Decía Juan José Millás ayer que, tras haber pasado el día dándole vueltas a esas tres palabras (alto, fuego y permanente), la única conclusión a la que podía llegar era que juntas significan «rendición». Rendición es algo que asocio al vocabulario de las canciones de Fangoria, Depeche Mode y Morrissey. También me hace recordar a Sukiyaki ya que la usábamos en el estribillo de una canción, compartiendo línea con la palabra «venganza». Sería bueno adoptar en la vida sentimental una postura de alto el fuego permanente. Dejar de desear lo ajeno y renunciar a tener nada propio. El campo de batalla gasta: El del sexo. El del bar que lleva al sexo. El del email que lleva al bar. El de la mirada que lleva al email. Y hay un escenario peor: El de la mirada que no es devuelta. El del email que no llega. El del bar al que vas sola y te vuelves sola. En esas condiciones de fracaso, ligar ya no es esa cosa tan bonita que sale en las canciones de Miranda!, tipo el encuentro casual que te deja huella: Después que te vi la otra noche, después de que te vi bailar, me acosté pensando en tus ojos, soñé lo más bello que pude soñar (…) No sé lo que pienses de esto, yo siento que comienzo a enamorarme de ti. (..) Tu modo me mata te quiero invitar a salir. O la compañera de piso de tu amigo a la que conoces en una fiesta en su casa: Fue tu voz y la manera en que me hablaste, la forma de tus palabras provocaron que preguntara por ti. (…) Era obvio que llegaría el momento, adoro cuando las cosas se suceden de manera natural. me acerqué y seguro te dije algo que pienso te habrá gustado porque entonces me empezaste a besar. (…) La canción que sonaba a mi me gustaba y mientras se terminaba te pedí me lleves a tu habitación. Cuando sientes que no, que una y otra vez no, que no hay feedback a las miradas coquetas, ni arranque ante las invitaciones sutiles es la hora en que comienzas a pensar en… la venganza. Cantas -muera el amor- y suscribes un plan de vacaciones, a ser mejor que coincida con un viejo aniversario o un cumpleaños. Consumes pornografía y, si tienes valor y dinero, prostitución. Decides no volver a hacer contacto directo con los ojos cuando vayas en el metro y vuelves a ponerte todas esas bragas deshilachadas que querías haber tirado el verano pasado. Las guardas bien pensando -me vienen bien como último recurso cuando tengo la regla-. Pero es mentira: te vienen bien como último cartucho para vengarte torpemente, mudamente. No es nada personal, será que últimamente ando leyendo a Houellebecq.
Blog
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Que esté roto me pone de mal humor
Así que en breves momentos me voy a ir a que me den un masaje. Los que me sigan vía RSS obviamente gozarán de privilegios.
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Pues sí
Definitivamente: he borrado distriadamente lo que no debía y me he he cargado varias líneas del index.php por lo cual… he destrozado la home. Y, claro, no guardaba back up, como debe ser. Supongo que es una señal para mutar.
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El misterio de los intervalos de silencio
Como ya sabréis, se anunciaron los finalistas de los Premios 20Blogs, una gran idea de marketing viral creada por 20 Minutos . The Last Dance quedó (en el último parte semanal) y gracias a vuestros votos, de esta manera: 559º en la categoría Mejor Blog 2005 con 39 votos. 147º en la categoría Mejor blog de actualidad con 37 votos. 46º en la categoría Mejor blog de ciencia y tecnología con 32 votos. 109º en la categoría Mejor blog sobre cultura y de tendencias con 61 votos. 354º en la categoría Mejor blog personal con 34 votos. Gracias por vuestros clics pero como veis, para entrar en estos rankings, tendrías que haberle dado al dedito como para contraer una dolencia del túnel carpiano. Creo que Una Sombra ya comentó algo al respecto… El 16 de marzo los 10 blogs más votados eran estos: El Sentido de la Vida 60000 Mundos de Nepomuk 57690 La orgía perpetua 30161 Diario de una MISS intelijente 26516 Nocturama Fotoblog 24477 f u t u r o p e r f e c t o 16378 El misterio de los intervalos de silencio 15641 Almendron 14209 La Casa Giratoria 12251 juego de vida 11394 Una pena lo de Rubén Lardín convirtiera el silencio en un intervalo indefinido para, al tiempo, borrar el blog definitivamente. Me encantaría conservar una versión de él. La organización fue consciente «de las irregularidades cometidas durante la fase de votación popular por algunos bloggers», que fueron denunciadas y por ello se retrasó el fallo. Finalmente, dieron por válido el resultado de la votación popular (El sentido de la vida; por cierto, se ve mal en Safari) que se lleva 3.000 euros. Y el jurado nominó 5 blogs por categoría teniendo en cuenta «como indicativo» las votaciones populares en los casos en lo que el empate fuera un problema. Esto de las votaciones populares siempre trae cola. Las disparidades entre las elecciones de los jurados y las del público (con un factor sesgante siempre problemático en el tema de amigos, colegas, robots que votan muchas veces, gente poca abierta de miras…) suelen ser conflictivas, baste pensar en los premios populares del Saló del Còmic de Barcelona (¿habéis visto el cartel de Javier Rodríguez?), la elección del público para Proyecto Demo o las listas de los lectores de Rockdelux. Los cinco nominados a mejor blog han sido Alt1040, Diarios secretos de sexo y libertad, Kirai, MondoPIXEL y Orsai (hoy es la primera vez que entro y no se me carga). El ganador será invitado a convertirse en columnista de 20Minutos, el premio más seductor de todos. Si me dejaran escoger, yo colocaba ahí al Focomelo Tones (MondoPIXEL). Mi segundo favorito sería Héctor García Puigcerver, el geek alicantino que vive en Tokyo y trabaja ahora para Technorati. El jueves 6 de abril en el Palacio Municipal de Congresos del Parque Ferial Juan Carlos I de Madrid tendrá lugar «un gran encuentro de bloggers para dar a conocer los ganadores» al que el morbo me impide no dejar de ir. ¿Quién se va a apuntar?

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Mi boca quiere pronunciar el silencio
Raro, el mundo de los recuerdos. No dejo de pensar en ello. Un recuerdo es algo que no nos pertenece, a pesar de que luchemos tanto por atesorarlo como propio (la molesta profusión de cámaras digitales en los conciertos, la orgía de rollos de film, cintas o tarjetas de memoria a la vuelta de las vacaciones, cajas con flyers, post-its salvados de la papelera, viejas agendas de teléfono y cuadernos con apuntes nocturnos) es algo que no saabemos dónde está. ¿En qué lugar del cerebro se ubica? ¿Cómo se recupera ese back-up dañado, difuso o torpe? Un recuerdo es un pequeño dato audiovisual que puede llevar asociado un aroma e incluso la reproducción de un tacto. Al recuerdo se le asocian dos conceptos femeninos: la evocación y la melancolía. Sé que pongo cara melancólica cuando hago el esfuerzo de recordar algo. (Bien es cierto que tengo cara melancólica en muchas otras ocasiones, pero eso es genética, tristeza crónica o ardor de estómago, depende). El poder de evocación asociado a un recuerdo define la cantidad necesaria de esfuerzo. Cuando algo del pasado se pierde, cuando extravía su link con cualquier cosa que consiga evocarlo, o invocarlo, es cuando estás perdido. El recuerdo te ha perdido y quién sabe dónde va a parar. El libro «Iván Zulueta. Imagen Enigma», del que ya he hablado por aquí, tiene un largo prólogo en formato conversación -decir entrevista sería exagerado- interesante, siempre, por Zulueta. En un par de ocasiones comenta (no es literal) «pero para recordar aquello necesitaría la ayuda de…». Da la impresión de que retoma un trato anterior por el que las dos mujeres con las que conversa en ese texto le sirven para evocar los recuerdos relacionados con sus carteles, que de eso iba la exposición. Yo sola, cuando escribo o cuando quiero recordar, suelo acabar colgada en un stand-by estúpido. Ser espoleada por otro me lleva a lugares en los que siempre he querido estar y lo hace con dosis mucho menores de melancolía. ¿Será entonces que ésta está más relacionada con el olvido que con el recuerdo? ¿Más con el miedo que con la nostalgia?
Ojalá fuera mío el título del post pero está robado a Federico Moura. La foto es de Manuel durante el concierto de Hard-Fi en Caracol.
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El camino a la fama no significa nada si no hay una misión
¿Cuál es? Hacerte muy putita, probar tu galletita, con toda devoción.
Leer. -
Memorabilia
Esta foto de Fluzo me ha impresionado:
Es actual, de ayer mismo, en la calle Argumosa. Al verla en Flickr me ha recorrido un escalofrío. Si hablo sobre ello destruiré la gracia, creo que sobran los comentarios. Es, sin duda alguna, una de las cosas más bizarras que he visto últimamente. Qué estragos causa en la cultura popular el paso del tiempo… …buenas noches, y buena suerte.
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Todo es exagerado
La verdad es que cada vez leo menos weblogs y escucho menos podcasts. Esa es la noticia. Triste ¿eh? No sé muy bien cómo analizar esto, si en clave personal, social o creativa. Pero ahí está el asunto, arrojado sobre la mesa: no encuentro nada ni nadie a lo que a quien engancharme. ¿Dónde está la gente brillante? ¿Soterrada entre tanta ansia de expresión? Por favor, necesito buenas recomendaciones. No me quiero aburrir tan rápidamente. Bueno, no me quiero aburrir. Supongo que la atención, la mía, se la están llevando otros formatos más completos. En fin, Youtube es todo un vicio. Me encanta el slogan «broadcast yourself». No se puede añadir mucho más.
Luego está el tema de los videoblogs. Si tuviera un iPod video me afectaría malamente para la salud. Ese sí es un formato que se me hace apetecible. Me tiene enganchada la vida triste de Borja, Joseba, Laura, Núria y el Rubén. Desde hace casi un año sacan los domingos una pieza de este diario de colcha de Ikea, pelis en los salones, novia, videojuego, ex novia, el amigo consejero y poco más que contar. Pero ahí están para contarlo. Casi muere de éxito hace un tiempo por saturación del ancho de banda y, ahora, han convocado un concurso con merchandising de la web como premios para aquellas obras basadas en ellos que más les guste: «un fotomontaje con los personajes, una foto retocada con el cuerpo de Borja , un dibujo de Nuria estilo manga, una pintada en la pared de un baño en la que ponga “quevidamastriste.com”, una foto del amigo ese que decís que se parece a Borja, una caricatura del Rúben, una foto de esa colcha que visteis en Ikea y que es “igualita”, un recorte de la modelo esa de la “Cosmopolitan” que es como Laura, una foto de tus amigos en una agencia de viajes con un cartel de «punta cana», una viñeta estilo Frank Miller con Joseba, un salvapantallas exclusivo, una versión con los personajes estilo south park, a Borja en vuestro iPod,….las posibilidades son infinitas, y los premios lo valen. Además del premio especial a la mejor pintada de quevidamastriste.com en un baño público, una categoría muy propia de nuestro grupo, al que incito a participar. (Límite: 31 de marzo). La cuestión es que el campo de cultivo de los nuevos realizadores amateurs es enorme, fresco y fértil. Hay dos iniciativas relacionadas con la música que me vienen ahora a la cabeza. Una es la convocatoria -Directions- de Death Cab For Cutie, once videoclips, inspirados cada uno en una canción de su último disco -Plans- siendo el primero en verse, justo esta semana de… ¡Jeffrey Brown! Otra iniciativa interesante es la de Youtube y el grupo del sello Matador Pretty Girls Make Graves con el concurso «Make our video». Te bajas en mp3 la canción «Nocturnal House». haces un vídeo. Lo subes a Youtube y… «Sit back and wait for prestige, fortune and fame!». El ganador se lleva 1000 dólares y un viaje a Nueva York para ver a la banda gastos pagados. Otros 20 seleccionados conseguirán un buen pack de discos, posters firmados y merchandising del sello de Cat Power, Pizzicato 5. Belle » Sebastian (para América) y John Spencer Blues Explosion (entre otros muchos grupos excelentes). Exagerado también debería ser el Carnaval que para mí ha pasado sin máscaras ni enigmas. Pero, cómo única y verdadera celebración, David Rubín me invitó a participar con una contribución a su serie «Caderno de Tormentas», en la que se repasan los habitantes más singulares de Cidade Espanto. Pasad todas las páginas hasta la última y podréis leer sobre el gran papel que juega Juanolo Cruz cuando llega Carnaval en Espanto. La ilustración de David es hermosa, es todo un honor para mí ver mi nombre al lado del suyo. Rubín, prolífico, alado e incansable, está arrasando en el cartunismo español con el álbum-escoba que le ha publicado Astiberri, El circo del desaliento.
Robbie dice: no, no se puede. Por último, pego aquí tres enlaces de mis últimas crónicas de conciertos: Depeche Mode. Bauhaus. Arab Strap.
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Madrid absorve la lluvia que le eches
Esta ciudad no deja de fascinarme. Ayer pensé que podría llegar a casa y escribir un post titulado -Demasiado incluso para Madrid-. Por no fastidiarme casi escribo lo que tenía pensado, a pesar de no ser cierto, sobre una capital vestida de viernes sangrando música a precios de alta cultura aquí, aquí, allí y allá. En la misma noche y casi simultáneamente tocaban Death Cab For Cutie en Copérnico, Yann Tiersen en La Riviera, Arab Strap + The Secret Society en Sala Heineken, Sr. Chinarro en Low, Rex The Dog en Coppelia 101, Mark Gardener (Ride) en la inauguración de un local nuevo llamado Blur en el que también pinchaba Luis Le Nuit (Fantástico, BCN). Y eso teniendo en cuenta que era viernes y Barbarella (pinchando 2 PIAS djs) y Ocho y medio (IDC) estaban activos. Sólo faltaba que Music Non-Stop hubiera programado algo esa noche. Yo, que jamás debería arriegar un céntimo en las carreras de caballos, galgos o tortugas, aposté a que alguno de los conciertos pincharía y la comunidad promotora escarmentaría: ¡no hay público para tanto concierto, a la vez, la misma noche! Mi predicción era que el caballo perdedor sería el que yo había elegido montar esa noche: Arab Strap en la antigua Sala Arena. DCFC había agotado las entradas un mes antes del concierto. Tiersen tuvo que cambiar de aforo porque los tickets para Aqualung también se habían acabado. Obviamente, Arab Strap iban a dar un concierto para cuatro gatos. ¿Cuatro? ¡Ja! La sala estaba considerablemente llena y, a pesar de que el tema de conversación general -arrimando la oreja aquí y allá te dabas cuenta- era la coincidencia de conciertos, aforos como ese los habría querido yo para maravillosos conciertos vistos en Barbarella para quince personas y sin competencia.
Arrimando la oreja de nuevo -es lo que pasa cuando se sale sola por la noche, que te conviertes en una vieja cotilla- escuché hoy una conversación en el Bandido Doblemente Armado que iba sobre lo mismo: que si lo de Rex The Dog en Coppelia fue tremendísimo pero tenía muy poca gente a pesar de ser superbarato. Y que qué indignación. Qué ciudad esta que jamás nieva a gusto de todos. Después me he ido al cine y, de camino, he pasado por la puerta del concierto de Clap Your Hands Say Yeah! para el que los chicos de Sinnamon habían colgado un orgulloso folio en la puerta con las palabras «SOLD OUT». Enormes, bold, orientación apaisada. Yo quería cubrirlo también pero no me han concedido la acreditación así que eché una mirada furtiva al cartel y pensé, por contentarme, seguro que en el cine hace más calorcito. Porque, redios, qué frío pasé ayer en esa sala. Si el concierto de Arab Strap se hubiese celebrado en la calle no habría notado la diferencia. No obstante, en el cine, llegué a pensar que las calefacciones de Madrid se habían puesto en huelga o las personas que las encienden estaban ocupadas en algún concierto: la sala 5 de los Princesa era una fresquera, un congelador sin escarcha, un frigorífico con asientos a máxima potencia. La noche de ayer, por cierto, acabó bien. A pesar de que mis amigos se habían repartido por conciertos a los que yo no iba, me encontré en la Heineken con Íñigo de Amescua y Hanna (no sé si he colocado bien la hache) y al terminar nos tomamos unas cervezas en el siempre hogareño (y también congelado) Radar, el mejor bar de Madrid. Después pasé a ver a Luis del Fantástico por este sitio nuevo, movida también por la curiosidad y, vaya por Dios, ahí estaba concentrada toda la calefacción, humo del tabaco y calor humano que le faltaba a los otros locales. Si alguien quiere pasarse, está en la calle Amor de Dios número, creo, 13. Se promete todo el indie que los noventas puedan exprimir. Debe de ser bastante parecido al famoso Supersonic, al que todavía no he tenido oportunidad de ir. Espero que me lleve alguien o los clientes tendrán que someterse a una nueva sesión de pegada de oreja. A ver qué se cuentan.
