Siete años es un buen límite en nuestra profesión para no hipotecarse. Aunque creo que mis biorritmos construyen ciclos de cuatro… Me fui del FIB en el momento adecuado y las últimas noticias me demuestran que la decisión fue acertada. A pesar de que el cartel de esta edición sea definitivamente mi preferido de entre los once. Parece que Vince Power se fue de la lengua en una entrevista enfocada como perfil de empresario triunfador para la sección Business de Telegraph.co.uk, un muy importe diario online de la empresa editoria del Dialy Telegraph. En ese artículo se presenta a Power como nuevo dueño del FIB, lo que provoca que web como esos siempre atentos Supernovapop levantara la noticia en España el 21 de marzo. Para los vagos que no hayan pinchado en los enlaces, explicaré brevemente que el empresario de origen irlandés Vince Power fue el fundador y propietario de la empresa Mean Fiddler en 982. Esta promotora se dedicó a comprar los festivales ingleses hasta el punto que todos los grandes eran suyos: desde Glastonbury a Leeds. Pero, el año pasado, siguiendo con la cadena -el pez grande se come al chico-, vendió, el año pasado, Mean Fiddler a los americanos (Clear Channel, poseedora 1.200 emisoras de radio y 39 de televisiónde Estados Unidos, mientras que en el Reino Unido ya poseía salas de conciertos como el mítico Apollo de Manchester) por más de 55 millones de euros. Según el Telegraph, el empresario se ahorró 20,2 millones de euros para comprarse algo grande, ya que por ahora ha adquirido doce bares y restaurantes en el West End de Londres. Pero lo que le pone a este hombre son los festivales, eso está claro. Y ya que el acuerdo de venta de Mean Fiddler le impedía meterse en este mismo negocio durante los próximos tres años, Mr. Power puso su atención hacia Europa. Hay un dato curioso en el origen de Vince Power y Miguel Morán: ambos comenzaron a partir de un bar. The Mean Fiddler era un club en Hardeslen High que abrió sus puertas en diciembre de 1982. Así mismo, la sala Maravillas en la calle San Vicente Ferrer de Madrid (hoy Nasti) fue el origen del Festival Independiente de Benicàssim en los primeros noventa. Fue en el año 1989 cuando Power montó por primera vez el festival de Reading, meca del indie de esa década que comenzaba. T In The Park, más bares y festivales… Creamfields en el 98 (una alianza con los promotores del club Cream de Liverpool), Homelands, Carling Weekend (la alianza de Reading con Leeds), la compra del 20% de Glastonbury en 2001, la gira de Joaquín Cortés en 2002 y, en el año 2003, su primera inmersión en la escena española (dejando aparté la importación de Cortés). El promotor se alía con Doctor Music, eterno villano y -enemigo- del FIB para hacer el Doctor Music Day con Metallica y Tricky en Barcelona. Power vende Mean Fiddler cuando Glastonbury generó 14 millones de euros en pérdidas tras la edición de 2004.

Al día siguiente, el jueves, el FIB distribuyó un anota de prensa anunciando el acuerdo de colaboración con Vince Power, sin dar muchos más detalles. El diario Cinco Días publicó
una información al respecto para la que no consiguió declaraciones del Festival:
«Este periódico intentó ayer, sin conseguirlo, recabar la opinión de Maraworld, la empresa que organiza el FIB, aunque otras fuentes apuntaban a que la operación no está cerrada totalmente, pero reconocieron que se está negociando». Y, desde Castellón, como siempre, los políticos siempre queriendo decir algo.
En Levante habla Carlos Díaz, coordinador de festivales del Ayuntamiento de Benicàssim, apra decir que:
«El ayuntamiento no sabe nada. Como marca, el FIB es propiedad de ellos (en referencia a los hermanos Morán) pero nosotros como entidad colaboradora algo tendremos que opinar ya que invertimos cada año en su organización». Pues no veo yo qué, la verdad. Y llegados a este punto, no penséis que yo las tengo. Porque no es así. Lo que tengo son mis opiniones que tienen más que ver con mi actitud ante casos como este, que es bastente obvia: si una empresa española va bien no me gusta que entre capital extranjero. Vamos, que con Endesa soy de la misma opinión. Sí veo con más simpatía otras cosas: intercambio de acciones para que Marawold montara otro festival en otro país, cooperación entre dos promotores para montar algo más grande, librarse de algo que te aburre para montar otra cosa más divertida… Ojalá que las razones tengan que ver con algo de todo lo anterior. Veremos qué les deparan los próximos veranos.