, todo seguido y reteniendo el aliento, aunque The Love and Defiance of Being Alive y Too Late for Innocence, Too Late for Regret (Four Hands Please Better than Two) brillan por sí solas.

Depeche Mode: Sounds of the universe (Mute-EMI)

Sale el 20 de abril. Ya se conoce mucho del disco, por filtraciones o melodías escondidas en los webclips. Me encanta Wrong, como todo seguidor de Martingorey sabe. Y me sumo a los que dicen que Fragile tension es un growing. Es mi grupo preferido y, hagan lo que hagan, yo siempre caigo de su lado.

IAMX: Kingdom of welcome addiction (Nineteen95)

Sale el 19 de mayo (pero los que hagan un pre-order lo reciben el día 6 pero, ojo, los gastos de envío cuestan lo mismo que el disco y al final sale por 50 euros) y tiene 11 canciones, con títulos -ya se conoce el tracklist- como I am terrified, The stupid, the proud o Tear garden. El single que conocemos (descarga gratuita aquí), Think of England, me vuelve loca. En directo son maravillosos y espero un tercer disco tan bueno como los anteriores. Han estado tocando canciones nuevas en su última gira de anticipo y son todas estupendas.

The Horrors: sin nombre (Beggars Banquet)

No sé la fecha de salida pero creo que es inminente. El disco es fabuloso y totalmente sorprendente.

Spiritual Front: Rotten Roma Casino (Trisol, supongo)

Spiritual Front en Paredes de Coura¿No es un título 100% Spiritual Front? Tampoco Simone nos ha dicho cuándo saldrá, pero debe de estar al caer. Se trata de un DVD con una entrevista y videoclips y un CD con trece canciones entre las que se encuentran títulos tan prometedores como Kiss the girls and make them die, Erotic is my sacrifice, Darkroom friendship, German boys o Cold love in a cold coffin.

White Rose Movement: The Heywood

Ellos sí que se han hecho esperar desde su primer disco. En estos días están mezclando las canciones de The Heywood (e incluso regrabando alguna pista de voz en Helsinki). Hay títulos como She, Way of swans, Boys on the bridge y Bones (ver vídeo). Empezarán a tocar a finales de mayo o principios de junio en Inglaterra. Creo que por el camino han perdido a la chica rubia que estaba tan loca pero era tan encantadora.

Piano Magic: ?

Componiendo. Continuación del EP que sacaron en octubre Dark horses.

Comando Suzie: ?

Componiendo. ¡Segundo disco ya!

Aldo Linares y Vadim Tudor: debuts

De esto, hablamos otro día.

Depechemodey

Enero 20th, 2009 por elenac

Haz click en la foto para saciar más tu sed de venganza devoción.