Blog

  • El culto a la analitica

    A las ocho y cuarto de la mañana nos reúnen a nueve personas dispares en el hall de espera de una consulta de analítica. Nadie va primero, nadie da la vez: a todos nos han citado a la misma hora. La enfermera va leyendo nuestros nombres y nos hace pasar, uno a uno y en fila india a otra sala con sillas pegadas a la pared. En el centro del cuarto hay una papelera. Una bandeja llena de tubos y vasos de plástico ha sido arrinconada contra la pared del fondo. Nos pide que nos sentemos en orden y que, es quizá el dato más importante que debemos conocer, recordemos cuál es nuestro asiento. Por ello, nos dice, nos lo repetirá más de una vez: no debemos alterar el orden en el que nos ha sentado. El escenario, la amabilidad de la enfermera y las miradas desconfiadas de mis compañeros de analítica, así como los vasitos del fondo me hacen pensar en reuniones de Stanhome, Tupperware o Edelweiss, algo que mezcle secta con enriquecimiento fraudulento. «Hermanos, nos reúne hoy aquí el culto por Helicobacter Pylori… a Helicobacter debemos lo que somos, yo me entrego a ti, Helicobacter…». La enfermera lleva dos minutos hablando y yo intento poner tanta atención que apenas he escuchado lo que ha dicho. Veo sus labios moverse y en cambio sólo retengo una salmodia satánica, por lo que ruego que Buffy o Faith aparezcan cuando la cosa se ponga chunga. El primer líquido que nos hacen beber es urea -«está ácido, como el limón»- y también tiene un ligero color amarillento. Debemos esperar veinte minutos, moviéndonos poco, sin comer nada, prohibido salir del ambulatorio. Cargo un libro pesado sobre Iván Zulueta, así que feliz de no poder hacer ninguna otra cosa me acurruco en la misma silla que ocupaba antes de entrar al interior de la consulta. Mis compañeros de rito no saben muy bien qué hacer. Unos juegan con el móvil, otros se examinan mutuamente con menor o mayor descaro. Escucho algunas voces y desconecto de la lectura para orientar mi oreja hacia ellas; todos estamos allí, probablemente, tras haber detectado los mismos síntomas así que siento curiosidad por los dolores ajenos. Cazo algunas palabras y no, no parecen hablar de ello; no sé si es porque están asustados o quizá todo lo contrario, quizás no le den ninguna importancia. Al fin la enfermera nos llama de nuevo y nos pide, una vez más, que no nos equivoquemos en los asientos. Llegó la hora de soplar. Nos hace entrega de dos pajitas retractiladas. Nos da un tubo de cristal a cada uno, por el que debemos soplar con todo nuestro aliento y, lentamente, elevar la pajita. Al terminar de exhalar, cerramos bien el tubo con su tapón. Todos miramos con curiosidad cómo lo hace la primera persona de la fila, aliviados de que no nos hayan sacado a nosotros a la pizarra. Que se equivoque ella, mejor… Al soplar en el tubo a través de la paja el silencio incómodo se rompe con los sonidos de afinación de un órgano afónico. Me acompaso con mi compañero de la derecha. La chica que tengo a mi lado parece esperar que yo gaste mi último suspiro para iniciar su escala. La siguiente cata que nos ofrece la enfermera es transparente. No obstante, la madurez en boca se amortigua con una conseguida acidez. Los comensales dan un paso hacia el centro para encestar, como hicieron antes, el vasito en la papelera. Ahora la espera consiste en cinco minutos. Pone en marcha un despertador. Ella ya no tiene nada que hacer. Mueve ligeramente los objetos que tiene sobre la mesa. Se estira la bata. Nos mira. Presiona su bolígrafo varias veces. Nos dirige una sonrisa, «normalmente son ustedes muchos más, no me da tiempo a aburrirme». Las miradas se lanzan como flechas de una pared a otra. Vuelvo a abrir mi libro y deseo que esos cinco minutos duren como 50. Al sonar el timbre del reloj volvemos a repetir la misma operación con los tubos pero ahora ya estamos más sueltos, nos sentimos expertos, fardamos de una rutina que ya dominamos: hemos pasado de las escalas a la improvisación. La prueba ha terminado. Nuestra enfermera-dealer nos indica que este es el momento de pedir justificantes: salvo un hombre mayor nadie parece necesitarlos, se ve que Helicobacter ha elegido muy pocos adeptos esta semana entre el mercado laboral activo. Abandonamos la sala orgullosos, como operadores de maquinaria peligrosa que jamás se equivocaron de asiento, encestaron en el medio y soplaron con todo su desaliento.

  • Helicobacter Pylori

    El control de la infección por Helicobacter Pylori se puede realizar por un sencillo test que mide el CO2 en el aliento. Se realiza mediante la administración por boca de Carbono*-marcado / Urea y mezclado con ácido cítrico, si el paciente tiene Helicobacter Pylori, mediante la Ureasa producida por ésta bacteria, se trasformará en CO2 y amoniaco. Carbono*-marcado/Urea + Ureasa = C02+ NH3 El CO2 liberado a través de la sangre aparecerá en el aliento a través del pulmón. La medición del CO2 marcado se realiza en dos tomas, basal y a la media hora de tomar el Carbono*-Urea. La sensibilidad del test es del 90% y es específico en más del 95% de los casos. Mediante este análisis se puede dar por controlada la infección o seguir con un tratamiento más prolongado.

  • Glittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layoutsGlittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layoutsGlittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layouts Glittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layoutsGlittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layoutsGlittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layoutsGlittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layouts Glittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layoutsGlittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layoutsGlittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layoutsGlittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layoutsGlittergraphics.us - Myspace Glitter Graphics, MySpace Graphics, Glitter Graphics, MySpace layouts entra en un nuevo año, contando 685 entradas / 3 años y 5 meses de vida. Esto no es un paseo, es sobrevivir.

  • Concurso de artículos sobre la mujer en la blogosfera

    TODAS ha organizado un concurso de posts sobre la mujer. El jurado lo forman cuatro (en régimen de paridad) bloggers de prestigio (bueno, todo el prestigio que un blogger puede tener), «el objetivo del concurso es tener más datos sobre lo que escriben o hacen las mujeres y lo que se dice o hace sobre la mujer en la diversidad de bitácoras que habitan la blogosfera». Los artículos se pueden inscribir dle 1 de enero al 1 de marzo y el 8 de marzo (cómo no!) se hacen oúblicos los 8 artículos premiados. Los post a concurso pueden estar inscritos por los autores o bien por sus lectores, lo cual es bonito porque le da al concurso cierto aroma de caza que lo hace más divertido. Hay cuatro categorías: post sobre la mujer de autoría masculina, lo mismo pero de autoría femenina, mejor post de humor sobre la mujer y mejor post erótico sobre la mujer y pueden participar tanto textos como fotografías, videos, cómics o archivos de audio. Autoreverse, por cierto, colabora con los premios.

    -Concurso

  • Se agota, y no puedes hacer nada por remediarlo

    Aquí estamos, con el tradicional último post del año. Me gustaría pedir disculpas a los que me han pedido listas (de uno u otro tipo) de lo más destacado del año 2005, y que no he sido capaz de elaborar ninguna. De golpe, el año se vuelve una nebulosa, y me pregunto qué he escuchado, qué he leído, qué he hecho, que no me acuerdo de nada y menos aún discernir si era bueno o malo. Qué extraño año ha sido este. Por primera vez y desde agosto de 2002 hubo un mes (septiembre) en el que no escribí absolutamente nada en estas páginas en blanco que, por unas semanas, se quedaron a oscuras por culpa de un apagón burro e intencionado. Recuerdo que empecé el año cerrando Trama. Muy mal presagio. En general y hasta septiembre el año sólo pudo ir a peor. Después llegaron cambios laborales que parecían una prescripción médica (Dr. Moreno, Dr. Puik). Abandoné por el camino la vida de freelance, terminé de ver Buffy, arrancó Music Non-Stop, hice mi último Fiber, cumplí 30 años, compré discos el último día de vida de Madrid Rock, recogimos el premio del público a la mejor revista sobre cómic en el Saló, copyfighteamos, Flickr a lo bestia, un Experimentaclub que me hizo sentir en familia, los podcast, el fin de El Último Baile… Y me ví cara a cara con mi sombra, descubrí a Hues, y después de meses de roce conocí a Valentín primero y a Valentina después, rechacé una bolsa llena de cosas rojas, hubo quien no entiendo ni comprendió lo que me pasó en verano y hubo quien tuvo paciencia infinita. Y, casi acabando el año, me dieron besos de mariposa. En resumen, un año de contrastes tan grandes que sólo se entiende que haya sobrevivido a él apreciando la gravedad de las secuelas. ¿La verdad? Espero un año 2006 bien diferente o el paciente no se recuperará adecuadamente. Mientras tanto, Necesita Mejorar.

    Hola chata

  • Hubo un verano

    En el que pararse a escuchar una canción era el único objetivo de la tarde.

    --

  • I decree today that life is simply taking and not giving

    Aunque duela, los discos favoritos conviene no escucharlos demasiado ya que se rallan como si fueran de vinilo. Ayer escuché Hatful Of Hollow y lo sentí como si fuese la segunda vez. Grité, salté, canté y lloré como si acabara de descubrir esta maravilla. Mi casa se convirtió en mi cuarto y más allá de la puerta el territorio era tan hostil como lo fuera el salón de la casa de mis padres. Frente al espejo, nada había cambado. Porque, en verdad, nada ha cambiado. Los emores son ls mismos, las luchas que desppiertan mis guerras son contra las misma cosas. Tan sólo debería aplciarte un poquito más la canción Sing Your Life, que no es de ese disco pero siempre es un buen epílogo. He tenido algún momento para pensar, en estos días, sobre lo que he escrito últimamente. He criticado tan ferozmente -en la intimidad de las múltiples voces de mi cerebro- ciertos exhibicionismos emocionales que rozan la pornografía visto en Internet que en más de una ocasión me he preguntado si yo he caído en la misma trampa. Al quitar los comentarios tengo la sensación de que esto no lo lee nadie. Cuando salgo a la calle y pasan cosas me choca brutalmente la realidad. Todo lo que escribo aquí no es necesariamente personal, ni necesariamente cierto. Pero es necesario. Lo que escribí el otro día le podía haber pasado a cualquiera. Son cosas que pasan todos los días. Sencillamente, alguien tenía que contarlo. Ask me why and I-ll spit in your eye.

    WC del Budha del Mar

  • We used to be friends, a lot time ago

    Atrincherada en casa el mundo parece más confortable. Las calefacciones encendidas, ropa tendida en el pasillo desprendiendo un agradable aroma a suavizante hipodérmico marca Consumer, saltando a capricho por el iTunes, vaciando una excelente botella denominación de origen Cariñena con sabor a cereza y recuerdos a teja. Un malentendido me dejó sin entrada para ver a The Strokes ayer. Mañana los entrevisto de nuevo. Si queréis, después os cuento qué piensan ellos de todo este asunto de los conciertos secretos. O mejor lo leeis en el Go el mes que viene.

    Diciembre está siendo tan intenso en conciertos como noviembre y me pregunto si algún día a la gente se le acabará el dinero para comprar tantas entradas, los promotores quebrarán o el interés general se volverá hacia, qué se yo, las presentaciones secretas en entornos de realidad virtual altamente sofisticada de nuevos videojuegos, con entradas alcanzando los cien euros. En la oficina viví una pequeña psicosis en O. y A. concerniente a sus planes para comprar la entrada para los Rolling Stones. Yo casi reviento de alegría al hacerse pública la confirmación de Depeche Mode como cabeza de cartel para el próximo Benicàssim, luego todo este asunto de The Strokes, el concierto de Piano Magic y, para rizar el rizo, un flyer a la salida de El Sol con el anuncio del inminente concierto de The Montgolfier Brothers en Madrid el 21 de enero en el Café de la Palma (21:30, 11 anticipada, 15 taquilla). En algún sueño Glen, Quigley, Mark, Otto, Dave, Martin… son miembros de una misma banda, una especie de multitudinaria orquesta sinfónica que se coloca en círculo a mi alrededor, sobre un piso de parquet y tubos de calefacción bajo la madera, interpretando música para mí. ¿Por qué no voy a soñar eso? Otros sueñan que les persiguen. También tengo derecho a llamar la atención en mis sueños. Este debía haber sido un fin de semana para recabar ideas. Ideas para la reunión del 20. Ideas para darle un argumento a lo que es sólo una reflexión. Ideas que me saquen otras ideas de la cabeza. Ideas que hagan de mi casa un lugar confortable y mi cuerpo un lugar habitable. Ideas para no perder dinero montando conciertos. En cambio, apenas ha sido así. He visto varios capítulos de Veronica Mars (de ahí el título del post, tampoco me quiero hacer la interesante), he actualizado la web (por llamarla de alguna manera) de Music Non-Stop con las nuevas fechas, he terminado el Scott McCloud y he pasado horas, muchas horas, bajo mi edredón nuevo, que es el lugar más confortable, cálido y seguro que me puedo permitir, dadas las circunstancias. Qué puta mierda las circunstancias.