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  • Bailar pegados

    Vamos a ver. Hoy en mi programa de radio, El Último Baile, se ha registrado la friolera de 2 oyentes vía Internet. Además, hubo un desconocido que llamó por teléfono a la emisora desde el coche, encantado de escuchar Cabaret Voltaire y Décima Víctima en Radio Carcoma. En total: 3. Al llegar a casa compruebo las descargas de Dancing durante el mes de abril: 130 el primero y 110 el segundo. De hecho, he recibido una factura de Ferca de algo más de 20 euros por exceso de tráfico. Estoy un poco desilusionada. Pensé que desde que Radio Carcoma emite por Internet había más audiencia pero parece que 7 personas a la vez escuchando un programa es casi un milagro. Apuesto mucho por el podcasting pero creo que las radios libres como generadoras de contenido informativo son muy importantes. Si alguien quiere escuchar la repetición del programa, se redifunde esta noche a las doce y mañana a las nueve de la mañana. A partir de la semana que viene cambio de día pero no de hora: martes a las 19 h. Soy como Antena 3, me cambio de día a ver si gano audiencia. Como a la próxima no consiga 4 oyentes me caigo de la parrilla.

  • Ya en las calles, poco a poco

    Ya en las calles, poco a poco, gracias al rumor fiel de los intermitentes, los crujidos graves de la caja de cambio, el acelerar tranquilo del motor, voy olvidando la escena del garaje. Toda esta orquesta mecánica de cámara parece dirigida por los semáforos. Rojo beso, verde no hay beso, recuerdo. Y así avanzo por la ciudad. Bajo el túnel de Alfonso XIII pienso siempre en una pareja de abogados treintañeros que estrellaron el coche contra sus paredes estrechas y murieron, de noche y sin tráfico, en un acelerón que nadie se explicaba. por eso siempre voy despacio en esa calle, aunque comprendo porqué corrieron justo ahí.

    En los últimos tres años la cucaracha y yo hemos zumbado por Madrid a horas intempestivas. La M-30 vacía a las dos de la noche un miércoles. La Gran Vía siempre igual sea a la hora que sea. La glorieta de Carlos V muerta de frío y escarcha. Sólo de noche me da igual no escuchar música en el coche. La respiración ansiosa es un score apropiado.

    Parando en cada semáforo de la calle de Alcalá he hecho recuento de las cosas buenas que me han pasado porque yo he querido que me pasaran desde el último 17 de abril. La lista era cortita, pero en cada luz roja me sorprendía con dos o tres cosas que había olvidado en el primer recuento. Y empezaba a pensar, a la altura de la Puerta, que para ser sólo doce meses no estaba tan mal.

    Seis meses de Trama, seis números de Fiber, cuatro colaboraciones en NQP, dos guiones, dos relatos publicados, algunas entrevistas, unos cuantos programas de radio, muchas entradas en el weblog, dos podcast, artículos aquí y allá. Todo eso está registrado en la zorra de mi iBook y el engreído de mi iMac.

    Pero hace unos minutos he esbozado otra lista de grandes acontecimientos, en realidad domésticos, que no están salvados en ningún ordenador, ni siquiera en mi memoria, sino en las memorias ajenas. Me refiero a todas esas cosas que no esperan ni realizo con grandes aspavientos pero que en cambio recordarás más de mi. Qué sé yo: una comida en El Granero, un beso en una esquina, unas palabras en un post-it, un Festival del Humor a tiempo, el ceño fruncido, yo de corcho, un golpe con un mueble, una pregunta inoportuna, una sesión de canciones, de rodillas en el suelo, mis zapatillas de fieras, arroz con sorpresa, mediecitas y otras cosas que yo no sé.

    Ésta era mi manera torpe de decir que si no fuera por vosotros -ya todos sabéis quiénes sois- un año sería igual que otro, y yo me avejentaría cada vez más triste. Y no es así. En vuestros recuerdos queda la prueba. Yo olvido frágil, pero la razón no la pierdo.

  • Quería llegar rápido al coche

    Quería llegar rápido al coche, meter la llave en la puerta, entrar y conducir para llegar pronto a mi destino. Mientras baja las escaleras del parking saboreaba, poniéndome en antecedentes, la conducción suave y nocturna del Madrid que pasa la medianoche. Cuando he llegado a la planta del sótano me gusta recorrer el pasillo hasta el garaje abriendo con ritmo las tres, o son cuatro, puertas mientras tarareo la canción del Superagente 86. Si estuviera Héctor aquí, pienso siempre, la cantaríamos en alta. Pero esta vez un grupo de mujeres caminaban lentamente por el pasillo, se paraban cada tres pasos para decirse alguna palabra mirándose a los ojos, se agarraban a los bolsos y a los abrigos. Me retenían. Por fin, al llegar a la última puerta se hicieron un lado y pude caminar rápido hacia el coche pero al rebasarlas una de ellas empezó a patalear, nerviosa, y a llorar, sin ningún control sobre sus gestos o el volumen de su voz. El resto de mujeres le hicieron corrillo mientras la miraban y la abrazaban. Mientras me alejaba de ellas reconstruí las palabras que había cazado al vuelo durante la penosa travesía del pasillo: «¿has avisado a…?», «no me dio tiempo aún», «igual ya lo sabe», «¿pero a qué hora fue?», «pues dijo que a la una, es que ahora mismo, hace nada». Ya no son las pistas, la actitud ni los llantos. Es ese silencio entre las palabras y entre los cuerpos el que reconoces, de manera familiar, cuando alguien se ha muerto.

  • Ahí había una sombra

    Vas a tener que hacerte un nuevo email si no quieres que me sigan rebotando los mensajes que te mando.

  • La familia crece


    La familia crece
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    LG 8150 con Movistar versus Motorola v50 con Amena.
    Tiene cámara, será mi perdición. Mobloguearé más que Warren Ellis.

  • Ya está el DVD del FIB 2004


    Ya está el DVD del FIB 2004
    Originally uploaded by elenac.

    Salió ayer de fábrica. Son dos cds. El documental, «Zoom», me ha gustado mucho. Pronto llegará a la tienda, compradlo, merece mucho la pena.

  • Google mapea el mundo

    Empezaron por Estados Unidos. ¿Acabarán haciéndolo con el globo terráqueo? Uno de los últimos lanzamientos de Google es Google Maps. Han fotografiado vía satélite Estados Unidos. Se pueden hacer búsquedas, obtener inofrmación de puntos concretos, de negocios en las ciudades… es impresionante. Y se pueden ver cosas como esta: White Sands, donde se probó la primera bomba atómica en 1945 (vía Andrew Cembor).

    Al hilo de esto, este weblog está curioso para los geoseekers: Google Sightseeing. También hay quien lo utiliza para vender casas y ya hay incluso un grupo o pool en Flickr que lo utiliza como memory Maps, para poner en común recuerdos de tu plácida niñez americana (The idea is to take a satelitte image of your neighborhood from your childhood, and use «notes» to tell the story of you growing up).